Según estudios del padre de la neuroestética, Semir Zeki

 

René Anaya

La idea de buscar la belleza dentro del individuo, y no en su aspecto externo, parece confirmarse, según un estudio reciente realizado por científicos de la Universidad de Londres, de Gran Bretaña, quienes encontraron un área del cerebro que se activa cuando se percibe algo bello.

Sin el afán de entrar en discusiones sobre los conceptos de belleza, que varían según las diferentes culturas y la época que se considere, los investigadores de la neuroestética (nueva rama de la medicina) se dieron a la tarea de estudiar las similitudes que existen del concepto de belleza en diferentes culturas.

Neuroestética: arte y ciencia

Se podría considerar que la neuroestética surgió prácticamente en los inicios de este siglo, pues en 2001 Semir Zeki fundó el Instituto de Neuroestética en Berkeley, California, con lo cual se impulsaron las investigaciones sobre el tema.

El doctor Zeki, considerado padre de la neuroestética, ha referido que el objetivo de esa rama de la medicina es definir el dualismo mente-cerebro para entrelazar los saberes humanísticos y científicos, en el entendido de que toda obra de arte es el resultado del anhelo de nuestro cerebro por alcanzar un ideal de belleza.

Por su parte, el doctor español Javier Campos Bueno ha referido que “la neuroestética estudia la forma en que el cerebro concibe la belleza, así como su base orgánica y funcional para crearla, procesarla y entenderla. Pero también sobre cómo la creatividad y la percepción de lo bello ayudan al hombre a hacer frente a los problemas”.

En un principio, el doctor Seki dirigió sus investigaciones a las obras pictóricas consideradas unánimemente bellas, como La Piedad, de Miguel Angel. En su Declaración sobre la Neuroestética, el neurobiólogo afirmó que “Miguel Angel comprendió instintivamente la organización visual y emocional común del cerebro. Esta comprensión le permitió explotar nuestra organización visual común y despertar experiencias compartidas más allá de las palabras. Es por esta razón que el artista es, en cierto sentido, un neurocientífico, explorando las potencialidades y capacidades del cerebro, aunque con diferentes instrumentos. Cómo pueden despertar experiencias estéticas tales creaciones es algo que sólo puede ser plenamente entendido en términos neurales”.

Actualmente, el fundador de la neuroestética ha ampliado su campo de investigación, de tal forma que los resultados de sus trabajos comprenden todo aquello que los seres humanos consideran bello. Así, Zeki pretende unir la ciencia, el arte y la filosofía para responder a cuestiones fundamentales sobre el ser humano.

El centro de la percepción de la belleza

Pero por el momento, el padre de la neuroestética se ha centrado en investigar si tenemos un sentido abstracto de la belleza, “es decir, un sentido que estimule una misma experiencia emocional poderosa, independientemente de cuál sea la fuente, por ejemplo, una obra musical o visual”.

En su más reciente investigación, publicada en la revista PLoS One, el doctor Semir Zeki y su equipo de colaboradores del Laboratorio Wellcome de Neurobiología de la Universidad de Londres, encontraron que cuando experimentamos algo bello, como una pintura o pieza musical, se activa una región específica del cerebro.

En el estudio participaron 21 voluntarios de distintas culturas y orígenes étnicos, a quienes se les pidió que clasificaran una serie de pinturas y piezas musicales en tres tipos: hermosa, indiferente o fea; posteriormente, se les presentaron esas mismas obras al tiempo que se observaba la actividad cerebral, por medio de un aparato de resonancia magnética nuclear.

Los investigadores encontraron que cuando los voluntarios veían o escuchaban las obras que habían clasificado como hermosas, se activaba más una región de la parte delantera del cerebro, llamada corteza orbitofrontal medial. En cambio, cuando se les presentaba una obra clasificada como fea, no se activaba ninguna región del cerebro.

Si bien es cierto que ya se conocía que la corteza orbitofrontal medial ─que forma parte del centro de placer y recompensa─ se activaba cuando se apreciaba la belleza, ésta es la primera vez que se demuestra que se activa la misma zona cerebral tanto con la percepción visual como con la auditiva. “Esto implica que la belleza realmente existe como un concepto abstracto en el cerebro”, afirmaron los autores.

Por esta razón, el doctor Zeki señala que “podríamos argumentar que sólo las creaciones cuya experiencia está correlacionada con la actividad en la corteza prefrontal orbital deberían quedar clasificadas como arte hermoso”.

reneanayas@yahoo.com.mx