“Cuanto menos dinero necesitemos más libre seremos”. Gerry Spence.
África es un continente que ha mostrado rasgos sociales sorprendentes entre los países, tales como escasos conflictos entre países y el respeto a fronteras que fueron marcadas en lejanos escritorios desde Europa y que nada tenían que ver con la realidad popular de la región. Actualmente, los países integrantes están avanzando para la adopción de una moneda en común, el Afro, el cual podría estar en circulación en 2028 y participar en más de 50 naciones; es decir, prácticamente la totalidad del continente africano.
¿Qué beneficios traería una moneda en común para todo el continente africano? Es importante resaltar que algunas demarcaciones de esta zona ya tienen experiencia en el uso de una moneda común compartida por diferentes países, tal como sucede con el Franco de la Comunidad Financiera Africana (CFA) que es utilizado por seis países: Camerún, Chad, República Centroafricana, República del Congo, Gabón y Guinea Ecuatorial. No obstante, las tasas de inflación son variables en cada continente, con rangos entre 1 y 3.5 por ciento al año, lo que refleja la necesidad de que, al avanzar la propuesta para el Afro se tendrá que contar y fortalecer un banco central que pueda reducir la inflación y garantizar el poder adquisitivo de la población.
No obstante, el reto de una moneda común en África requiere un esfuerzo para evitar una espiral inflacionaria, tal como ha sucedido con el Franco CFA a lo largo del tiempo, con cotizaciones superiores a 500 CFA por dólar estadounidense, lo que no garantiza la estabilidad de la moneda.
Por otra parte el Afro como moneda única será un éxito en la unidad africana, al sumar a prácticamente todos los países del continente con un total de 53, con excepción de Sudán del Sur y Marruecos; un éxito sin precedentes en la participación de las naciones superando el número de demarcaciones que adoptaron la circulación del euro en 2002.
Debido a la experiencia del euro y su interacción como divisa importante del comercio internacional en África, la experiencia de contar con una sola moneda puede ser ventajosa al simplificar los tipos de cambios, facilitar el uso de recursos en la región, y eliminar casas de cambios, dependencias que pueden convertirse en un riesgo para delitos asociados a los crímenes de alto impacto, como puede ser lavado de dinero, evasión de impuestos, trata de personas, entre otros.
La nueva moneda planteada para África debe ser incluyente para un continente plural y con diferentes características culturales, de idioma, alfabeto, credos o etnias. Si bien la Unión Europea o Canadá han podido generalizar el uso de billetes con diferentes lenguajes, este será un reto a afrontar para el Afro. Asimismo, deberá abrirse mercado en las divisas al ser cambiable en diferentes regiones, lo que lo puede convertir en una divisa emergente con aceptación internacional, y que sería usada por más de mil 200 millones de personas a diario. Por tanto, posicionaría el comercio africano a escala global.
En caso de que la puesta en marcha del Afro sea exitosa podrá dejar atrás el recuerdo de la hiperinflación que asoló a países del continente hace unos años. Ejemplo de esto sucedió en Zimbabue en la última década que terminaron por desaparecer su moneda debido a crecimientos de costos y servicios que se duplicaban a diario, aunado a políticas económicas erróneas que afectaron la producción de actividades primarias como agricultura y ganadería, a tal grado que su moneda fue siendo despreciada por la población, que encontró un refugio en divisas extranjeras como el dólar estadounidense o el rand sudafricano.
Otros países del continente han padecido de una inflación moderada, por lo que el Afro deberá mantener niveles bajos a fin de evitar el caso que sucedió en Zimbabue. Además, debe tratar de abarcara todos los países de este continente para simplificar las transacciones.
Sin embargo, quizás la puesta en marcha no sea tan fácil ya que implica las decisiones económicas y de políticas públicas de medio centenar de países, así como diferentes procesos de regionalización en las extensas zonas del territorio africano. Pese al diálogo e intenciones de los gobiernos, será todo un reto llevar adelante el uso del Afro.
Algunas monedas africanas como el dinar marroquí no tienen valor fuera de su país, y se puede importar de forma limitada y con nulos alcances económicos, Esta lección debe ser analizada para la moneda común africana, que seguramente tendrá apreciación de cambio en zonas circunvecinas como el Medio Oriente o Europa.
El Afro puede convertirse en un ejemplo de los esfuerzos de cooperación y desarrollo de todo el continente africano. Si bien el euro superó barreras como problemas entre los países, lenguaje, posiciones económicas y políticas económicas; una moneda única para África plantea retos, pero sobre todo soluciones para una proporción cercana a la sexta parte de la población mundial, que está retando al siglo XXI con unidad, optimismo y nuevas oportunidades.
El autor es doctor en Humanidades, Universidad Latinoamericana.

