Nora Rodriguez Aceves
Felipe Calderón utiliza su figura presidencial y la estructura del gobierno para apoyar un candidato que desde su punto de vista es viable para el PAN, pero rompe las reglas del juego porque confunde la estructura del partido, a los demás contendientes y a la base social militante, y eso es muy grave, afirma Ulises Corona Ramírez, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Es muy grave porque “cuando hay confusión hay indecisión y ante la indecisión la indefinición y un país puede perder todo menos la decisión, la capacidad de acción, la actuación política de rumbo y de mando y el Presidente en las últimas fechas, ha tenido declaraciones y acciones de gobierno contundentes, arriesgadas y virulentas, particularmente, en contra del PRI, lo cual vería de la siguiente forma: Felipe Calderón está a punto de terminar su mandato, recordemos que Vicente Fox, ocho meses antes de concluir dijo: «yo ya cerré la tiendita », y Calderón quiere terminar con fuerza, con fortaleza y contundencia hasta el último momento de su mandato”.
Y lo que hace es “dar un manotazo en el escritorio para que se vea que hay presidente, eso es bueno al inicio del sexenio, pero es preocupante al final de la administración, pues parecerían arrebatas, espero no de carácter, arrebatadas de acción de gobierno para mantener esta contundencia y esta fortaleza que el presidencialismo le ha dado en parte a Calderón”.
Retos del PAN
En ese mismo tenor, el analista político de la UNAM señala a Siempre! que “el PAN está a punto de cumplir dos sexenios en el poder y para la sucesión venidera enfrenta varios retos: al interior de la estructura de partido, al interior de la estructura de gobierno y un reto más en términos de competitividad, para con el resto de los partidos políticos en la contienda electoral. El primer reto que enfrentará es hacia su interior, no se sabe quién definirá el candidato a la Presidencia de la República, si lo definirá el Presidente, con las facultades metaconstitucionales que tiene, como señala Jorge Carpizo en su texto El presidencialismo en México, o la definirá la propia estructura del PAN o su militancia, no están definidas las reglas del juego”.
Cabe recordar que el pasado primero de mayo el PAN presentó por primera vez a los siete “líderes emblemáticos del panismo nacional y las mejores propuestas para continuar generando el bien común desde el gobierno federal”.
Los siete líderes panistas son el senador Santiago Creel Miranda; el secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra; el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez; el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio Irazabal; el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón [quien al cierre de edición, había anunciado su separación de la contienda]; la coordinadora de la bancada panista en la Cámara de Diputados, Josefina Vázquez Mota, y el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo.
Sin embargo, y aun cuando los aspirantes coincidan en que “la unidad partidista debe prevalecer para impedir que el viejo sistema regrese a México” y que en el PAN no cabe la figura del dedazo, y de que el candidato para las elecciones de 2012 será definido por los mismos panistas, “no me cabe la menor duda —dice el profesor Corona— que Cordero es un posible y real candidato, pero habría que ver qué tan parejo está el piso, como lo argumenta Vázquez Mota, o qué tanto se le da la independencia al partido político como lo exige Santiago Creel”.
El presidente Calderón eligió y destapó a su delfín, Cordero, para la contienda del 2012, afirma el también académico del Centro de Estudios Superiores Navales de la Armada de México, Secretaria de Marina, y del colegio de Defensa de la Secretaria de la Defensa Nacional, “y entonces empieza una confrontación entre los aspirantes panistas, porque dice Josefina Vázquez Mota: yo quiero piso parejo y Santiago Creel señala que aún no se han definido las reglas, y tienen razón, porque este es un país de reglas y cuando se rompen éstas, cuando se colapsa el sistema político y se rompen las reglas del juego no hay definición y cuando no hay definición en la indefinición está la duda”.
¿Margarita Zavala?
Por lo tanto, dice Corona, “el Presidente con este destape, primero pierde fuerza; segundo, equivoca el liderazgo de Presiente de la República y el liderazgo del partido; tercero, pone en confrontación a sus propios militantes panistas, a la estructura y a la base social, porque todos dicen:
Cordero es el candidato, del Presidente, pero el PAN es un partido de oposición y llegamos al ejercicio del poder, precisamente, impugnando el dedazo, impugnando las viejas prácticas partidistas y en ese sentido Calderón pierde continuidad y en esacontinuidad pierde compromiso político”.
Pero como en política nada está dicho, hay rumores, de que tanto el Presidente como el PAN tienen un as bajo la manga, con el nombre de Margarita Zavala como opción para suceder a Calderón. “Sería —dice el maestro Corona— un grave error, primero, creer en la teoría de los rumores; segundo, que tan sólo por imaginar un escenario hipotético, así lo pudiese considerar. Lo que pasó en Argentina no es otra cosa más que la sucesión del nepotismo del poder, el esposo le deja el poder a su esposa.
En México tenemos otro tipo de cultura política, no estoy diciendo que sea más, pero tampoco estoy diciendo que sea menos, lo que estoy afirmando es que es diferente el tipo de cultura política porque tenemos otro tipo de formación social que no permitiría una sucesión de esa naturaleza”.
“Felipe Calderón no debería de pensar en esa hipótesis porque denostaría a los hombres y mujeres fuertes de su partido, en una carrera riesgosa y de poco éxito que dañaría la imagen presidencial nacional e internacionalmente”.
Con esto, explica Corona, “lo que se busca es la desorientación como estrategia, a río revuelto, ganancia de pescadores. La desorientación política sí es una forma de estrategia, no estoy diciendo que sea la mejor ni la que en este momento requiere el país, pero sí es válida y muchos politólogos suponen que es la adecuada para sentar ciertas bases ciertas estructuras y sobre esas estructuras definir uno u otro tipo de rumbos”.
“No podemos jugar en juegos de estrategia política a la desorientación si no tenemos una formación política más consolidada. Tenemos que fortalecer, alimentar, abonar, a que los mexicanos tengan una mayor formación política para poder consolidar una mayor cultura política”.
La fuerza del presidencialismo
A pesar de que Calderón sea “el orquestador de la sucesión presidencial, y explico por qué él puede autonombrarse el director de la campaña, independientemente de quién sea el candidato, porque el presidente en México, y esto no lo creía Calderón ni Fox hasta que se sentaron en la silla presidencial, es contundente, omnipresente, omnipotente, y tiene para sí, me refiero a gobernar, la estructura que le da la Constitución Política en los 136 artículos, pero también tiene para gobernar la legalidad que le da el hecho de ser, con la banda presidencial, el presidente legal, constitucionalmente, de los Estados Unidos Mexicanos”.
“La otra parte es la legitimidad que le da la obra pública, la concreción de ésta en resultados, la eficacia, la eficiencia y la congruencia de su administración en la concreción de resultados, es lo que le permite al presidente salir a la calle sin tantas escoltas y ser cuidado, abrazado, apapachado y querido por los ciudadanos”.
“Felipe Calderón, en este momento, ya siente que el poder se le está yendo de las manos, y para yo poderlo conservar, o alimento y abrigo la posibilidad que me suceda mi esposa, o alimento y abrigo que sea alguien de mi círculo cercano, por cierto cada vez son menos las personas cercanas al Presidente.
Entonces, yo prefiero tener los hilos de mi propia sucesión presidencial, primero, y espero que así lo piense el Presidente, para que alguien dé continuidad a mi proyecto, que al inicio de su campaña fue un gran proyecto; segundo, al proyecto instituido en los documentos básicos del PAN, que tiene muchas cosas rescatables; tercero, alguien que me cuide física y políticamente hablando cuando yo no esté en la silla presidencial, y siguiente, alguien que cuide física y políticamente el grupo político que abriga todavía al Presidente de la Republica”.
“Cuando el primer mandatario de la República pueda dar respuesta positiva a esos planteamientos descansará y le dará gracias y se irá a su casa muy tranquilo y muy despreocupado”.
