Mientras que en Culiacán se desataba el infierno, a 82 kilómetros de ahí, en el municipio de Badiraguato, en un acto encabezado por la presidenta municipal diseñado para la entrega de programas sociales, un nutrido grupo de jóvenes, probables becarios del proyecto estrella de la actual administración, “Jóvenes Construyendo el Futuro”, se preparaban para trasladarse a la zona cero.
Críticas hemos leído muchas, algunas infames otras verdaderamente necesarias para, al menos, ir construyendo una narrativa, el escenario de lo que posiblemente sucedió, esta es la primera incursión del ejército destinada a la captura de un supuesto delincuente de esa importancia de la cual sabemos poco o nada, los esfuerzos comunicacionales del gobierno federal se han dirigido más a cambiar la narrativa de fracaso a éxito que a explicar lo sucedido, solo hay que recordar que en la pasada administración ambas capturas de Joaquín Guzmán Loera a.k.a “El Chapo”, así como su escape fueron desmenuzados hasta el más mínimo detalle, día y noche, durante varios días, semanas quizás.
Explicar lo sucedido a partir de un análisis de inteligencia o de seguridad nacional en estos momentos está de más, otros lo han hecho en mejores condiciones de tiempo, sin embargo, es necesario recordar las motivaciones institucionales que propiciaron este resultado a todas luces negativo.
El presidente de la república mostró una tremenda obsesión respecto a la existencia y ante sus ojos, necesaria destrucción del CISEN, el único órgano de estado de inteligencia civil en nuestro país, este parece no haber desaparecido, pero, ha transmutado en algo que ya no es posible distinguir.
Es preciso subrayar que este tipo de instituciones se dan a conocer más por sus errores que por sus aciertos, los cuales son naturales, es imposible lograr la perfección en toda operación diseñada y ejecutada por seres humanos, el uso rudo que se le dio al centro desde su creación hasta diciembre de 2018, permitió al ciudadano conocer algunas aristas del mismo, era obvio, su presencia se hacía sentir, si a eso le sumamos la existencia de periodistas y prensa verdaderamente críticos en temas de inteligencia, en silencio desde las pasadas elecciones, así como algunos abusos en el espionaje civil, da como resultado un cuerpo señalado, probablemente inoperante, con menos recursos materiales y con recursos humanos que de forma preocupante han decidido retirarse, en especial desde la aprobación de la Ley de Austeridad.
A todo lo anterior hay que sumar la falta de presencia de delegaciones estatales del CISEN en los gabinetes estatales de seguridad, mismos que proveían de información útil para el desarrollo de operativos de importancia local y nacional, estos han sido intercambiados por la presencia necia e inútil de los “super delegados” cuya misión es posicionarse para futuras elecciones mediante la dispersión abusiva de programas sociales, temas como seguridad pública, seguridad nacional e inteligencia pasan de noche por sus mentes, ni uno es especialista en este tema.
Extrañamente las áreas de sinapsis también han desaparecido, eran esos nodos que permitían esfuerzos de coordinación interinstitucional en donde se compartían capacidades de distintos órganos de seguridad, así como información básica que en paquete daba como resultado mecanismos de intervención extraordinarios.
De igual forma ha sido desmantelada la división de inteligencia de la también cuasi desmantelada Policía Federal, de forma voluntaria el presidente y el gobierno federal han renunciado a capacidades del estado mexicano que habían costado varios lustros en ser construidos, hoy día sabemos que la inyección de recursos federales a SEDENA y SEMAR es para todo menos para las Secciones 2ª que son o eran los espacios de inteligencia militar, nada de lo anterior es parte del diseño de la Guardia Nacional.
Agrava la situación, la renuncia a participar en el Plan Mérida tal cual estaba diseñado, así como de otros núcleos de inteligencia como el Comando Norte o el CICTE de la OEA, las áreas de transformación de información de Cuba, Bolivia o Venezuela se encuentran a años luz de los nuestros, a siglos de los estadounidenses, a pesar de ello, parece que ahora dependemos más de la información bolivariana. Tampoco ha quedado claro cuál es el canal de comunicación en estos temas entre Estados Unidos y México.
El Dr. Javier Oliva, querido maestro, experto en estos temas ha dado a conocer un detalle harto preocupante, el Departamento de Justicia Estadounidense ha anunciado la creación de un Grupo de Tarea o Task Forces para enfrentar a (1) Hamás, la organización palestina declarada como yihadista, nacionalista e islamista, (2) la Mara Salvatrucha MS–13, organización internacional de pandillas criminales asociadas y (3) los cárteles CJNG Cartel Jalisco Nueva Generación y el Cartel de Sinaloa lidereado todavía por Ismael Zambada a.k.a. “El Mayo” y los herederos biológicos de Joaquín Guzmán Loera, lo cual implica que a ojos extranjeros las prácticas criminales del narcotráfico ahora son consideradas como subproductos del terrorismo. La forma de hacerle frente es distinta a lo que hoy conocemos.
Las tácticas observadas en la defensa del joven Guzmán Loera, son practicas terroristas, parece que no hay reivindicación ideológica, sin embargo, la intervención del abogado de la familia Guzmán Loera agradeciendo, disculpándose, defendiendo la posición del ejecutivo mexicano, condenando a la oposición política y prometiendo ayuda material podría ser considerado como un posicionamiento doctrinario.
Lo sucedido en Culiacán no solo es preocupante, es de máxima atención, el desmantelamiento de las capacidades institucionales de forma voluntaria para hacer frente a una amenaza como nunca antes la habíamos visto es, por decir lo menos, irresponsable.
Y todavía no hemos visto nada…
@DrThe
