Por: Edgar Díaz

Apareció la noticia de que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes gastó en un congreso -cuya duración fue de sólo cinco días, del 7 al 11 de marzo del presente año- 27 millones 732 mil 36 pesos. Sin embargo, no es la cifra lo que alarma sino la situación de que solamente se han justificado 5 millones 365 mil 840 pesos del monto total. Yo, como buen mexicano desconfiado, osé preguntarme ¿qué pasó con el resto?, pero no soy el único –no desconfiado, sino el que se hace la cuestión-. En un artículo publicado en un diario reconocido del país –Reforma- se pudo leer que “El Conaculta se niega a explicar en qué gastó los 22 millones 366 mil 196 pesos restantes.” ya que dicho diario “buscó a la presidenta del Consejo, Consuelo Sáizar, pero su oficina de prensa, después de confirmar el monto gastado y precisar que no hubo patrocinadores, pidió que se le enviara un cuestionario por escrito. En éste, se le preguntaba si está justificado gastar casi 28 millones de pesos en un congreso de cinco días.” y que: “Aunque había prometido responder, su oficina de prensa recomendó plantear las preguntas a través del IFAI, que concede 20 días hábiles y la posibilidad de pedir otros 12 de prórroga.”
«El congreso es un proyecto pionero, pensado como un acercamiento necesario al camino intelectual recorrido por las mujeres en el inicio del siglo XXI. Su objetivo es propiciar un diálogo colectivo entre las mujeres que han alimentado, con sus pensamientos y actos, nuestro tiempo.» Consuelo Sáizar dixit; y, según, en la clausura de dicho encuentro el presidente de la República afirma que se cumplió con el cometido. El dilema no se basa en si es cierto que se cumplió con lo que se prometió o no, o en cualquier otra disyuntiva que sin artificio –o con él- niegue o conceda a su opositora.
La presidenta del Conaculta mencionó que “eso (negarse a explicar en qué gastó los 22 millones 366 mil 196 pesos restantes)  es absolutamente imposible, uno de los saldos de la transición democrática mexicana es que estamos sujetos a leyes de transparencia y a leyes de rendición de cuentas muy estrictos, todo se ha justificado absolutamente con transparencia y de manera adecuada.” Sin dejar de recalcar que “este Congreso que, por cierto, se llevó a cabo de una manera muy exitosa, forma parte del Proyecto Cultural del Siglo XXI que estamos llevando a cabo.” En entrevista radiofónica, al ser cuestionada que si es normal, o común –vaya dilema- que un congreso de cinco días con la participación de unas cuantas personas se lleve 27 millones de pesos, Consuelo Sáizar respondió que “no fueron unas cuantas personas, fueron 50 personas, se tuvo un canal de las mujeres en donde se recopiló absolutamente todo lo que sobre temas femeninos se ha hecho a lo largo de la historia en el Estado mexicano, este canal cubrió 24 horas, fueron 15 mesas, se llevaron al cabo en el Palacio de Bellas Artes con alrededor de 500 personas diarias; pero quiero decirte (refiriéndose al entrevistador) que por Internet el propio canal tuvo una audiencia prácticamente sin precedentes. Quiero decirte que estas 50 personas vinieron de todas partes del mundo, líderes en su campo, y la verdad es que el resultado fue uno de los más satisfactorios que se ha tenido. Pero yo creo que Conaculta, yo estoy convencida que Conaculta debe auspiciar el diálogo y debe auspiciar la generación de nuevas ideas” Por mi parte –y gracias al artículo mencionado- puedo decir que precisamente todo lo que menciona la cabeza del Conaculta se puede transcribir en números de la siguiente manera:
-Dos millones 436 mil 19 pesos invertidos en 55 esculturas que fueron regalo para las participantes.
– Un millón 349 mil 555 pesos destinados a pagar la transportación aérea.
-655 mil 50 pesos en hospedaje.
-623 mil 616 pesos para el concierto inaugural ofrecido por Alondra de la Parra.
-301 mil 600 pesos para la transmisión en vivo que hizo Cablevisión durante el periodo comprendido del congreso.
Y cuya suma es de 5 millones 365 mil 840 pesos. Entonces, volvemos a la cuestión principal: ¿Qué pasó con el resto?
También se menciona en el artículo que la información, obtenida a través del IFAI, está disponible en los folios 1114100010411, 1114100007611 y 1114100017311, y puede consultarse en la página web de dicha institución. Se menciona por igual que a las participantes del congreso no se les pagó monto alguno por dicha participación –y tampoco se pagó por el uso del Palacio de Bellas Artes-.
Entonces la respuesta a la pregunta de si un congreso de sólo cinco días puede generar un costo de casi 28 millones de pesos, generó una respuesta de sólo… bueno, de la suma anterior.
Al ser cuestionada, por último, de si la información de los 27 millones de pesos se encuentra ya disponible en el IFAI y con acceso a todo público, ella, tajante y contundentemente contestó “Contundentemente sí”. Yo he pasado por el portal del IFAI una semana después de la respuesta contundente de la decisiva presidenta del definitivo Consejo y no he podido encontrar información alguna; acaso sea mi ignorancia extrema en esto de las cuestiones informáticas, o acaso sea simplemente que tengamos, aquellos que queramos, esperar los 20 días hábiles y, quizá, los 12 más de prórroga para encontrarlos.
Mi dilema es: o esperar a que se publique cualquier solución al respecto, ya sea a través de un portal, o de un artículo, o de una entrevista; o esperar a que con el tiempo este asunto, como casi todos los de relevancia en este país, pase y se olvide.