Muchas enseñanzas habrá de dejarnos el proceso electoral en curso. Recordemos la vieja sentencia literaria de “cosas veredes, que harán fablar las piedras” y vaya que hemos testimoniado hechos inauditos. La clase política, o una parte de ella, la explican o eso intenta por el pragmatismo. La verdad sea dicha, se han pasado de pragmáticos.
Hoy asistimos a escenas dignas de un vodevil o una zarzuela. Y uno no sabe ni por dónde empezar. Los chapulines, como fueron bautizados, anteriormente eran digamos de media tabla y generalmente abandonaban sus partidos al serles negadas una candidatura; lo que estamos testimoniando ahora, por ejemplo a dos expresidentes del PAN, conocido en la geometría política como de derecha, izarle la mano de triunfador al candidato que encabeza las encuestas y se reivindica de izquierda.
En ese mismo partido hoy conviven derechistas, izquierdistas, expanistas; expriistas connotados, empresarios metidos a políticos y sin pudor alguno un furibundo anticardenista, que publicó un libelo infamante en su contra, recibe una candidatura a senador. Y podríamos continuar tratando casos en particular como el de un exsecretario de dos despachos y exgobernador del viejo régimen, acusado del “fraude” del 88, quien ha sido absuelto de todos sus viejos pecados políticos. O el de un expresidente del Senado que denostó e injurió al propio candidato y hoy con total cinismo es candidato a gobernador de ese mismo partido.
La incongruencia e incoherencia la observamos también en esa alianza electoral del partido de la derecha y del partido surgido de la fusión de las izquierdas, entre ellas la del mismísimo Partido Comunista, de quien heredó el registro y hoy “desfilan del brazo y por la calle” sin que importen los principios fundadores de Gómez Morin, por un lado, y de los incontables luchadores sociales que expusieron la vida misma en las luchas contra el viejo sistema político, autoritario y represor.
¿O cómo se explica el lector que hoy funja como vocero del PRI y de campaña un senador con licencia que primero fue priista, luego panista y ahora regresa al PRI, mismo que por su estilo de “perdona vidas” de cantina, se ha ganado el repudio de quienes lo escuchan y a quien por cierto lo alucinan sectores importantes del partido en el gobierno?
En resumen, poco importa la ideología, los principios, los valores, las convicciones, la militancia; lo importante es conseguir una candidatura de preferencia plurinominal. Y de esta realidad no escapa ninguno de los institutos políticos registrados.
Por lo arriba mencionado, deseo resaltar la congruencia y la lealtad de nuestra directora de Siempre!: Beatriz Pagés Rebollar, que está haciendo una campaña digna de elogio por una senaduría en la Ciudad de México. La lealtad a su partido en momentos de crisis al aceptar la candidatura en una campaña cuesta arriba acredita su estatura de política-política comprometida con su ciudad y con su gente.
Los chaqueteros como se les conocía en el siglo XIX no deben tener cabida en el México del siglo XXI. La normatividad electoral debe reforzar este tema, del que ya se ocupa, pero ha mostrado su deficiencia regulatoria. Aunque tenemos bien claro que son los electores los únicos que deciden quién debe gobernarlos.

