Por el apoyo del matrimonio Bejarano-Padierna
Cualquiera tiene el derecho de pisar el Monumento a la Revolución en la ciudad de México. ¿Cualquiera? Pues al hacer uso de su condición de ser humano, el domingo pasado, René Bejarano reunió a un montón de cuates al amparo de unas siglas que quieren decir algo así como la esperanza de un nuevo sol o de la izquierda que brillará más. El y su mujer, la señora Padierna —quien es la actual secretaría general del PRD—, lanzaron sus banderas al aire: Andrés Manuel es el mejor; hagamos lo necesario para que sea El quien sea postulado candidato a la presidencia de México; sólo El puede salvar el país; no dejemos que otros se valgan de imposiciones y traicionen al partido y a México; Andrés es el único. Porras y aplausos, banderines y mantas, matracas y serpentinas. La fiesta preparatoria y de abierta campaña.
Pero, ¿no estará muy molesto Andrés? No le debe agradar que René Bejarano, corrupto confeso, al que todos vimos cómo acomodaba muchísimos dólares en una maleta como resultado de las extorsiones que le hacía al empresario Carlos Ahumada —y quien estuvo en la cárcel durante ocho meses— sea el paladín de la “honestidad valiente”.
No, Andrés debe recordar que como Bejarano, Gustavo Ponce, su secretario de finanzas, se iba a derrochar pesos del erario convertidos en dólares para jugarlos en las apuestas con que se regalaba en el Hotel Bellagio de Las Vegas. Cierto, sólo fueron registradas doce visitas a los salones de Blak Jack y ruleta sin que el entonces jefe de gobierno capitalino se percatara de esas alegres ausencias.
Andrés seguramente traerá a la mente que los cuates y asociados de Bejarano, Ramón Sosamontes —quien también fue filmado llenando una maletota de dólares ante Carlos Ahumada—; Carlos Imaz, quien fuera delegado en Tlalpan y del mismo modo acurrucaba dólares en bolsas de plástico, y otros como ellos, sean ahora la punta de lanza capitalina para llevarlo a obtener la candidatura.
Andrés debe estar enrojecido de vergüenza. Debe decirse que no son ellos ni sus secuaces los que deben reunir amigos, simpatizantes y militantes para que El llegue a ser el candidato de todas, absolutamente todas las izquierdas.
Si así lo permitiera y les diera primero su agradecimiento y más tarde fuera Bejarano quien lo representara en la capital y fuera de ella, ¿qué pensaría la gente, sobre todo la más honrada, aquella que está comprometida con los archivalores de Andrés?
Usted lo ha oído en radio y visto en tv; El confiesa que no le importa el dinero, grita que tiene principios irrenunciables con el país. Asegura que terminará con la mafia que le robó la presidencia. ¿Y cómo va a estar vinculado con el matrimonio Bejarano-Padierna?
La gente honesta, la que está decidida a volver a hacer plantones, mítines y manifestaciones como son los residuos del Sindicato de Electricistas, ¿qué pensarán sobre el resurgimiento de quien fuera el secretario particular, privadísimo de Andrés?
Hay quien dice que Bejarano es parte de un nuevo complot; que se hace pasar como hombre de confianza del Unico para de este modo desprestigiarlo y permitir que Marcelo sea el ungido. Hay algunos que, inclusive, susurran que todo esto ha sido concebido por panistas ortodoxos, los que tienen teoría humanista y que anticipan no que entregarán el poder federal cueste lo que cueste.
Andrés debe estar preocupado pero, sobre todo, molesto.
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