“Pareciera que sí hay, o que está en pláticas, algún tipo de acuerdo en este sentido: sería impunidad y algún otro favor político por ahí a cambio de no hacer fraude y reconocer el triunfo a López Obrador y facilitarlo”, asegura a Siempre! el analista José Antonio Crespo al ser entrevistado acerca de las versiones de la existencia de un pacto entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador en el actual proceso electoral.
En un sentido similar se expresó para este medio Aminadab Pérez Franco, analista y director de la Fundación Miguel Estrada Iturbide de la Cámara de Diputados —quien conoce bien los entretelones de Acción Nacional—, al señalar que un acuerdo con el tabasqueño es más atractivo para el PRI, dadas las perspectivas para dicho partido.

La lógica indica que sí: Crespo
“Más allá de no tener información directa, pero la lógica y ciertos indicios me están llevando a pensar que sí, que se está dando ese pacto, que se está practicando, que ya se dio o que se va a dar más adelante; por qué, por lógica, pues si Peña Nieto ya sabe —o en algún momento determina— que Meade no va a crecer y, por lo tanto, ya no va a ganar, tiene que elegir entre Anaya y López Obrador, cuál de los dos le conviene más que gane”, sostuvo José Antonio Crespo.
Para el académico, el candidato de Por México al Frente no es opción para el titular del Ejecutivo federal.
“Me parece que ha quedado claro que con Anaya no, por el pleito que traen, por la amenazas, por los agravios personales, porque el propio Anaya ha dicho que lo metería a la cárcel, y por ahí no funciona. Hay trascendidos y columnas que han dicho que no, que ante los empresarios que la han dicho que hay que apoyar a Anaya para que le gane a López Obrador ha dicho que no, entonces no le quedaría más que López Obrador como opción y más le conviene llegar en buenos términos, con pacto o no, y no me referiría a que se va a movilizar el aparato priista para favorecer a López Obrador, simplemente sería: no hago fraude, no meto las manos, a lo mejor algunos grupos por ahí, pero no la Presidencia, y estaría dispuesto a facilitar el triunfo y el reconocimiento de López Obrador que este último ha venido solicitando desde hace dos años mandando mensajes en este sentido, y a cambio seria algún tipo de impunidad y un acuerdo político para que no se toque a tales y tales personas o ayúdame con esto”.
Para Crespo Mendoza, la manera en que se ha comportado el candidato de la alianza Juntos haremos historia y sus colaboradores cercanos indican la posibilidad de alcanzar un pacto.
“Las declaraciones de Yeidckol Polevnsky abonan en este sentido porque de pronto se pone a defender a priistas, o del propio López Obrador que dice que hay que apoyar a Peña en esto, ya no hay que pegarle, pareciera que sí hay, o que se está en pláticas, algún tipo de acuerdo en este sentido: sería impunidad y algún otro favor político por ahí a cambio de no hacer fraude y reconocer el triunfo a López Obrador y facilitarlo”, señaló nuestro entrevistado.

José Antonio Crespo.
Peña Nieto como Zedillo
En versiones de prensa, lo que estaría haciendo Peña Nieto recuerda lo sucedido con Ernesto Zedillo en el marco de las elecciones del año 2000, comicios en los cuales se dio el triunfo de un candidato distinto al del PRI con pleno reconocimiento del presidente de la república en turno. José Antonio Crespo explicó que a pesar de las semejanzas no se puede afirmar que se repetirá el episodio.
“Diría que con alguna diferencia. Zedillo en realidad no se preocupaba demasiado por la alternancia y de hecho aceptó todo para que se diera, aceptó la reforma de 1996, la autonomía del IFE, reconoció triunfos de la oposición y estaba totalmente dispuesto a aceptar un triunfo de Fox en caso de que se diera, más bien contuvo al PRI, entonces en eso se parecería; pero Zedillo no tuvo mucha preocupación por que lo llamaran a cuentas, en cambio Peña sí tenía toda la intención de que ganara el PRI a como diera lugar, pero ya no le alcanzó”, apuntó.
Al continuar con la explicación, Crespo Mendoza resaltó las diferencias entre ambas posturas, la de Zedillo y la actual de Peña Nieto.
“Zedillo no buscaba que el PRI ganara a como diera lugar, porque además ya había visto que podía implicar, como en el 94, que todo el ambiente político y económico se complicara y estaba consciente de que un nuevo triunfo forzado del tricolor podría generar una situación parecida o peor, y no hizo nada para forzar el triunfo del PRI, dijo que si ganan ustedes (los priistas) lo hacen por su lado, no les voy a ayudar y no veía mal la alternancia; a Peña sí lo veo con la intención de que gane el PRI, porque tiene preocupación de cosas que le pueden sacar y, entonces, lo del Estado de México era un ensayo general para estas elecciones, pero ante la caída de Meade y ante la imposibilidad de que subiera, más bien se está resignando, en una actitud distinta a la de Zedillo, pero a final de cuentas cumplirían un papel parecido: Zedillo facilitando una alternancia a favor del PAN y ahora a favor de otra opción que no había estado ahí”, recordó nuestro entrevistado.
José Antonio Crespo recordó que Zedillo no estaba dispuesto, al principio, “a forzar un triunfo del PRI, y Peña sí estaba dispuesto, pero ya no le alcanzó por lo que mejor prefiere negociar con López Obrador”, consideró.

El futuro del tricolor
Ante la posibilidad de que el PRI no solo pierda la presidencia, sino que vea disminuida su presencia en el Poder Legislativo, los pronósticos negativos para el futuro de dicha fuerza política se multiplican. Para José Antonio Crespo, el futuro del tricolor no es halagüeño.
“Una parte del PRI va a quedar muy debilitado, con una perspectiva muy lejana de regresar al poder —si es que acaso puede regresar—, y eso lo van a percibir muchos priistas y van a empezar a pasarse a Morena, contingentes, grupos, confederaciones, sindicatos, muchos militantes y, quizá, muchos militantes que empezarán a orbitar en torno al partido de López Obrador; sí creo que será un golpazo y se va a empezar a desmantelar, no al 100 por ciento pero sí en una buena medida, que se van a pasar a Morena, en donde los van a recibir porque tienen una estructura corporativa, que el PAN no tenía, heredada del PRD y con disposición a asimilar a priistas —ninguna de esas cosas las tenía el PAN—, y eso en una situación del mayor desplome histórico que ha tenido el PRI se va a traducir en una salida de militantes y el partido va a quedar vivo, pero muy debilitado y con perspectivas muy remotas de regresar al poder”, concluyó Crespo Mendoza.

Aminadab Pérez Franco.
Tratar de amarrar el poder: Pérez Franco
Para el director de la Fundación Estrada Iturbide, Aminadab Pérez Franco, en esta coyuntura se han juntado, por un lado, un partido que ve disminuir sus posibilidades de ganar la presidencia y, por otro, el pragmatismo de un candidato que lleva la delantera.
“El problema es que el PRI no tiene claro cómo va a salir de estas elecciones. En primer lugar, está en tercero, aunque no lo quieren reconocer, como en 2012 con el PAN que pasó del poder a la tercera posición, pero veo que van a quedar muy disminuidos, entonces eso los está llevando, en una actitud de mucha desesperación política, a tratar de amarrar ya no el poder, sino más bien la impunidad y se están encontrando con un López Obrador que con tal de ser presidente está dejando que todo tipo de figuras y personajes impresentables se sumen a su campaña, en lo público, y en lo oscurito tenemos muchas señales de que los va a perdonar, no solamente es la amnistía para los delincuentes, sino que también ya dijo que no se va a meter con el presidente, son señales de que a final del día, si la gente está molesta por la corrupción o la inseguridad, y el candidato que quiere ganar va a tolerar todo eso, pues entonces el panorama está muy complicado”, evaluó Pérez Franco.
En este sentido, nuestro entrevistado adelantó que no hay que perder de vista lo que pueda suceder con el PRI luego de los comicios, en particular si los resultados no le favorecen en el ámbito legislativo.
“La pregunta es qué va a pasar con el tricolor. Esta elección, de alguna forma, es como un plebiscito del proceso que lleva 30 a 40 años que es desmontar el nacionalismo revolucionario, durante estos años se ha tratado de abrir el gobierno, la economía, entonces el problema es que el discurso de López Obrador es el regresivo y nostálgico a esa época, muy posiblemente el intento que él haga desde el poder, si es que llega al poder, es que va a tratar de reconstruir en Morena lo que era el viejo PRI; veo que hay un proceso en marcha en el que se replican los usos y costumbres del priismo antiguo en lo que es Morena, incluso López Obrador se puede llevar más adelante a los sindicatos y a otros sectores, tratando de recrear ese viejo presidencialismo en su partido, tratando de chuparse al PRI como lo hizo con el PRD, que es un poco la analogía que se puede hacer”, explicó.
Zedillo y Peña, diferentes personalidades
Por lo anterior, Aminadab Pérez Franco consideró que es complicado equiparar lo hecho en el marco de la elección del año 2000 por Ernesto Zedillo con lo que ahora intenta Enrique Peña Nieto.
“Lo que se ve es que Peña está asumiendo que la decisión de designar a Meade —lo que será una de las cosas que más se va a estudiar de esta campaña—, de poner a un no priista fue lo correcto o no, hace que Peña Nieto refleje que está en una lucha a muerte con quien quería que fuera su sucesor, una decisión errónea, por un lado, pero por otro creo que ya bajó la cortina, no se le ve como en el caso de Fox, quien con todo el dolor de su corazón apoyó a Calderón en 2006, cuando se metió, aunque no quería, en la campaña.
En cambio Peña no se ha rendido, pero no está operando en la campaña y, en eso, la señal más que de rendición —porque veo que el PRI no se ha rendido de ninguna manera—, veo a un presidente que se muestra harto, que dice este no es mi pleito, es un asunto por el que no me voy a desgastar y, más bien, buscando ese pacto de impunidad a través de ya no meter toda la artillería, aunque el PRI, como partido histórico, no está de acuerdo con lo que está haciendo el presidente”, evaluó Pérez Franco.
Esta circunstancia, en opinión de nuestro entrevistado, podría generar en el priismo un intento de rebelión para salvar posiciones.
“Están viendo como salvan algo, los gobernadores están viendo como salvan senadores, diputados, para que por lo menos el PRI sobreviva, veo una situación diferenciada entre lo que está haciendo Peña Nieto y lo que está haciendo el PRI”, indicó.
Aminadab Pérez Franco adelantó que se está viviendo un momento en que se están dando varias definiciones que pueden afectar el resultado de los comicios del 1 de julio.
“Hay que ver quién hace las ofertas, si las hace Anaya o López Obrador, hay que considerar que para conservar el registro la votación que cuenta es la de diputados federales, los votos para el presidente de la república pueden ser negociables, y estamos en un momento en que el sistema de partidos está fragmentado y muy roto y nos podemos llevar sorpresas de todo tipo. El acuerdo más atractivo para el PRI pues es obviamente uno con López Obrador que les dé impunidad y algo de maniobrabilidad política”, concluyó nuestro entrevistado.
@AReyesVigueras

