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Intenté aportar mi versión poetizada de los hechos, porque ese es mi lenguaje.
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Charla con Armando Alanís Pulido | Autor de Balacera
Por Eve Gil
“Este es el libro que me hubiera gustado nunca escribir —afirma categórico el poeta Armando Alanís Pulido, refiriéndose, paradójicamente, a su libro más exitoso: Balacera—. Este es un libro trágico, como bien dices, pero intenta mostrar otro ángulo de esa tragedia. Aborda una realidad que la poesía no debiera darse el lujo de evadir”.
Una de las razones a las que atribuyo la poca difusión comercial del género poético es su naturaleza introspectiva y casi siempre hermética.
Monterrey, la ciudad de mis poemas
El poeta, por lo general, se expresa de adentro hacia afuera y no a la inversa. El sorprendente éxito que ha tenido el poemario Balacera del poeta Armando Alanís Pulido pudiera deberse, además del innegable talento de su autor, a que se trata de una poesía trabajada en sentido inverso, narrativo, incendiada desde la exterioridad y procesada a partir de la necesidad de expresar el dolor.
Uno de los poemas arranca con un epígrafe de Shuntaro Tanikawa que señala que vivimos en una época que no alcanza a distinguir la destrucción de la imaginación. Los poemas de Balacera parten de la destrucción que dejan a su paso el narcotráfico y los estériles esfuerzos por combatirlo a través de sus mismas armas: el terror y la intimidación.
“La protagonista de la mayoría de mis poemas es Monterrey —señala el creador e impulsor del proyecto Acción Poética, que consiste en plasmar versos en espacios públicos—. Tengo un romance no tan secreto con ella a través de Acción Poética. Fue cuestión de cronicar el mal momento que estaba pasando la ciudad. Los años feos-feos fueron entre el 2008 y el 2011, cuando vi y escuché cosas horribles, y pude palpar el miedo colectivo. Vi cómo secuestraban a la ciudad ante la abulia de las autoridades y hasta sus complicidades. Sentía coraje e impotencia, pero me forcé a no salir de la ciudad y permanecer muy alerta al tiempo que se escribían estos poemas”.
Continúa el poeta ganador de múltiples premios, entre otros, el Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2008: “La palabra más pronunciada y publicada por entonces era precisamente balacera, de ahí el título. El sonido de las balas llegó a volverse familiar para los habitantes de Monterrey mientras escribía estos poemas. Siempre he procurado ser claro y manejar un lenguaje directo porque considero que hay que ser «atrevidamente común» cuando se quieren decir las cosas en poesía”.
Balacera recoge el lenguaje del miedo, de la nota roja, de las narcomantas, el caló policiaco y militar y también el de los criminales:
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Voz a los protagonistas
“Considero que nada —dice Armando— está fuera del alcance de la poesía, absolutamente cualquier cosa se puede poetizar, incluso el terror y la maldad. Había que darles una voz a los protagonistas; confrontarlos, exorcizarlos, dialogar con ellos. Alguna vez un periodista me mostró unas fotos de una casa de seguridad donde los sicarios habían escrito en las paredes unos versos tipo Acción Poética y temblé de miedo, pero pensé: estos asesinos tienen pueden irle a los Tigres o a los Rayados, igual que nosotros… pueden incluso leer. Existe la posibilidad de que alguno se haya cruzado en tu vida cuando no tenían pensado acabar con vidas. Claro, tomaron decisiones equivocadas, o se portaron mal… o tenían mucho odio, o ambiciones desmedidas… pero eran y son mexicanos y siempre hay y habrá espejos donde menos lo pensamos. Tal vez este libro es un espejo, y estaría bien que lo leyeran todos, incluso ellos”.
“Todo eso funcionó —agrega— como canales de comunicación. Querían —y lograron— infundir el miedo, yo intenté aportar mi versión de los hechos poetizada, porque ese es mi lenguaje. Tú que conoces mis otros intereses sabes que mis temas son más amorosos, juguetones, pero siempre urbanos, y me tocó un muy mal tiempo, con malas señales por todos lados. No eran códigos pero los leíamos como si lo fueran: narcomantas, narcobloqueo, llamadas de extorsión por teléfono, advertencias, amenazas, declaraciones… todo estaba al alcance de la mano. Me declaro culpable de eso”.
Kate del Castillo… el Chapo
Entre los guiños de buen humor se encuentra un poema dedicado a Kate del Castillo, actriz mexicana, un tanto encasillada en personajes del lado del crimen y a quien se vinculó con Joaquín Chapo Guzmán.
“Aparecen o se mencionan —dice Armando— varios personajes, de ninguno hago disecciones. El Señor de los Cielos siempre me ha llamado la atención desde su apodo, era intocable y luego la manera en que murió, si es que murió. Kate interpretó a La Reina del Sur de Arturo Pérez Reverte, y me parece, en efecto, una reina y me ha gustado la forma en que se volvió protagonista de las historias que le han endilgado”.
El narco, de Armando Pulido, no aspira a nada, ni siquiera al amor… ¿Aspiras como poeta —le pregunto— a mostrar la belleza oculta en lo horrible? ¿Esas “palabras no dichas”?
Responde: “Aspiro a seguir teniendo aspiraciones (en el buen sentido); quiero escribir de lo que me pasa, sea bueno o malo, y hacerlo de forma honesta e interesante y que esos escritos muevan conciencias o inspiren a los demás; aspiro a inspirar belleza, a convocar a lectores o convencer a más de que se hagan lectores de poesía. Aspiro también a vivir en una ciudad y en un país donde no exista la violencia”.
Armando Alanís Pulido nació en la ciudad de Monterrey en 1969 y su poemario Balacera lo publicó Tusquets, México, 2016.
