Políticas y económico-financieras


No cabe duda que el presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama, es un personaje singular en la historia contemporánea y ha alcanzado metas históricas que parecían imposibles de lograr.

La posibilidad de “un negro” en la Presidencia de la República sólo era tema de las novelas de ficción política, como aquella famosa El hombre de Irving Wallace; sólo en la imaginación temeraria de un escritor podría pensarse en esa posibilidad; sin embargo, varios lustros después de haberse escrito esta novela, la ficción se tornó en realidad, y Obama derrotó a sus opositores internos del Partido Demócrata de enorme calibre, como la señora Hillary Clinton; obtuvo la candidatura presidencial, y finalmente, logró el milagro: ser presidente de los Estados Unidos de América. La LECCIÓN NÚMERO UNO del señor Obama es que en política nada es imposible.

En su política exterior enfrentó con verdadera dureza los temas del Oriente: en Afganistán y en Pakistán; no obstante esto, fue nombrado Premio Nobel de la Paz. LECCIÓN NÚMERO DOS: los premios y distinciones poco tienen que ver con la realidad.

La lucha contra Osama Bin Laden parecía haberse estancado durante muchos años, y las agencias de inteligencia norteamericanas se veían imposibilitadas de localizar al enemigo número uno de los Estados Unidos; el presidente Obama organizó y dirigió un ataque de comandos especiales, y finalmente, fue asesinado el terrorista Osama Bin Laden; con este hecho, su popularidad creció después de los malos resultados de las elecciones intermedias en el Congreso y lo volvió a posicionar nuevamente como el más viable candidato a la Presidencia de Estados Unidos. LECCIÓN NÚMERO TRES: el homicidio —condenado por las religiones y el derecho— no siempre es juzgado como inmoral, pues el homicidio de Osama Bin Laden tuvo un soporte de enorme solidaridad con la política norteamericana.

El gran tabú de nuestro tiempo lo constituye la economía de mercado en su fase más cruel y despiadada, como lo es el neoliberalismo fundamentalista, su basamento estriba en la política monetarista, que ha implicado el crecimiento exponencial de los capitales, sin relacionarlos con la producción de bienes y servicios, es decir, la economía neoliberal se convirtió en una economía de casino, en la que las bolsas de valores y otros instrumentos crecieron exponencialmente para enriquecer a unos cuantos; el modelo ya no resiste más, el presidente Obama así lo entendió, y por eso aumentó el techo de la deuda norteamericana para poder seguir sosteniendo —con la emisión de dólares— el sistema bancario y comercial, pero también decidió que en este juego especulativo podrían utilizarse miles de millones de dólares para fortalecer la política social, es decir, que no solamente la especulación sirviera al enriquecimiento de unos cuantos, sino que también se utilizara en la política de bienestar, particularmente en los servicios médicos, que se han convertido —junto con las aseguradoras— en un monopolio brutal de explotación al interior de los Estados Unidos. LECCIÓN NÚMERO CUATRO: el modelo económico no es absolutamente rígido y puede y debe gradualizarse, como lo planteó el presidente Obama.

Las fuerzas más reaccionarias de los Estados Unidos, los herederos ideológicos del Ku Klus Klan, son los ultraconservadores republicanos que integran el pequeño —pero poderoso— grupo del Tea Party, quienes finalmente adquirieron una fuerza enorme en las últimas negociaciones fiscales, pero al final van a resultar derrotados, porque serán señalados como los responsables de la crisis económica. LECCIÓN NÚMERO CINCO: Obama al vencer los paradigmas de la reacción y lograr que ya no se discuta el presupuesto, sino hasta después de que haya sido ungido nuevamente como candidato a la Presidencia de la República por el Partido Demócrata, nos da la lección de que los procesos legislativos pueden ser flexibles, y la rigidez de la política fiscal y presupuestaria se debe multianualizar.

Las famosas empresas calificadoras han jugado un papel de cómplices del instrumental neoliberal y han dado sus calificaciones de manera sesgada y con interés político y económico; no se olvida que Standard & Poor’s haya calificado a la empresa Lehman Brothers recientemente, y después ésta quebró de manera brutal, y nuevamente se equivoca Standard & Poor’s  al reducir la calificación de la deuda norteamericana de triple de triple AAA a AA+. LECCIÓN NÚMERO 6: las grandes empresas que han fomentado el sistema neoliberal están en quiebra y sólo una política adecuada podrá reposicionar la economía global; el ejemplo es la caída en picadas de las bolsas del mundo.

Estas, entre otras, son las lecciones contemporáneas del señor Obama, en el fondo de todo ello significa que la “bancarrota de la economía” en la que ya está inmerso el mundo entero, sólo puede gradualizarse haciendo política, y la política que pueda beneficiar a una humanidad que se encuentra en franca pobreza, por el crecimiento absurdo y asimétrico del capitalismo imperial.