El año que ahora acaba ha sido uno de los más bochornosos para la clase política en su conjunto. El penoso espectáculo de casi 11 meses con un gobierno en funciones ha puesto de relieve la escasísima capacidad de los principales partidos para llegar a acuerdos y, de paso, ha perjudicado la marcha de un país en provisional.

Mariano Rajoy va a tener que emplearse a fondo en este 2017. Le va a resultar muy difícil gobernar con una mayoría tan exigua, lo que implica que tendrá que negociar ley por ley. Por otro lado, la obligación de que las fuerzas parlamentarias tengan forzosamente que pactar para sacar adelante sus iniciativas es lo que ha demandado la sociedad en las urnas. Eso va a suponer un ejercicio de responsabilidad institucional que va a evidenciar más de una carencia.

En la oposición, el PSOE se juega su futuro. A día de hoy, Podemos le ha quitado el puesto como referente de la izquierda española, y mucho tendrán que “coser” en el congreso extraordinario -con o sin Pedro Sánchez- para evitar que la formación de Pablo Iglesias lleve a cabo de una vez el temido sorpasso. Sea como fuere, las cuestiones de estado requieren el consenso de los dos principales partidos, PP y lo que queda del PSOE. De su entendimiento dependerá que gran parte de los retos a los que debe hacer frente el país lleguen o no a buen puerto.

Vía EL Imparcial

http://www.elimparcial.es/noticia/173209/editorial/2016-el-ano-sin-gobierno.html