Marco Cancino/Investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo

 

Moisés Castillo

“Cohesión” y “coherencia” pidió el aspirante presidencial Manlio Fabio Beltrones a la dirigencia del PRI, luego de que se llevara los aplausos más sonados de la sesión del Consejo Político Nacional del partido, que duró menos de una hora.

El senador priísta sabe que está muy por debajo en las preferencias electorales frente a Enrique Peña Nieto, pero él juega y saca poco a poco sus cartas. Desconoce si habrá más aspirantes y no quiere adelantar escenarios de una posible declinación.

“Lo más importante —dijo el senador Beltrones— dentro del partido es que concluyamos el objetivo de nuestra lucha política: el proyecto de país; cómo nos imaginamos México dentro de 25 años, ponerlo en un documento, plasmarlo y después encontrar quién nos va a llevar a la victoria electoral para cumplir con ese proyecto. Hacerlo al revés sería un despropósito”.

Para Marco Cancino, investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo, en la medida en que Beltrones encuentre espacios políticos para él y su grupo, no será un factor de ruptura en el proceso interno del PRI rumbo al 2012.

“Beltrones —dice el catedrático— es un político bastante institucional. El único riesgo para el PRI, y que lo aprendió en las elecciones pasadas, es que cuando no es capaz de tener un mecanismo interno para definir candidaturas a cargos de elección popular provoca invariablemente un divisionismo y un fracaso como ocurrió el año pasado en los comicios de Oaxaca o Puebla”.

Sigue siendo el mismo

¿Cómo lee usted este llamado a la unidad de Humberto Moreira?

Llamar a la unidad es muy importante para el PRI y sobre todo para el grupo puntero de Enrique Peña Nieto, que está fortalecido después de la elección en el Estado de México. Sin duda, Peña Nieto estará pensando qué ofrecerle a los grupos que no son afines a él, alguna candidatura local o diputaciones.

Ahora se está barajando la posibilidad de que Beatriz Paredes pudiera contender por el Gobierno del Distrito Federal de nueva cuenta. De alguna manera, Beltrones buscará posicionarse en lugares estratégicos de gobierno o en algunos puestos importantes de elección popular.

¿Se puede hablar de un nuevo PRI rumbo al 2012?

Es claro que si el PRI está dividido tiende a fracasar. El partido que ahora dirige Moreira tiene una cara nueva sólo en el discurso, sigue siendo el mismo. Sin embargo, la ciudadanía nota una ausencia en la capacidad de gestión en los gobiernos panistas.

Por lo tanto, la sociedad dice “por lo menos ellos nos pueden resolver los problemas más apremiantes”. Una de las lecciones más importantes de los comicios en el Estado de México es que 7 de cada 10 mexiquenses que fueron a votar aprobaron la gestión de Enrique Peña Nieto. 55 por ciento de los mexiquenses que salieron a votar dijeron que su voto fue influenciado por Peña Nieto; 4 de cada 10 expresaron que en los últimos 12 meses fueron víctimas de algún delito del fuero común; 8 de cada 10 señalaron que el tema de la seguridad era responsabilidad del gobierno local.

A pesar de estos problemas votaron por el PRI. Esto significa que las otras propuestas de los partidos no fueron lo suficientemente atractivas y no hubo un voto de castigo.

Los maestros no garantizan un triunfo

¿El PRI será invencible en la elección presidencial?

Con la ventaja que tuvo el PRI en el Estado de México y con las tendencias electorales, se puede apreciar que es marginal una derrota del priísmo con Peña Nieto. Lo que sí es que se podría armar un grupo disidente que podría darle un dolor de cabeza a Peña Nieto si decide no aliarse con la maestra [Elba Esther Gordillo].

Sin embargo, analizando los resultados electorales del 2006 y 2009, el apoyo del magisterio no queda tan claro, puede garantizar supervisores de casilla, pero no el voto. En las elecciones locales no ha sido contundente el apoyo del magisterio, pero sí lo es para conformar gobierno y ha sido sumamente eficaz para manipular a los gobiernos e imponer secretarios de educación y otros funcionarios públicos.

¿La dirigencia del PRI tendrá la capacidad de encontrar mecanismos adecuados para evitar fracturas o golpes bajos como ocurrió con Roberto Madrazo y Arturo Montiel?

La imagen de Peña Nieto está más dirigida al PRI de antes, en ser institucional y es un político muy carismático. En este sentido, Peña Nieto tiene una distancia muy amplía con respecto a otros candidatos.

Vemos a un PRD divido, con un Andrés Manuel López Obrador manejando Convergencia y al PT para sus aspiraciones presidenciables, y a un PAN debilitado.

De alguna manera, se están dando las condiciones para un escenario óptimo a favor del PRI. La dirigencia pide unidad porque sabe que la figura de Peña Nieto es su mejor carta, salvo que pase algo sumamente negativo en el mediano plazo, pero está cuidando todas las formas para evitar distanciamientos y jaloneos.

No hay regresión si el PRI gana

¿El regreso del PRI a Los Pinos se puede interpretar como un fracaso de la alternancia?

La democracia no se puede reducir a la alternancia que sucedió en el 2000. La alternancia fue un proceso fallido por la incapacidad del PAN, por su incumplimiento en sus promesas de transformación profunda del sistema político.

Por otro lado, que regrese el PRI al poder no significa una regresión democrática, siempre y cuando se cuenten los votos con las reglas claras e institucionales para todos. Si se da un retorno del PRI por la vía institucional entonces estaríamos hablando que las opciones políticas modernizadoras no cumplieron con su labor de transformaciones económico-sociales que requiere el país.