Por Jorge Alonso Espíritu

 

[su_dropcap style=”flat” size=”5″]P[/su_dropcap]odría parecer que Lean on Pete es una película sobre el amor de un adolescente a un caballo, creada sobre un cliché y que permanece en él hasta el final. Al menos eso podríamos pensar al escuchar su nombre en español: Apóyate en mí, y saber que la cinta trata de  un caballo.

Pero no es la primera vez, afortunadamente, que el título asignado por los publicistas nos da una impresión errada, porque esta película está lejos del sentimentalismo que hemos observado en otras cintas del género destacadas, como Seabiscuit, más allá de la leyenda (2003) y Caballo de guerra (2011), e incluso en la película animada Spirit: El corcel indomable (2002).

De hecho aunque muchos ingredientes de ellas parecen ser retomados por el director, Andrew Haigh, los discursos clásicos del género quedan lejos de la narrativa. Por ejemplo, el de la superación personal compartida y mitificada en la recuperación del caballo lastimado.

Charly es un adolescente que va dando traspiés en su crecimiento, alejado de la educación y la familia, en compañía de un padre al que la paternidad le queda grande, quien pronto tendrá que ausentarse de la vida del joven. Corriendo a un lado de los campos donde entrenan a los caballos de carreras, Charly es contratado para asistir a Del, un rudo criador que enseña con pragmatismo lo necesario para cuidar a los equinos. Del, interpretado por un convincente Steve Buscemi, y su pareja se convierten en el cobijo del joven.

Entre los caballos se encuentra Lean on Pete, quien después de lastimarse una pata está a punto de ser enviado a México para ser sacrificado. Así, cerca de la mitad del metraje, comienza la road movie de Pete y Charly, cuando el joven roba al animal para rescatarlo y se dirige con él a Wyoming, donde se encuentra su tía, único familiar que conoce.

Durante el camino a pie por el desierto, Charly le habla al caballo. Su charla cuenta su historia y revela la dimensión emocional de su soledad, mientras conocen a una serie de personajes incidentales que como muchos en nuestra vida, existen solo para ser parte de un momento en nuestra camino.

Los paisajes, los lugares, la gente, muestran una América poco visitada: la lejana a la vida de lujo citadina. La que sobrevive a las crisis. La que busca dejar la orfandad como el protagonista, en una lucha que aunque resulta titánica, poco tiene de épica.

Apóyate en mí es una cinta mucho mayor que su premisa. Una agradable sorpresa para este verano.

Permanencia voluntaria: México Bárbaro II

En el año 2014, un grupo de ocho directores mexicanos, amantes del género fantástico, crearon un manifiesto de ficción en forma de un película compuesta de cortometrajes. Lo llamaron México bárbaro, en un juego de palabras que hace evidente referencia al texto de John Kenneth Turner.

Cada uno de esos cortometrajes narraban una historia de terror basada en las leyendas  nacionales.

El resultado fue interesante, pero bastante irregular, con episodios más logrados que otros, que demostraban que al final de cuentas, en el despertar del cine mexicano de género, nos encontrábamos sólo en un paso hacia la madurez.

La segunda parte de este manifiesto se estrenará este jueves  dentro de la programación de Macabro. Los directores noveles  son en esta ocasión Diego Cohen, Christian Cueva, Ricardo Farias, Michelle Garza, Carlos Meléndez, Lex Ortega, Abraham Sánchez, Sergio Tello Y Fernando Urdapilleta. ¿Saldrá de esta generación algún realizador que represente a México en el cine mundial como lo han empezado a hacer los creadores de la primera entrega?

Será una gran oportunidad para saber en qué sitio se encuentra parado nuestro panorama cinematográfico respecto al horror.