Patricia Gutiérrez-Otero
Las batallas hay que darlas, se ganen o se pierdan. Hay que darlas por el hecho mismo de darlas, porque eso nos ratifica.
José Luis Sampedro
Ante todo, queridos lectores, me permito expresar que en estos rudos momentos políticos ciudadanos, Javier Sicilia no pueda firmar también esta columna: está sobrepasado. Nos une, sino la misma pluma, el mismo espíritu que me permite hablar en un espacio que es de los dos.
Es una época de ciudadanos y de profetas. Quitando el contenido religioso al término profeta, podemos pensarlo como el que denuncia lo que ve, prevé lo que puede suceder e insta a un cambio.
El movimiento #15m, con el grito “Basta, ya no más” ha hecho reaparecer a la luz a un antiguo excombatiente franquista, economista, humanista y escritor: José Luis Sampedro Sáenz, nacido en 1917, a quien me hizo acercar Federico Engell. En este mayo 2011 Sampedro escribió el prólogo al libro ¡Indignaos!, de Stephane Hessel. Vayan algunas de sus declaraciones:
“Este sistema está disgregado y corrompido, está completamente en desmantelamiento”. “¿La gente está loca? No, está manipulada. La opinión pública no es la opinión pública, no el resultado del pensamiento reflexivo de la gente y, eso, por dos razones. Una, porque no estamos en general educados para pensar. […] Se hace todo por razones viscerales. […] La otra es que el poder existente, que es el poder económico, domina a los medios de comunicación […]. La gente hoy juzga por lo que ve en la televisión o por lo que lee en los periódicos […] y no piensa para nada en lo que le ocultan”. “Hay que tomar conciencia de la realidad, no aceptar sin crítica propia, no aceptar sin discusión interior todo lo que nos dicen” (www.youtube.com(watch)v=LOmh3 jcV23g).
Sampedro es hoy uno de los más reconocidos economistas humanistas de España. Es, además, miembro de la Real Academia de la Lengua Española desde 1990, pues también ha escrito novela y cuento. Entre algunos de sus libros sobre economía se cuentan Las fuerzas económicas de nuestro tiempo (1967), Inflación, una versión completa (1976), Sobre política, mercado y convivencia (2006), Economía humanista. Algo más que cifras (2009). En Tanger vivió doce años de su vida infantil. Fue miembro del Ejército Nacional durante la Guerra Civil Española. Siempre ha criticado al neoliberalismo y al capitalismo salvaje. Igual que Saramago fue Presidente Honorífico de Sintratel.
El movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad no ha sido fácil; ¿su grito? “¡Estamos hasta la madre!” ¿Quién se atreve a tirar una piedra contra un hombre, Javier Sicilia, quien en momento de amargo duelo, ha actuado según lo que le ha dictado el corazón y sus profundas convicciones gandhiano-cristianas, corriendo el riesgo, como todo profeta, de ser traicionado y asesinado? Su diálogo con las autoridades, primero el Ejecutivo y, luego, el Senado, ha sido ya un éxito parcial en un México con muchos rasgos feudales. Su filiación cristana-gandhiana le permite estar en contacto con la autoridad, pero también oponerse a ella a través de la resistencia civil no-violenta —de la que ya hemos hablado en este espacio. Pero el movimiento no es Sicilia: somos todos.
Dos ciudadanos, dos profetas. Ambos de origen español. Uno católico, el otro no. Un curioso rasgo los une aún más: Sampedro vive actualmente en las Islas Canarias, algunos de los antepasados de Javier provienen de ese lugar. El español escribió la novela La senda del drago; el mexicano publicó una serie de poemas de su padre, Óscar Sicilia, bajo el título general de Bajo el árbol del drago. El drago es un resistente árbol de las islas canarias.
Además, opinamos que se respeten los Acuerdos de San Andrés, se libere a los prisioneros políticos, se limite a las transnacionales en México, se investigue los crímenes impunes, se detenga la guerra de baja intensidad contra indígenas, se frenen las campañas televisivas del miedo, se salve a Wirikuta y que nos activemos como sociedad civil.
