Miles de personas se dieron cita este martes, en la Plaza de la Revolución en la ciudad de Ciego del Ávila, Cuba, para participar en la conmemoración por el aniversario 58 del asalto al cuartel Moncada. La ceremonia comenzó con la lectura de un “saludo bolivariano, revolucionario y socialista” enviado por el convaleciente presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Al igual que en 2010, Raúl Castro presidió este 26 de julio el acto de la que se considera una de las fechas más significativas de la revolución cubana, pero cedió la intervención principal al vicepresidente José Ramón Machado y se limitó a entregar los diplomas a las provincias destacadas en la “emulación socialista” que se organiza con motivo de la efeméride.
Las palabras del vicepresidente siguieron la misma línea de anteriores mensajes del general Castro en cuanto a la necesidad de dar prioridad a los ajustes económicos del país y la “actualización” de su modelo económico.
Machado admitió que la burocracia, la inercia y el prejuicio contra el trabajo privado afectan la marcha de la reforma, aunque aseguró que ésta avanza “sin tregua” para dar continuidad al socialismo. “No podemos sentirnos satisfechos hasta sumar cada trabajador y dirigente administrativo al combate por la eficiencia económica. Lo logrado está lejos de las potencialidades existentes”, dijo en su discurso.
La celebración se desarrolló a pocos días de que el mandatario Raúl Castro, cumpla cinco años de Gobierno y en medio de la modernización del proceso socialista que se desarrolla en la Isla.
Breve recorrido histórico
El asalto al cuartel Moncada fue realizado por 135 jóvenes encabezados por Fidel Castro, Raúl Castro y Abel Santamaría. Este acto fue el inicio de la lucha que triunfó el 1 de enero de 1959, cuando comenzó la revolución cubana.
Aquel 26 de julio los guerrilleros aprovecharon el carnaval para camuflarse con el uniforme del ejército y atacar al cuartel, la misión era apoderarse de la mayor cantidad de armas y huir a las montañas más próximas. El ataque falló porque los grupos no conocían bien la ciudad y algunos hombres se perdieron o llegaron después.
Con 8 asaltantes muertos en combate y más de 50 asesinados por los esbirros de la dictadura, la acción despertó la conciencia nacional que apoyó a los moncadistas.
El dictador Fulgencio Batista ordenó torturar, apresar y asesinar a los revolucionarios. Posteriormente, la acción del pueblo logró que se liberaran a los guerrilleros presos y con gran apoyo popular se conforma el Movimiento 26 de julio, siendo este el principal antecedente del logro de la revolución cubana.


