Llega otra vez la celebración de la fiesta de los muertos. En los altares ya está el papel picado; las flores de zempazuchitl; las calaveritas, veladoras, copal, crucifijos; la ofrenda de aquello que nuestros muertos más gustaban: mole, tortillas, tamales y hasta cigarros o alipuses; también retratos de nuestros difuntos. La frontera entre vivos y muertos se acorta. Sentimos que ellos están aquí y nosotros un poco allá, o que aquí y allá son una sola y misma realidad.

Esta columna es un altar mexicano dedicado a los más de 9 periodistas asesinados este año (36 durante el sexenio de Peña según Artículo 19). A aquellos a los que por su oficio de informar les han arrebatado la vida. Muchos de ellos tuvieron total y plena conciencia del posible desenlace funesto de su actividad libertaria. Todos se enfrentaron con formas de poder ilegal, ilegítimo, injusto, cobarde que subyugan el débil poder judicial de México y lo vuelven cómplice. Encubrimiento que hace que sus muertes no se esclarezcan ni castiguen y que el fantasma de su ausencia permanezca para que no se les olvide, para que otros no sufran la misma suerte, para que la sociedad no sucumba a la tentación de volverse una tumba donde las voces callan por temor al castigo. Los asesinados se vuelven sembrada semilla parlanchina que nos toca cuidar para que siga siendo denuncia viva. Sus huesos piden justicia como su vida exigió libertad. Aquí el bosquejo de sus retratos.

Cecilio Pineda. Pungarabato, Guerrero. Reportero de la fuente policial de Guerrero. Amenazado. Asesinado el 2 de marzo.

Ricardo Monlui. Yanga, Veracruz. Abordaba temas cañeros en El sol de Córdoba y era director del diario El Político. Encabezaba la Asociación de Periodistas y reporteros Gráficos de Córdoba y la Región. Asesinado el 19 de marzo.

Miroslava Breach. Chihuahua. Investigadora de crimen organizado y corrupción, feminicidios y abusos en la Sierra Tarahumara. Escribió en El Heraldo de Chihuahua, El Diario de Chihuahua y El Norte de Ciudad Juárez. Corresponsal del periódico La Jornada. Fundó la agencia de noticias MIR. Asesinada el 23 de marzo.

Maximino Rodríguez. La Paz, B. C. Fundó y trabajó para el Colectivo Pericú, blog de denuncia ciudadana sobre corrupción, abusos y discriminación. Asesinado el 14 de abril.

Filiberto Álvarez. Cuernavaca, Morelos. Locutor y periodista. Asesinado el 29 de abril.

Javier Valdez Cárdenas. Culiacán, Sinaloa. Sociólogo, periodista y fundador del semanario Ríodoce. Corresponsal en La Jornada. Investigaba sobre narcotráfico en la región. Autor de 8 libros. En 2011, recibió el premio Internacional a la Libertad de Prensa del Comité para la Protección de Periodistas. Asesinado el 15 de mayo.

Jonathan Rodríguez. Jalisco. Semanario El Costeño. Baleado el 15 de mayo junto con su madre, Sonia Córdova, directora de información de El Costeño, quien lo sobrevivió.

Salvador Adame. Tierra Caliente, Guerrero. De origen albañil, construyó el estudio de Canal 6 TV. Supuestamente fue encontrado calcinado el 14 de junio.

Luciano Rivera. Baja California. Periodista del medio CNR TV Noticias. Asesinado el 31 de julio.

Cándido Ríos. Veracruz. Fundador del semanario La voz de Hueyapal, y corresponsal del Diario de Acayucan. Autodidacta de origen campesino. Denunciaba problemas de su comunidad. Asesinado el 22 de agosto.

A todos ellos, nuestro respeto y agradecimiento, nuestra pluma y nuestra voz.

Además, opino que se respeten los Acuerdos de San Andrés, que se investigue Ayotzinapa, que trabajemos por un nuevo Constituyente, que recuperemos la autonomía alimentaria, que revisemos a fondo los sueños prometeicos del TLC y que evitemos la politización de los terremotos.

@PatGtzOtero