Entrevista a Nour Kuri, Escultora

Aunque discreto, el Museo del Telégrafo es uno de los espacios artísticos más  bellos de nuestro país.  Este recinto de fastuosos estilo eclético, y que forma parte del complejo del Museo Nacional de Arte, fue fundado en el año 2006 con el fin de brindar a los visitantes un recorrido por la historia de las telecomunicaciones en México y también para abrir sus puertas al trabajo de artistas que buscan presentar una nueva experiencia sensorial a través de propuestas frescas y, a la vez, interesantes.

En el mes de octubre, la obra de la escultora Nour Kuri llegó para engalanar este sitio en una forma particular a través de la muestra Encuentros y consecuencias, una exposición que conjuga la atmosfera del Museo del Telégrafo con una serie de piezas hechas de bronce, ónix y otros materiales, que pretenden ser un testimonio personal de las diferentes experiencias y emociones de su autora. Temas como los vínculos humanos, el movimiento y la introspección predominan  dentro de la interpretación que Kuri realiza de su propia obra, sin embrago,  cada una de las partes de esta fiesta escultórica tiene una historia diferentes que contar a quien se tome el tiempo necesario de admirarla y reconocerse en ella.

En exclusiva para Siempre!, Nour Kuri realizó un recorrido de Encuentros y consecuencias detallando su conformación y concepto, del cual presentamos una selección que intenta ser una suerte de mapa en la travesía de adentrase en los laberintos escultóricos de esta extraordinaria mujer.

 

Imagen 1

 

“¿Puede una escultura trasmitir la relación que existe entre lo humano y lo divino? Estas manos se encuentran una posición que al mismo tiempo expresan agradecimiento y recepción. La materia que se encuentran recibiendo puede interpretarse de muchas maneras: energía, tiempo, vida. Sin embargo, el movimiento que se percibe en la pieza es muy simbólica en tanto trata de decirnos que la relación entre lo humano y lo divino no es unilateral, sino que forma una comunión mutua. Se trata de una pieza con mucha fuerza que nos induce a reflexionar sobre nuestro papel en la propia existencia y lo que nos rodea, y también en lo que nos saca adelante frente a las adversidades”.

 

Imagen 2

 

La dama con sombrero es una alegoría del reposo. “Se trata de una invitación a adentrarse en todos los elementos que conllevan el estar con uno mismo, el degustar el tiempo y enfrentarse a todo lo que llega en el silencio, sean ideos o recuerdos, pero no con el dinamismo con el que suelen representarse habitualmente, sino dentro de un equilibrio interior que puede apreciarse en la postura y el descanso en el cuerpo de la escultura. Se trata de una mujer segura de sí de cara al futuro. Vale mencionar que no suelo detallar rasgos en los rostros de mis esculturas, esto abre la posibilidad de que cada espectador disponga cómo debe estar conformada la cara de la obra y jugar con ello”.

 

Imagen 3

 

“Todos en nuestra vida necesitamos  encontrarnos a nosotros mismos en los otros y también ser conscientes de todas las facetas que puede contener nuestra existencia. Esta obra trata de expresar ese desdoblamiento de personalidad que cada uno de nosotros lleva dentro y que se termina encontrando en lo que somos, aspecto que no es muy fácil de definir, somos más de lo que percibimos, de lo que sabemos: esa complejidad está aquí y, agrego, no deben perderse de vista los juegos de sombras”.

 

Imagen 4

 

“Las manos son un instrumento sumamente expresivo, simbólico y esencial para comprender a los seres humanos. Con ellas construimos, destruimos, damos, recibimos y todos estos elementos están presentes en este conjunto en que, dependiendo de la posición del espectador, se crea una experiencia lúdica con el espejo y la posición de las esculturas. Darle forma a las manos en el arte es siempre complejo, pero cada persona tiene una manera muy específica de reconocerlas y darles significado: muchas veces se conoce a las personas por las manos y esta puede ser una buena oportunidad para hacerlo”.

 

Imagen 5

 

“El abrazo de una pareja puede apreciarse desde diferentes ángulos, y en cada uno se descubrirán nuevas maneras en que dos personas se unen. Esta escultura se encuentra tallada en directamente en mármol y esto es representativo en tanto lo que buscan dos personas que se quieren es la unidad; ser uno, pero sin perder las diferencias, integrarse, complementarse, pero en armonía. Es decir, se siguen distinguiendo dos figuras, pero en un mismo material”.

 

Imagen 6

 

“Nuevamente el tema de la pareja y la compenetración, aunque está vez expresado en una relación más equitativa en el sentido de que se da la impresión de dos compañeros amantes que parecen estar compartido algo; no sabemos si conversas, si se miran solo en silencio, cada persona tendrá un concepto propio del compartir”.

 

Imagen 7

 

“Esta una pieza representativa en tanto se trata de la personificación en escultura de un fantasma, un espacio vacío al que cada uno puede ponerle nombre y cuerpo y que es posible que signifique una infinidad de cosas. Por otro lado, se expresa también una suerte de niño travieso, sonriente que espontáneamente llena la vida de algo inesperado, emocionante, que rompe los cánones y se mueve juguetonamente”.

 

Imagen 8

 

“Finalmente, una escultura emotiva. Se trata de una mujer embarazada que se encuentra abrazando a su hijo pequeño, escondido debajo de su vientre.  A la vez que considero que en sí la obra es emotiva en sí misma, también se le puede interpretar a través de la perfectiva del niño que abraza a la madre, con todos sentimientos que atraviesan por un pequeño cuando va a tener un hermano. Se trata de una pieza empática con las mujeres, por el aspecto de la maternidad, pero también con el género masculino por lo anterior. Es otra manera de expresar el vínculo entre el hombre y la mujer”.