
En México, la cosa pública, lo que importa a ciudadanos todos, está partida en dos.
Una es la de todos los días, la que no es pirotécnica, la que tiene que ver más con los cambios en la vida de millones, educación, salud y economía. No tiene con frecuencia grandes anuncios o conflictos. Es para bien y para mal, la más trascendente.
La otra es la cosa pública de la grilla, de las declaraciones, de los debates, de los bloqueos legislativos, esa que genera polémica y pasión. Sin duda que ambas inciden en nuestra colectividad, una de manera seria y de largo plazo y la otra para definir e interesar a una parte de la población. De esta última esta llena el camino de la demagogia y la charlatanería política. El déficit ético de la cosa pública vive ahí.
El PAN y el presidente Calderón organizan el 2012 como pueden, con lo que tienen. Revisión, estrategia y búsqueda de candidatos. Sus reflexiones y análisis les dicen que están lejos de la gente y que el membrete ha perdido lustre. Los mitos de Poiré y los núneros de Cordero enfrentados a los del INEGI les ponen el camino cuesta arriba.
En el PRI alistan sus tropas, perfilan programas y métodos. Todo alrededor de Peña Nieto y la unidad requerida para no fallar por tercera vez. Controlar ambiciones y fortalecer una imágen de renovación generacional. El discurso y ciertas formas los traicionan frecuentemente, un partido que vende modernidad con formas de viejo dinosaurio.
Pero los resultados y posicionamiento son su mejor incentivo. Caminan, no ganan todavía, pero avanzan. Humberto Moreira y el PRI en su cúpula, deben definir alianzas y estrategias. Lo de Elba Esther Gordillo, su PANAL y el SNTE es quizá de las más importantes. Efectividad electoral vs imágen. Gordillo se subasta, se cotiza, muestra músculo y eso vale para su amigo el maestro Moreira lo mismo que para Moreira el mariscal de campo priísta. Pero esa alianza tiene costos inmediatos y futuros, altos. El balance entre pros y contras es cosa que sólo ellos pueden evaluar. Afuera muchos los van a condenar por cínicos e incongruentes. Serán los de siempre, los mismos con las mismas mañas. ¡Aguas!
Ya que tocamos el tema de Elba Esther Gordillo, su Panal y el SNTE, vale rescatar un apunte: a la maestra poco se le puede hacer por el lado sindical o de partido. La opacidad que legalmente hay en ambos campos se lo permite. Tal como ha sido por décadas y tal como parece seguirá siendo. Partidos y sindicatos que no rinden cuentas. Pero el SAT, de Hacienda puede, si quiere, revisar la fortuna de la Gordillo. A Al Capone, el original Elliot Ness lo atrapó por impuestos, no por mafioso. Fideicomisos familiares y todo lo demás no impiden que el Sistema de Administración Tributaria investigue procedencia, crecimiento, legalidad, tributación y claridad en la fortuna de la ciudadana Gordillo. Puede. ¿Quiere?
Ya de Miguel Angel Yunes y las acusaciones de ida y vuelta con la líder sindical, mejor ni hablamos. ¿Qué pasó, qué pasará? Nada. Auditorías en el ISSSTE desde la Secretaría de la Función Pública y Auditoría Superior de la Federación no tienen nada, ni por aquí ni por allá. Felipe Calderón ya dijo que los acuerdos políticos eran para modernizar no para robar. Estaba cantado, pirotécnia política, nada más.
Y para cerrar, el PRD y sus congruentes y pragmáticos socios políticos están tranquilos. Las angustias de sus adversarios políticos como la unidad y definición de candidatos ellos no las comparten.
Que si Ebrard o que si López Obrador es cada vez más, un tema superado. Será Andrés Manuel López Obrador el candidato. Ebrard dijo hace tiempo en entrevista con Marisa Iglesias, que si no era candidato presidencial, tampoco lo sería al Senado. Veremos.
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