Ebrard-López Obrador

 

A lo largo de la semana pasada, Marcelo Ebrard en vano nos dijo que entre Andrés Manuel López Obrador y él sólo existen buenas relaciones, se hablan todos los días para ver cómo marchan sus respectivas campañas presidenciales como candidatos de “las izquierdas”. Nadie ignora que la pugna crece y que no habrá candidato de unidad sino dos y que tendremos un total de cuatro: Enrique Peña Nieto, Ernesto Cordero o Josefina Vázquez Mota y Marcelo y Andrés Manuel. Por ahora es el escenario que puede ser vislumbrado. Aunque la realidad nacional es bastante más que cambiante.

Hace una semana, Ebrard mostró su lamentable musculatura política en el Polifórum Siqueiros. No hubo más allá de tres mil personas. Entre vítores desanimados, se destapó como candidato presidencial.

Al día siguiente, más empeñoso, López Obrador proclamó que su movimiento, Morena, se enriquecía y cambiaba de siglas con la presencia del PT, del que fuera Convergencia y con una parte significativa del PRD. ¿Qué hace Ebrard ante eso? ¿Sentirse en la luna porque el despistado político de Carlos Fuentes dijo que votaría por él porque la “izquierda” bien vestida jamás será vencida? En respuesta publicitaria, el “mejor alcalde del mundo” le telefoneó a Fuentes para agradecerle su decidido apoyo. Curiosamente, la mayoría de los buenos amigos de Carlos Fuentes, militan en las filas de López Obrador. Señalemos a dos: Víctor Flores Olea y Enrique González Pedrero.

Pero no habían pasado muchos días, cuando Dolores Padierna, secretaria general del PRD y su esposo, René Bejarano —expulsado vergonzosamente del mismo partido— convocaron a darle apoyo a la candidatura de López Obrador en el renovado, modernizado y humillado Monumento a la Revolución.

Según datos periodísticos, alrededor de dicha candidatura, la familia Bejarano-Padierna reunió unas 25 mil almas. Imagino el placer que la noticia de tal reunión le produjo a Ebrard. Tal como muchos lo hemos advertido, la candidatura de “las izquierdas” quedará en manos del líder tabasqueño, del rayito de sol. Como van las cosas, y luego del enfrentamiento que no llegará a parricidio, y por más que Manuel Camacho diga que tiene más posibilidades de ganar la presidencia su amigo Marcelo, el que tiene más trabajo político triunfará y ése responde a las siglas AMLO. Ya lo dijo Dolores Padierna, que López Obrador es más conocido que Marcelo fuera del Distrito Federal.

Marcelo Ebrard y los suyos no han contado con el peso del trabajo de campo que ha realizado su ex jefe. Ha recorrido el territorio mexicano por lo menos dos veces, mientras que el capitalino no ha hecho más que dar golpes publicitarios de escaso nivel y aprovechar los proyectos que hicieron famoso a López Obrador: un montón de obras monumentales sin ninguna razón real de servir a la gran urbe, tan llena de problemas.

El choque era inevitable, no será aparatoso, pero terminará dándose. Para el grupo camachista ésta es la última oportunidad de llegar a una carrera presidencial, lo mismo para López Obrador. No habrá otra. Es ahora o nunca. El mayor problema es que gane quien gane de los dos, ninguno obtendrá la Presidencia: ésa la disputarán el PRI y el PAN y si no, como dice mi colega y amigo Ricardo Alemán, al tiempo. Por ello, aviso a mis conocidos que todavía militan con Ebrard: es época de correr y buscar al mejor candidato para no perder el empleo.

 

 

 

www.reneavilesfabila.com.mx

www.recordanzas.blogspot.com