Examen de conocimientos al magisterio

Sirve de nada el que expertos y políticos repitan que la posibilidad de crecimiento y prosperidad radica en la palanca de la educación ya que cualquier intento, más allá de la composición, estructura y resultados del sindicato de trabajadores de la educación, está en quienes pretenden educar. Veamos los resultados:
De los 137 mil 254 aspirantes a obtener una plaza en el magisterio, 94 mil 739 obtuvieron una calificación reprobatoria, es decir, 69.49 por ciento.

Estos datos, derivados del Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes 2011-2012 nos hablan de algo insólito: entre los casi 140 mil profesores examinados, quienes obtuvieron las mejores calificaciones, solo 136 entre ellos lograron responder acertadamente entre 68 y 74 preguntas de las 80 formuladas. Lea usted bien, ¡sólo 136 profesores entre casi 140 mil!

Y de los ubicados como aceptables por la SEP, ocho mil 921 docentes obtuvieron promedios bajos, con apenas 24 aciertos de los 80 necesarios o mínimos. Dicho de otro modo, con los modelos y requerimientos que maneja la Secretaría de Educación Pública para otorgar las plazas a través del Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes 2011, sólo bastaba contestar acertadamente el 30 por ciento de las preguntas (24 de 80) de la prueba, y aunque parezca increíble, los casi 95 mil aspirantes reprobados fueron colocados en la categoría de admisibles para una de las 21 mil 450 plazas que se otorgan este año para educación básica.

Sólo 136 de quienes aplicaron el examen lograron obtener entre 87.6 por ciento y 96.25 por ciento de aciertos, y ninguno alcanzó el 100 por ciento. Tres mil 110 aspirantes ni siquiera lograron contestar correctamente el 30 por ciento de los aciertos.

La entidad que mejor se ubicó en el examen fue Querétaro, donde el promedio fue de 61.32% entre sus mil 632 concursantes. El caso contrario ocurrió en Tabasco, donde los aspirantes tuvieron las peores calificaciones, pues su promedio fue de 49.96 por ciento.

Con esas cifras, preguntémonos, ¿qué pueden enseñar esos “profesores”, qué tipo de conocimientos adquirirán los alumnos que caigan en sus manos?

Si como ha sido demostrado hasta el hartazgo, la educación es la plataforma de despegue hacia niveles de calidad de vida superiores, ¿qué tenemos qué hacer para librarnos de ese fardo compuesto por docentes que no aciertan a responder satisfactoriamente exámenes tan complacientes?

He aquí, por si hiciera falta, una cabal demostración del estado que guarda el epicentro educativo nacional.

cremouxra@hotmail.com