La incursión del hombre en el espacio es realmente reciente, el próximo 4 de octubre se cumplirán 61 años de que la entonces Unión Soviética puso en órbita terrestre el primer satélite artificial, pero en estas pocas décadas la tecnología espacial ha evolucionado de tal forma que actualmente se cuenta con numerosos artefactos girando alrededor de la Tierra.
Esa era espacial que ha producido sorprendentes hitos para la humanidad, como los viajes a la Luna o los envíos de vehículos que han recorrido la superficie marciana, también ha traído consigo la producción de numerosa chatarra espacial, tanta que algún apocalíptico podría decir que todo lo que toca el ser humano lo contamina… y tendría razón, pero también eso ha conducido a perfeccionar tecnologías.
Basura alrededor de la Tierra
Así como el actual cambio climático ha llevado a científicos y tecnólogos a buscar soluciones o procedimientos para revertir o disminuir la contaminación del agua, la atmósfera y los suelos, también otros grupos de investigadores se han enfocado a crear y experimentar posibles soluciones para limpiar las órbitas terrestres de la basura espacial.
De acuerdo con el Programa de Escombros Orbitales de la NASA, alrededor de la Tierra giran más de 21 mil fragmentos de chatarra espacial de más de diez centímetros, más de medio millón de entre uno y diez centímetros y más de cien millones de partículas de menos de un centímetro. Toda esa basura espacial pesa más de 7 mil 600 toneladas, estimó Jer Chyi Liou, jefe de científicos de Escombros Orbitales de la NASA.
Si esos datos parecen alarmantes, lo son más cuando se ven en la página de internet Stuff in Space, que creó James Yoder, estudiante de la Universidad de Texas en Austin, allí se aprecian los objetos que giran alrededor de la Tierra, en tiempo real. Los satélites se ven en rojo, la chatarra en gris y los satélites en desuso en azul. Si se selecciona alguno de esos puntos, se despliega información sobre su altitud, inclinación, velocidad, tiempo que tarda en dar una órbita y el nombre que la comunidad internacional le asignó, entre otros datos.
Esa infinidad de escombros y satélites se encuentra en dos grandes grupos, unos prácticamente rodeando a la Tierra, son los de la órbita baja (Low Earth Orbit, LEO), allí gira 70 por ciento de los escombros, entre los 200 y los 2 mil kilómetros de altura; y más lejos, a 36 mil kilómetros de altura, está la órbita geoestacionaria (GEO), en la que viajan las naves a la velocidad de la Tierra, por lo parecen estar quietas en un punto fijo, lo que se aprovecha para los satélites de telecomunicaciones.
El síndrome de Kessler
En la órbita baja es donde hay más peligro no sólo para los satélites sino también para los tripulantes de la Estación Espacial Internacional, por lo que se están ensayando formas de limpiar el espacio para evitar el síndrome de Kessler, el cual debe su nombre a Donald J. Kessler, consultor de la NASA, quien en 1978 advirtió que de aumentar los escombros espaciales habría más riesgo de que esos objetos chocaran y se creara una reacción en cadena o efecto dominó, de tales proporciones que esas órbitas no podrían ser utilizadas.
Uno de esos ensayos de limpieza espacial está ahora en marcha. El 2 de abril el cohete Falcon 9 de SpaceX lanzó al espacio el satélite RemoveDEBRIS, desarrollado por el Centro Espacial Surrey, de la Universidad de Surrey del Reino Unido, con financiamiento de un consorcio europeo.
El satélite hará tres experimentos de limpieza espacial, una vez que se ensamble con la Estación Espacial Internacional. El primer experimento consiste en el lanzamiento de un microsatélite de diez centímetros (CubeSat) con un globo inflable; acto seguido se lanzará una red que los envolverá y forzará a salir de la órbita baja para que entren de nuevo a la atmósfera donde se quemarán.
El segundo ensayo es con otro CubeSat al cual se le disparará un arpón que lo empujará fuera de la órbita baja. “Cuando el arpón lo impacte, en realidad simulará una verdadera nave espacial que alcanzada”, explicó Jason Forshaw, gerente del proyecto.
El tercer experimento consistirá en que RemoveDEBRIS desplegará una vela enorme en la parte posterior para crear resistencia y propulsarse de nuevo hacia la Tierra, de tal manera que no se convierta en escombro espacial, lo que sucederá dentro de 18 meses.
De obtener buenos resultados con estos experimentos, Guglielmo Aglietti, director del Centro Espacial de Surrey, confía en que esta tecnología podría adaptarse para limpiar el espacio, ya que es de bajo costo. Por lo pronto, esta y otras tecnologías podrán mitigar la contaminación espacial.
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f/René Anaya Periodista Científico

