Entrevista a Claudia Maribel Domínguez, investigadora
Rosario Castellanos es una de las escritoras más notables en la historia de nuestro país. Poseedora de una voz que ha trascendido generaciones no solo de lectores, sino también de críticos e investigadores, la autora de Balún Canán se consolidó a lo largo de los años como un referente de las letras nacionales a través de narraciones y poemas que proyectan la figura de la mujer mexicana dentro de un mundo varonil adverso, razón por la cuál es también considerada un rostro trascendental del feminismo moderno, especialmente en el ámbito de los libros y los espacios académicos.
Sin embargo, estas facetas constantemente evocadas de la chiapaneca, tanto la lírica y narrativa como la feminista, se encuentran lejos de representar a Rosario Castellanos de cuerpo completo, a la mujer ensayista, diplomática y política. Todos estos rostros hicieron de Castellanos una intelectual completa y muy adelantada a su tiempo, condición que hasta el trabajo doctoral de Claudia Maribel Domínguez no había sido explorada ni tampoco reconocida, por lo cual el texto de la egresada de UAM marca un antes y un después en la apreciación de la célebre creadora. De la obra, que fue publicada por Ediciones del Lirio bajo el título de Rosario Castellanos, intelectual mexicana, Domínguez conversó con Siempre!, haciendo un énfasis especial en la composición que respalda esta nueva visión.
“Mi tesis de doctorado al principio estaba enfocada en un acercamiento a la Rosario Castellanos que casi todos conocemos, la indigenista, y cuando empecé a estudiar el tema, y después de varias conversaciones con profesores y especialista, Alejandro Higashi me propuso que me acercara más a los ensayos que había publicado Conaculta para conocer a Castellanos de manera completa. Cuando leí los ensayos, me di cuenta de que a ella no se le había visualizado nunca como una intelectual y que no era tan conocido su perfil político contestatario. A partir de esa premisa, entonces, comencé a desarrollar mi trabajo, consciente de que se abría un tema con gran potencial”.
Así pues, Claudia Maribel Domínguez explica los primeros capítulos de Rosario Castellanos, intelectual mexicana.
“El primer capítulo está dedicado al concepto de intelectual. Se delimita este concepto al presentar las características que se debían poseer para ser reconocido como tal, mencionando que eran principalmente lo hombres quienes adquirían esta categoría, porque eran ellos quienes la definían. Si nosotros revisamos la historia de la educación que se le impartía a las mujeres, ellas eran instruidas para estar en un hogar, no para desarrollar ideas, de hecho si se investigan las antologías de ensayo se encontrará que no hay ensayos de mujeres; esto es importantísimo porque lo que hacían los intelectuales era reunirse en academias y las mujeres no tenían estos espacios donde reunirse, las mujeres estaban desarticuladas y no eran objeto de reconocimiento. Ahora bien, el intelectual en México no sólo tenía que abarcar el campo literario, tenía la necesidad de entrar en los campos político, antropológico y campo filosófico, que son terrenos por los cuales cruza Rosario Castellanos, tema que abordo en el segundo capítulo resaltando que el proyecto estético de Castellanos tiene que ver mucho con los cruces de múltiples disciplinas con la literatura”.

Claudia Maribel Domínguez, investigadora
Posteriormente, la doctora en Teoría Literaria desarrolla un estudio del perfil político de Castellanos, concretamente las ideas que la escritora plasmó respecto a acontecimientos como el movimiento estudiantil de 1968. En este apartado, Domínguez también saca a la luz datos sobre la vigilancia gubernamental de la que era presa Rosario Castellanos, por ser considerada una mujer poco alineada con las políticas oficiales, siendo catalogada como una comunista por parte de la Dirección Federal de Seguridad. En la siguiente sección, se aborda su imagen como intelectual.
“En el capítulo cuatro me enfoco a corroborar a Castellanos como una intelectual, debido a que muchos no la perciben así, incluso es posible que ella misma no se considerara como tal porque tendía a mofarse bastante de ella misma y hacer chistes; Castellanos expresaba que siempre fue muy consciente de su posición como mujer y que ella siempre iba a quedar fuera de las academias, entonces me importó mucho hacer una distinción en donde, a diferencia de otras mujeres, ella no intenta masculinizarse. Es decir, la mayoría intentaba vestirse de hombre para ingresar a la universidad de esa manera, pero a Castellanos no se le ocurre eso, al contrario, siempre está poniendo énfasis en que es una señora que tiene un hijo y en todas sus preocupaciones domésticas; y es a través de los ensayos de ese tipo que va ventilando muchos de los problemas que tienen las mujeres mexicanas, y eso es muy importante porque esa es una propuesta original que no va a aparecer en los ensayos de los hombres, que nunca van a hablar del hogar como un espacio importante para la nación mexicana”.
“Castellanos expresaba que siempre fue muy consciente de su posición como mujer y que ella siempre iba a quedar fuera de las academias”.
Finalmente, Rosario Castellanos es retratada mediante su rol diplomático como embajadora en Israel durante tres años, de 1971 a 1974, en donde se retoma el interés que poseía sobre el esclarecimiento de lo ocurrido en 1968 y 1971 en México y también en la paz entre naciones. Sin embargo, aunque parece haber una contradicción entre la postura política de Castellanos y su cargo oficial, Domínguez Miranda indica que esto puede resolverse al contexto histórico y su pensamiento.
“Rosario Castellanos tenía una postura muy clara de lo que estaba haciendo, a ella no le causaba ningún resquemor trabajar para el gobierno en 1970. En ese tiempo, en que ya había pasado Tlatelolco, existe una gran polémica en Plural, porque algunos decían que no podían mezclarse con el poder porque de alguna manera esto iba a afectar su espíritu crítico, es decir que el intelectual tenía que estar lejos del poder para poder cuestionarlo. Pero la otra postura, y es la que va tomar Rosario Castellanos tiene que ver con que no hay con que los intelectuales no sean tan engreídos como para creer que ellos son seres impoluto que pueden contaminarse con cualquier cercanía política. Castellanos dice que cuando hay problemas y dudas es cuando más cerca se debe estar del poder político para poder interpelarlo y ser frontales con él”.

Refiriéndose a la relación estrecha que Rosario Castellanos mantuvo en revista Siempre!, la también docente indicó que fue fundamental para su investigación el acercarse al archivo de esta publicación, pues en la revista no solo pueden leerse ensayos publicados por Castellanos, sino que además pueden encontrarse valiosos textos acerca del circulo intelectual mexicano y su opinión respecto a la obra de la autora de Álbum de familia. Pasando, a manera de conclusión, por la faceta feminista con que se enarbola constantemente a Castellanos, Domínguez emite algunas consideraciones de acuerdo a la vigencia de los ensayos.
“La Rosario Castellanos pensadora, ensayista, es la que llega a nuestros días. Cuando Los mexicanos se acerquen más a los ensayos que hablan sobre el hogar o sobre la política van a descubrir que se refiere en gran medida al México de hoy en día, el de la represión, los desaparecidos, el feminicidio y violencia de género. Sobre estos temas, ella constantemente va estar poniendo el dedo en la llaga, pero en el aspecto del feminismo, Rosario Castellanos no era sectaria; de hecho, si nosotros vemos su crítica también está haciendo referencia a cómo las mujeres preservan la opresión femenina, como las mujeres educan a sus hijas para que obedezcan, para que sean sumisas, abnegadas, y a como los hombre se les coloca en una posición de poder.
“Si somos fieles a su obra creo que tendríamos que ver más cuál es esa posición de antagonismos que se van presentando en la educación y que ella no admite, y si transitamos a sus propuestas tendríamos que ser más inclusivos y aceptar nuestra realidad no en el sentido de víctimas sino como personas que podemos lograr un cambio. Gracias a este pensamiento, a su lucidez, Rosario Castellanos siempre va adelantada incluso a este siglo XXI; ella se dio cuenta del momento histórico que le tocó y lo entendió como una oportunidad para seguir desarrollando ideas que hoy siguen vivas y nos siguen enseñando lecciones”.
