Marco Antonio Flota

El fin de semana pasado, con vistas a la próxima elección presidencial, tuvieron reuniones ultra secretas las cúpulas del PAN y del PRI.

(Bueno, un lector quisquilloso diría que aplica lo de “cúpula” para el PAN, por sus tendencias eclesiásticas, pero en el caso del PRI el término adecuado, considerando lo que pretende hacerle a los azules en el 2012, sería “cópula”. Y en cuanto al PRD habría que referirse a su dirigencia como “crápula”)

El caso fue que las nomenclaturas —Salinas diría— de panistas y priistas tuvieron sendos cónclaves. O, para ser precisos, el PAN tuvo conclavito, buscando asegurar la candidatura de Ernesto Cordero, y el del PRI fue conclavote, pues casi remachó la postulación de Enrique Peña Nieto.

Así, Felipe Calderón asistió a la reunión de su partido en calidad de militante panista, no de  Presidente . Y el góber del Edomex estuvo en la junta del suyo en calidad de futuro Presidente, no de militante priista.

No fue invitado a la cumbre del PAN Vicente Fox, porque con sus declaraciones quiere torpedear la postulación de Cordero. Sí habrá sido invitado a la del PRI Carlos Salinas, pero declinaría asistir para no perjudicar la candidatura de Peña.

Aunque no hubo información oficial, trascendió que los panistas acordarían reducir el número de precandidatos —siete son ellos— para no robarle cámara al preferido de Los Pinos, el secretario de Hacienda. Por el contrario, los priistas quizá propusieron integrar a 2 o 3 aspirantes para que no se vea tan solo Peña Nieto, pues actualmente solo se ha apuntado Manlio Fabio, quien no tiene tan poco chance como Heriberto Félix en el PAN, pero tanto poco puede dar la sorpresa como Marcelo Ebrard en el PRD.

(En este caso no hay temor de que al Gelboy alguien le robe cámara, pues es dueño de todas ellas: las Congreso y las de Televisa).

En fin que la próxima carrera por la Presidencia carece de interés y su resultado es tan previsible como el del Handicap de las Américas, ahora que en el Hipódromo ya descubrieron que también hay caballos, como los futbolistas, dopados con clembuterol. Y ni siquiera hay garantía de que sirvan como sementales. (Nos referimos a los caballos, porque los futbolistas ya demostraron que sí son de cascos ligeros)

Falta ahora ver quiénes son los panistas que aceptan declinar a sus aspiraciones. Se da por descontado que lo hará Javier Lozano, quien presume de gallo, pero respaldaría al Cordero. Alonso Lujambio tiene pinta de pura sangre, pero según la Maistra es puro sangrón. Y el góber de Jalisco presume de caballo negro, pero si
acaso llega a
caballito de tequila.

Seguiremos
informando…