Entrevista a Alejandra Ibarra Chaoul, Periodista

Hace unos días, la Corte Federal del distrito este de Nueva York sentenció a Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo Guzmán, a purgar la pena de cadena perpetua después de ser hallado culpable por cargos de crimen organizado y narcotráfico. Esta resolución, que formalmente dio fin al caso de unos los iconos criminales más celebres de los últimos años, fue resultado de proceso judicial comprendido entre noviembre de 2018 y febrero de 2019 en el que el Chapo, su organización y sus vínculos fueron escudriñados a través de diferentes voces y a los ojos de la jurisdicción norteamericana. Alejandra Ibarra Chaoul, politóloga y periodista, estuvo presente en cada uno de los episodios de esta historia, siguiendo paso a paso los testimonios, identificando a los protagonistas y tejiendo la información que arrojaban los acontecimientos, combinando una brillante labor periodística con una amplia visión analítica; de ello da cuenta El Chapo Guzmán: el juicio del siglo,  una obra que no solo se limita a presentar una crónica detallada de la evolución del proceso, sino que además es respaldada con una investigación rigurosa y una ameno matiz narrativo que permite al lector vivir la experiencia de estar junto al líder del Cártel de Sinaloa en la sala 8D en la corte de Brooklyn. En una conversación con Siempre!, Ibarra explicó como fue que se adentró en este particular tema.

 

Alejandra Ibarra Chaoul

 

“En primera instancia, estudié Ciencia Política y mantuve constantemente  un interés académico en materia de crimen organizado y de violencia. Después, emprendí una maestría en periodismo y empecé a trabajar en un proyecto  de violencia contra periodistas en México, en la Universidad de Columbia, que conllevaba construir un  acervo documental acerca de los trabajos de periodistas asesinados, y trabajando en eso, entro en contacto con Ismael Bojórquez ,el director de Ríodoce,  para pedirle datos de la vida de Javier Valdez; fue en ese momento en que Ismael me propuso que cubriera el juicio para ellos y era un tema que me interesaba mucho y además me parecía sumamente relevante en el ámbito político ,considerando también que se trataba de la oportunidad de  presenciar un momento histórico que podía contribuir a mi investigación sobre el homicidio de Javier Valdez: por esas razones, acepté”.

La egresada del ITAM indica que a partir de ese momento se propuso complementar la información básica sobre el juicio, que se había hecho publica a través de los medios de comunicación, con una exhaustivo trabajo de investigación especialmente sobre los personajes relevantes que iban a intervenir en  el proceso, tales como el fiscal de la Corte Federal neoyorkina , los fiscales que llevaban el caso, los abogados de la defensa y los abogados de oficio que representaron al Chapo antes de que este contratara su propio equipo legal. Apoyada igualmente  en la lectura de todos los documentos del caso, Alejandra Ibarra llegó desde el primer día del juicio con el objetivo de llenar los vacíos que se generaban en torno a la información que fluía del proceso.

“Yo quise escribir el libro porque pienso que mucho de lo que podíamos comunicar a la población,  a los mexicanos, como medios informativos, eran solo notas sobre sobornos, sobre determinado asesinato o confirmación de datos, y lo que trato de hacer con la obra es confirmar que sí pasaron cosas muy mediáticas, pero que todo el proceso de tres meses fue interesantísimo; era llevar al lector de la mano dentro de la corte y decir como se sentía estar ahí sentado, voltear y que te viera El Chapo Guzmán o narrar cómo era estar en el elevador con las traductoras  que te contaban de sus nervios porque estaban traduciendo al Rey Zambada mientras contaba como decapitaba gente, es llevar  una especie de detrás de las cámaras más allá de las noticias que recibimos”.

La vertiente anecdótica no es menor en el libro de Ibarra, pues construye a partir de su vivencia un retrato complejo de todos los elementos que rodearon el juicio, tales como los filtros de seguridad que se debían pasar, cómo era el operativo cinematográfico con el que El Chapo era trasladado a la corte, los horarios de madrugada en que los periodistas debían llegar a formarse para ingresar y el curioso espectáculo que representaban los turistas que arribaron al lugar cuando el New York Times  publicó que la nueva atracción de la ciudad era el proceso del narcotraficante.  Pero en medio de este escenario, la maestra en periodismo de investigación por Columbia inserta una serie de respuestas precisas respecto a la figura y los delitos de El Chapo, como los cargos por los que se encontraba siendo enjuiciado.

“La información  que nosotros tenemos como mexicanos es que El Chapo es parte del Cártel de Sinaloa y todo lo que ha hecho el cartel: las guerras del narcotráfico, la violencia, los desaparecidos, las violaciones a derechos humanos, toda la idea de lo que implica el narcotráfico. Pero es necesario aclarar que en Estados Unidos se le enjuició básicamente solo por trafico de drogas; sus cargos eran ser el líder de una empresa criminal continua, conspirar para distribuir e importar droga  a los Estados Unidos y había un subdelito que era conspirar para asesinar. Esto, en lo personal,  no me representa tanta justicia en temas por ejemplo de violencia y siento que no tuvimos muchas respuestas que nos hubiera gustado tener, y que el juicio no aporta mucho al tema de impunidad, ni a tener  respuestas para la gente que esta buscando familiares desaparecidos, entonces creo que quedaron muchos puntos abiertos en cuestión del tema de la justicia”.

Finalmente,  Alejandra Ibarra sostiene que quedan muchos cabos sueltos respecto al juicio y sus implicaciones especialmente en casos de corrupción y vínculos políticos.

“En el caso de México, la defensa hizo un gran esfuerzo por sacar nombres, por sacar vínculos de corrupción, y la fiscalía era muy dura en objetar esas cosas y el juez sostenía la mayoría de esas objeciones que yo creo ahora corresponde investigar, porque Estados Unidos se presentó así mismo como el gran triunfador político cuando no se indagó por completo o simplemente se olvidó el papel que los norteamericanos tienen en la problemática del trafico de drogas, el trafico de armas y la violencia.  Sin embargo, nos queda mucha información útil en aras de solucionar los problemas como la logística y el funcionamiento de las organizaciones criminales que pueden ayudarnos a replantear estrategias y soluciones contra los males que nos aquejan actualmente como sociedad”.