El uso de la palabra sangre en trabajos periodísticos suele generar suspicacias por su efecto social. Pero aquí se usaría como licencia poética trasladada de las novelas policiacas, llamadas negras en los EE. UU. pero rojas en Francia.
El INEGI circuló en días pasados su reporte sobre homicidios en la república durante 2018. El desfase calendario se explica porque el organismo público analiza documentos legales de defunciones y no siempre están a tiempo.
En los datos hay cifras que deben destacarse:
- El INEGI reporta en 2018 la cifra de 35 mil 964 muertes violentas, en tanto que el informe del Sistema Nacional de Seguro Pública registró 29 mil 111. Alguien tiene que hacer trabajo técnico para evitar cifras diferentes.
- La violencia ha crecido de manera alarmante en diez años: pasó de 14 mil 500 muertes en 1990 a 35 mil 964, un aumento de 72 por ciento. Y en 2007 hubo sólo 9 mil muertos.
- La violencia ha crecido a pesar de que desde finales del 2006 se puso en marcha un programa integral de combate a los carteles. Antes, sin esa ofensiva lanzada por Felipe Calderón y mantenida por Peña Nieto, la violencia era menor.
- En 2018 los estados con mayor violencia fueron los siguientes: Guanajuato (PAN) con 3 mil 493, Estado de México (PRI) con 3 mil 135, Chihuahua (PAN) con 2 mil 957, Jalisco (Movimiento Ciudadano) con 2 mil 919 y Baja California (PAN) con 2 mil 910.
- Guanajuato multiplico su violencia: pasó de apenas 491 asesinatos al año en 2009 a 3 mil 493 en 2018, un aumento de 611 por ciento.
- Chihuahua fue el estado que marcó el mayor número de muertes violentas en la historia reciente: 6 mil 407 en 2010. En 2010 terminó su gobierno priista José Reyes Baeza y asumió el poder el priísta Cesar Duarte.
- Los tres estados que han mantenido cifras bajas de violencia criminal son Yucatán (PAN) con 58, Campeche (PRI) con 78 y Aguascalientes (PAN) con 82. No existen estudios analíticos sobre las razones de la baja criminalidad en esas plazas.
- La violencia tocó techo en 1990 con 14 mil 500 muertos y bajó. 9 mil en 2007. De ahí subió a 26 mil 500 en 2011, pero luego bajó a 20 mil en 2014. La tendencia creciente fue de 2014 a los casi 36 mil de 2018.
- Las causas de muerte violenta son varias, pero destacan las siguientes: 25 mil 227 (70 por ciento) por diferentes armas de fuego, 4 mil 22 por objetos cortantes y 2 mil 383 por estrangulamientos.
Delincuentes no temen a autoridad
Las razones de la violencia criminal son muchas, pero aquí se destaca una: los delincuentes no temen a la autoridad. Y ello ocurre desde leyes laxas, sistema judicial corrompido, pago de seguridad a autoridades para que miren a otro lado, policías estatales al servicio de los criminales y, sobre todo, por la responsabilidad o irresponsabilidad de los funcionarios estatales y municipales, es decir, gobernadores y alcaldes.
Ahora el tema se ha complicado: como nunca México tiene un sistema de seguridad federal más profesional, pero sin procesar los mecanismos correspondientes para bajarlos a los delitos locales de fuero común.
Pero el tema más sensible tiene que ver con el sentido del uso de la fuerza coercitiva del Estado. Ante la sociedad, los gobiernos se deben ajustar a las reglas de la democracia; sin embargo, contra los delincuentes existe el monopolio de la fuerza y de la represión del Estado.
La debilidad institucional, el temor a los derechos humanos y las complicidades han permitido la existencia en México de dos grandes expresiones de la delincuencia: la organizada y la que opera al menudeo. Las dos funcionan con regularidad y presencia crecientes, a pesar de los compromisos del Estado para cumplir con su función primordial de darle seguridad a los ciudadanos.
Ahora mismo funciona una muy completa maquinaria de seguridad con la Guardia Nacional por delante, pero sus márgenes operativos son estrechos, su numero es insuficiente para atender delincuencias atomizadas y no cuenta con el apoyo de policías estatales y municipales. El resultado es lo que vemos: un aumento de 7 por ciento en la violencia criminal en el primer semestre de 2019 con respecto a 2018.
Lo que queda es la certeza de que no bastan las leyes, ni las estructuras, ni las nuevas policías, sino que lo único que puede detener en seco a la delincuencia es la operación de la seguridad sin contemplaciones, respetando derechos fundamentales y sobre todo que se logre regresar a los delincuentes al miedo a las leyes.
Zona Zero
- Anunciado con bombo y platillo, el programa de modernización de las policías locales entró en un túnel de oscuridad. Las metas son urgentes, pero sigue existiendo el bloqueo de gobernad sores y alcaldes que usan las policías locales a su antojo, para vender servicios y con ingresos que se pierden en las marañas presupuestales. Pero una cosa es clara: sin policías locales profesionales, todo el programa de seguridad del gobierno federal quedará poco funcional.
- Los incidentes violentos en Plaza Artz prendieron preocupación en funcionarios de seguridad. Y en las áreas de inteligencia y seguridad nacional hubo sorpresa porque al parecer nadie está trabajando a los grupos delincuenciales extranjeros y sobre todo a los de contrabando de armas. Y un dato que no debe desdeñarse: la agencia de seguridad Mossad israelí es parte estructural del régimen; más aún, es la garantía de sobrevivencia del Estado judío. Así que no salgan con que son dos cosas diferentes.
- Algunas voces dentro del gobierno federal están hablando tímidamente de la necesidad de revivir el CISEN como estaba antes, porque había experiencia en análisis de seguridad nacional de grupos extranjeros que han tomado a México como plataforma de operación hacia los EE. UU. Inclusive, en esos sectores se extraña la relación directa que había con la CIA por el intercambio de información de inteligencia.
El autor es director del Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
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@carlosramirezh
