En la Feria del Libro del Zócalo presentamos, mi hermana Magdalena y yo, los dos tomos de las obras de Antonieta Rivas Mercado con “recopilación, presentación, cronología, notas y apéndices” de Tayde Acosta Gamas. La recopilación incluye fotos entre las que destaca, entre otras, la de Antonieta con Federico García Lorca. Tayde recupera cartas, diarios, entrevistas, traducciones y crónicas, pero lo fundamental, creo, es la obra propiamente literaria: un fragmento de novela, cuentos, ensayos y dos obras de teatro, (una inconclusa).

Antonieta funda el patronato para crear la Sinfónica Nacional, contrata la casa de Mesones 42 y el Teatro Fábregas para las dos temporadas del grupo de Ulises y en buena medida patrocina la campaña presidencial de José Vasconcelos. Conocida como mecenas sin par, poco hincapié se hace, como ahora Tayde, en que es actriz y traductora, con Salvado Novo y Xavier Villaurrutia, del Teatro de Ulises.

De sus cuentos, “Un espía de buena voluntad” prefigura a Juan José Arreola y “Equilibrio” es tan bueno o mejor que los de Rosario Castellanos o dicho de otro modo, merece correr la suerte de “Tachas” de Efrén Hernández, vale decir aparecer en las antologías del cuento mexicano del siglo XX. Aunque contado en tercera persona, el punto de vista de “Equilibrio” es el de la sumisa esposa que solapa, como tantas madres, los amores de la hija. La joven, creo, refleja a la propia autora, una muchacha que no se arredra ante los celos del padre y vive en libertad sin soportar ni advertir las ataduras de su clase y sociedad. Salvada la hija de los convencionalismos, la madre opta audazmente por la puerta que le abre el divorcio con el entonces controvertido argumento de “incompatibilidad de caracteres”. Contado así no es nada, narrado por Antonieta se convierte en un relato sutil en que se ve en espejo a la sociedad y con el cual el lector (la lectora) se siente identificado.

Tayde me advirtió que lo mejor era su teatro, y sin duda lo es, sobre todo por la dificultad del género que tan a ras del suelo envejece al día siguiente. Éste no. En Un drama los personajes protagónicos son el Presidente, apodado El Turco y que el espectador identifica de inmediato con Plutarco Elías Calles; el otro, el prisionero, es José de León Toral, el asesino de Obregón. Independientemente de mi total desacuerdo ideológico con el movimiento cristero y de que considero que la separación entre Iglesia y Estado era necesaria e inevitable, la obra es creíble y las escenas son resueltas escueta y perfectamente. Antonieta en otra obra ensalza a la madre Conchita y de nueva cuenta a Toral. El asesinato de Obregón es seguido paso a paso desde la mente del cristero en su confesión ante los jueces y se consigue un verdadero clímax de la obra.

En una entrevista que rescata Tayde, Rivas Mercado expone que el Teatro de Ulises pretende ser universal para llegar a ser profundamente nacional y la puesta en escena de Antonieta de Los de abajo, de Mariano Azuela, lo prueba así. De paso, Tayde asegura, y con razón, que ella es la primera directora de teatro que existe en el país.

Los nuevos documentos encontrados, algunos proporcionados por Héctor Vasconcelos, así como la completa y sintética cronología de Tayde sobre la Rivas Mercado y el grupo de Ulises (más tarde conocido como Contemporáneos) es excepcional. La precisión en el registro de sus fuentes abre la puerta a futuros investigadores que quieran continuar la tesis de Tayde: Antonieta, no es sólo la gran mecenas, pertenece como escritora y teatrista con derecho propio al grupo Contemporáneos.