Si algo agradece el teatrófilo al concluir la función de Dulce es el rato de amenidad y humor que el autor y director Javier Nieto logra desatar en esta sencilla historia de amor protagonizada por la excelente actriz Mercedes Olea. El comediógrafo sabe contar su historia, teje coherentemente las secuencias, arma diálogos chispeantes y crea personajes verificables en la experiencia cotidiana.

La secrearia Dulce (Olea), ya entrada en años, se enamorará de un joven de extracción popular, muy del barrio, de nombre Romero (como la hierba), que la hará encontrarse de nuevo consigo misma o redescubrirse enteramente como mujer para la pasión, el erotismo y el amor.

Dulce no le sacará al parche del asunto; muy por el contrario, enfrentará su relación con Romero y, después de sortear algunas dudas, terminará rindiéndose al amor, venciendo el shock que propicia ante su entorno social el que ella, mujer madura, sostenga una relación sentimental con un muchacho que podría ser su hijo. Al respecto, Nieto asevera: “Vivimos en un mundo desigual, para la sociedad es normal la relación de un hombre mayor con una mujer joven, pero si una mujer llegada la madurez se atreve a establecer una relación sentimental con un hombre mucho más joven que ella la sociedad la juzgará de una forma más dura”. El caso es que Dulce se revitaliza y rejuvenece en espíritu y en cuerpo ante su amor por el joven Romero.

La comedia es bien librada, escena tras escena, carcajada tras carcajada, todo fluye bien, pese a que la producción es demasiado modesta y bien podría el autor/director vestir su escenario y puesta misma un poco mejor, tanto en vestuario, decorados, mobiliarios y luces, pues, aunque la obra funcione, todo se observa pobre. A veces hay que sortear con talento e imaginación las limitaciones presupuestales. Si en Dulce el director se preocupara un poco más por los aspectos de producción, el resultado sería mucho mejor, ya que Dulce es una comedia amable, encantadora.

Además, buenas actuaciones tiene: la ya mencionada Mercedes Olea, con amplia experiencia en nuestro medio, logra definir un personaje enternecedor, muy liviano en su expresión cómica que convence sobremanera. Déborah Ríos, Víctor Báez y Cristopher Martínez, a su vez, arman personajes sólidos que desatan la simpatía del público con gran oficio en el manejo de la risa, agilidad comediográfica y vitalidad histriónica.

Autor también de Revelaciones de una dama de 40, Tal vez en París, Nosferatu, mi amor y Los monstruos de Sofía, entre otras, el joven dramaturgo Javier Nieto tiene en Dulce una joyita, una obra que funciona en argumento y en trazo escénico, que fluye amable y agradablemente, pero a la que bien podría darle una manita de gato para lograr verdaderamente un producto de altura estética; tiene todos los elementos para lograrlo.

“La relación de una mujer madura con un hombre joven no debería ser un escándalo”, expone, Javier Nieto en su comedia Dulce, usted espectador, ¿qué opina?

Dulce se presenta los martes a las 20:30 horas en el Teatro Wilberto Cantón (José María Velasco 59, San José Insurgentes) y concluye temporada el martes 3 de octubre.