Que Penchyna aclare lo que quiso decir
El dirigente nacional del PRI sentenció, casi a manera de soborno, que sus legisladores no estaban aún dispuestos a trabajar, que las reformas necesarias están destinadas a seguir esperando a que se cumplan todas las demandas de quienes tienen secuestrado el avance político, laboral, económico y social. Las campañas, las elecciones, el clima, todo es materia para chantajear y mantener en suspenso a los mexicanos.
La declaración temeraria tuvo que ser matizada cuando el público cambió. Al percatarse que la opinión pública podría no aprobar sus condicionamientos y que no es lo mismo dirigir un discurso incendiario y completamente irresponsable, ante unos cuantos, que cuidar el voto y aparentar que su partido se ha renovado para velar por el interés público, Moreira aclaró que no se trata de una negativa sino más bien de armar un paquete y sumar al proyecto de reformas una serie de modificaciones a la Ley General de Coordinación Fiscal para otorgar más recursos a los estados.
David Penchyna —vocero— podría haber aclarado lo que su dirigente quiso decir, porque a todos nos pareció una nueva negativa, otra estrategia para seguir aplazando reformas que hoy son más necesarias y urgentes para el país. Generar empleos, apuntalar el mercado interno, la seguridad pública y las garantías políticas no pueden ser monedas de cambio.
A México es al que no le pueden salir con el cuento que son un nuevo partido mientras la cerrazón y el autoritarismo siguen siendo sus cartas de presentación, cuando el diálogo y los acuerdos son eliminados o condicionados.
El PRI necesita ser honesto, quitarse la máscara de nuevo y mostrar su viejo y conocido rostro. Los pretextos para aplazar la aprobación de reformas como la política, la de seguridad nacional y la laboral, siguen y seguirán apareciendo, ingenuamente piensan que así pierde Acción Nacional y que ganan ellos, cuando en realidad pierde México. Estar sentados, inmóviles, no es responsable y a todos nos sale muy caro, no sólo por el sueldo que cobran como legisladores sino por lo que pagaremos a futuro si no actuamos ahora.
Los amantes del centralismo ahora resultan ser partidarios del federalismo, de la participación estatal; sin embargo, nada dicen sobre la rendición de cuentas. La razón es porque siguen siendo puros cuentos, el país ha cambiado y no porque ellos, los priístas, así lo hayan querido. Los mexicanos construyeron la democracia, demostraron que el poder no está etiquetado para un grupo y que la verdadera revolución implica cambio, transformación y ahora con palabras detienen al país que por años mantuvieron controlado con sus acciones, pero sobre todo con las omisiones de sus gobiernos.
Los avances en materia fiscal son innegables, las crisis mundiales no lograron doblar a la economía mexicana y esos triunfos han sido no sólo sin la participación del viejo partido que piensa que el tiempo ha actuado como cirujano plástico y que los mexicanos somos incapaces de reconocerlos, México ha avanzado y crecido a pesar del PRI.
Este es el momento de tomar las riendas, de cumplir con el trabajo, la ambición tiene que ser inteligente, aun cuando electoralmente es claro el objetivo, parece que de política saben poco. Los vientos anuncian tiempos difíciles a nivel internacional y por ello debemos estar preparados, blindarnos con las herramientas que nos permitan enfrentar estas turbulencias sin perder el rumbo y poder seguir navegando en la dirección correcta, esperamos que el PRI quiera subirse al barco y no sólo al trono, aunque si no contamos con ello y aún contra corriente hay muchos mexicanos que están dispuestos a seguir remando.
Presidente del Partido Acción
Nacional en el Distrito Federal
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