“En la vida, a diferencia del ajedrez,
la vida continúa aún después del jaque mate”.

Isaac Asimov

 

Los resultados de 2018 fueron mortales para todos los partidos. Los efectos son muchos y muy variados, incluso hubo quienes perdieron todo o casi todo, quienes se convirtieron en satélites, quienes ahondaron en sus divisiones internas. Y también aquellos que mostraron su verdadera naturaleza.

La ciudadanía y el círculo rojo exigen una postura más clara de los partidos opositores, en particular un extreme make over en el caso del PRI. Sin embargo, los procesos de reconstrucción, renovación o reinvención toman tiempo, no son caminos sencillos ni rápidos de recorrer, especialmente si se esperan mejores resultados utilizando las mismas fórmulas.

Las elecciones del 2 de junio de 2019 son una puesta en escena algo parecida a la de 2018, con las mismas coaliciones en los mismos lugares del podio y los mismos porcentajes de voto por fórmula, aunque cabe decir que hay algunas diferencias. Preocupa el abstencionismo, porque una ciudadanía apática poco abona en estos tiempos.

Es claro que no ganó Acción Nacional, sobre todo después de haber perdido dos gubernaturas. Ocupa el mismo segundo lugar que la ciudadanía le dio en 2018 con sus mismos aliados. Tampoco se murió el PRI, todavía no, obtuvo el mismo tercer lugar que en la contienda presidencial, pero solo, sin coaliciones y con una estructura ocupada en otras cosas.

Difícilmente se puede decir que el PRD salió triunfante, sobre todo cuando depende de un aliado mayor para poder figurar en la boleta. Los casos del PVEM y el PT son de especial importancia, pues esos poquitos o muchos votos que le inyectaron a su coalición hicieron posible el triunfo del partido en el poder.

 

Morena

Para el partido en el poder era, es y seguirá siendo necesario romper todo tipo de reglas, formales e informales; distraer todos los recursos del estado mexicano para apuntalar malos candidatos con la buena aceptación del jefe del ejecutivo, seguir aceitando un movimiento político mucho más flexible que un partido político, en donde todos de alguna u otra forma caben, a pesar de batallas sangrientas como lo atestiguamos en la designación del ahora gobernador electo de Puebla.

De ahí la necesidad de llevar al presidente López a la boleta en 2021 por la vía de la revocación de mandato, o de convertir en candidatos a sus super delegados, lo cual funcionó en Baja California. A ello se suma la violación a la veda electoral, pues casualmente el mismo día de la elección fueron a aventar una piedra en medio de la nada, de donde esperan crezca la refinería de Dos Bocas.

Contrario a lo que aseguran el presidente y su partido, gracias al Instituto Nacional Electoral y a los organismos públicos locales electorales se pudo celebrar la elección sin mayores contratiempos. Por eso, el proyecto para desaparecer una gran parte del sistema nacional de elecciones está enfocado a cooptar el proceso electoral en la intermedia y en la presidencial. De ninguna manera es un asunto de austeridad ni de bondad política.

 

PAN

El PAN y sus aliados no aprendieron de la elección del 2018. Decidieron apostar por un candidato ex morenista y muy aburrido, romper todo tipo de diálogo con el PRI, Nueva Alianza y otros partidos locales, en una campaña de confrontación estéril que poco o nada abona a la conquista del voto. Las alianzas dan triunfos y a ningún partido nacional o estatal “le alcanza” para ir en solitario. Ello implica dialogar, platicar y negociar. Hoy la soberbia es mala consejera.

En 2018 Anaya no se cansó de amenazar con cárcel al presidente Peña y a medio PRI. Por ejemplo, en Puebla, ¿qué les costaba enfilar su artillería ante la poco transparente y mal administrada comunicación de la tragedia de dos exgobernadores panistas? ¿Qué los detuvo? En Baja California, ¿qué esperaban? ¿Qué 30 años de desgaste y sin aliados les dieran el triunfo?

 

PRI

El PRI vivió una mala tarde. Explicaciones hay y muchas. Quizá se debió pensar en no participar en la contienda para gobernador en Puebla, por la simple razón de que era una elección extraordinaria, las prerrogativas ya estaban dadas y el congreso estaba definido. Sin embargo, haber ido solos a pesar de la adversidad permite al partido saber cuánto pesa después de 2018.

Golpeado, maltrecho y señalado, pero el otrora partidazo tiene esa fuerza local y esos diferenciales que, en suma, pueden plantar cara y ayudar a obtener mejores resultados. Durango es un buen ejemplo de salir al ruedo sin cobijo; Baja California es un milagro, pues se pensaba que el partido a nivel local podía perder el registro y no fue así.

Contrario a lo que muchos piensan, y otros desean, el PRI no esta muerto, no todavía. En palabras de Javier Santiago, digamos que apenas está por ser dado de alta de terapia intensiva y vale la pena explicar algunas cosas.

La estructura del PRI en este momento esta dedicada a todo menos a ganar elecciones. Con mucho cuidado se está depurando el padrón de militantes a nivel nacional, orientado a organizar sus propios seccionales, a integrar sus comités directivos municipales, a fortalecer sus organizaciones. En pocas palabras, a barrer la casa y ponerla en orden, porque lo sucedido en 2018 no fue menor. La herida fue mortal y apenas está cicatrizando.

Algunos presionan por un cambio inmediato en la dirigencia del Revolucionario, pero se les olvida que hay tiempos legales y que el Instituto Nacional Electoral puso dos condiciones para organizar dicha elección: pagar 230 millones de pesos y entregar un padrón confiable. El segundo requisito tiene su letra chiquita que debe ser leída con cuidado.

Si se decide ir a una elección de dirigencia sin un padrón confiable, entonces los problemas de indebida filiación que terminarían en una multa millonaria se actualizarían automáticamente y no solo se pagaría la organización sino una macro sanción que sería veneno puro en el corazón del tricolor, más en este momento. Casi todos lo comprendimos, pero hay quienes no son capaces de digerirlo. ¿Existen formas de ir a una consulta abierta con la militancia? Claro, pero eso se está resolviendo en otras mesas y es otra historia.

 

Algunos apuntes

  1. a) No dinamites ningún puente de comunicación. Quien fue tu adversario podría de alguna forma convertirse en tu aliado.
  2. b) Elige bien a tus candidatos, busca liderazgos locales, los blasones de poco o nada sirven si no hay arraigo local.
  3. c) Fíjate cuál es tu peso real en la contienda. Ya no hay pesos completos, todo diferencial sirve.
  4. d) Entiende que hay un esfuerzo programático, nada sucede de la noche a la mañana, todo es un proceso.
  5. e) Aprende a comunicar, atrévete a decir las cosas.
  6. f) Genera un programa fácil de entender y comunícalo a los militantes y posibles electores Ante la falta de rumbo de la administración pública federal puedes crear una guía que diga hacia donde quieres llevar al partido y que quieres lograr.

 

Temas por observar

Los foros para la “reforma del estado y el sistema electoral” se celebrarán en breve. La finalidad no es generar ahorros, sino cooptar al INE como se hizo con la CRE. El jefe del ejecutivo lo hace porque necesita mayores recortes para programas sociales poco transparentes.

Buena idea convertir la credencial para votar en cédula de identidad nacional, siempre y cuando el Registro Federal de Electores salga del Instituto Nacional Electoral y se ancle como un órgano autónomo del Estado mexicano, con un andamiaje de seguridad nacional y no sea controlado ni por el ejecutivo ni por los consejeros electorales, ni por los partidos políticos. Sin embargo, autonomía e instituciones son dos condicionantes que no gustan a la actual administración.

Vienen tiempos interesantes…

@DrThe