Los acontecimientos de Culiacán, tan solo esos, ya han sido analizados al derecho y al revés, en 360 grados en un par de horas. La inmensa mayoría de los análisis son excelentes. Se suman los de colegas extranjeros de la pluma y del teclado. El resultado es uno solo: El gobierno de la 4T, –parafraseando al Financial Times–, y México perdieron la oportunidad de presentar un Paquete Económico 2020 que impulsara la inversión, abriera la participación privada en el sector petrolero, y estimulara una economía que se ha mantenido con crecimientos mediocres del 2 por ciento anual desde los años 80 del siglo XX.

¡No qué va! Seguirá la pobreza, la desigualdad en el ingreso, menor productividad y se mantendrá la corrupción endémica.

¿Por qué? Porque el Presidente no entiende lo que no quiere entender. No es como él quiera. La Inversión Nacional y la IED, aún la financiera, bailan al ritmo de ellas, independientes de los planes que tenga el señor López Obrador para consagrar un Estado benefactor beato por los próximos 250 años. Todo lo hecho y ahora más con los niveles desproporcionados de violencia que vemos día a día en nuestro país.

Por eso desde el 22 de septiembre el Financial Times advirtió con gran respeto y objetividad internacional: “La economía estancada amenaza con descarrilar las cuentas presupuestarias de AMLO y su equipo financiero… El señor López Obrador debiera cambiar el curso antes de que los mercados lo obliguen a adentrarse en una Quinta Transformación”.

Al día de hoy nos alcanzó el destino que pensamos superar con revisionismos históricos ridículos, con acciones de amor contra los criminales, y castigos elevados a grado de traición a la patria a todos los empleados, empresarios, inversionistas de buena ley, por perseguir a unos miles, o decenas de miles de malosos causantes. “El Presidente es la ley y la justicia. Lo demás, no tiene la menor importancia”.

Pero de nueva cuenta fallaron todos los datos. Sume usted la escena dantesca de la semana pasada, que deja entrever que no hay mando que mande a los que esperan ser mandados por un mandón. Por tanto nadie cumplió con su mandado ni con su mandato.

Aquí dejo la radiografía del grave problema de la semana pasada para nuestra economía y el futuro de muchos millones de hermanos, que todavía no se enteran, pero se los llevaron a bailar con la más fea:

  1. Culiacán transformó al crimen organizado. De guerras de poder entre cárteles de la droga, a guerras por territorios geográficos y políticos, al comienzo de actos de guerrilla urbana.
  2. Respuesta inmediata del gobierno estadounidense por voz de su Embajador en nuestro país, y vía telefónica entre presidentes: Se comenzará con un combate tecnológico al tráfico de armas y con acciones conjuntas de los dos países para combatir al narcotráfico.
  3. Nadie nos dijo Estado fallido. Pero como que estamos fallando por completo en controlar el suelo nacional en varios estados.
  4. El Ejército, y ahora de pasada la Guardia Nacional, humillados, ladrados, señalados como babosos, precipitados, cuando fueron los únicos capaces de enfrentar a todos los secuaces de los hijos del Chapo.
  5. El sector privado nacional e internacional en aparente mutis. Pero a dónde hable usted esta semana están en juntas estilo concilios para toma de decisiones.
  6. Se acaba de publicar por el INEGI el dato para julio de Inversión Fija Bruta mensual y anual estacionalizado. Me temo que las brutales caídas en Construcción, Maquinaria y Equipo Total dejan clara muestra que ya no hay nueva inversión, en algunos casos no se repone equipo, o de plano algunas empresas ya encuentran oneroso invertir en México.
    1. La inseguridad física es un costo que se absorbe en gran parte de los países huéspedes por las mismas empresas.
    2. Pero la inseguridad política, jurídica, la pérdida gradual del Estado de Derecho, eso es otro asunto.
    3. México era hasta hace poco la perla de las alternativas de naciones emergentes que amenazaban con salir adelante. El jueves pasado todo, cualquier rastro de solución al mega problema en el que nos encontramos se detuvo por lo pronto.
  7. ¿Por qué? Dígale como quiera, pero inseguridad fiscal, inseguridad política junto a la pérdida de Estado de Derecho dado que el país apunta a nación totalitaria, donde el poder ejecutivo controlará al legislativo (ya ese ya es un hecho), al Judicial (falta poco), a los ejecutivos estatales, municipios, organismos autónomos, achicar partidos de oposición, dejar que se maten en el partido que lo llevó al poder, aliarse con una élite de poder de compadres, y con ellos junto con el populacho gobernar (Hannah Arendt), eso mis queridos amigos lectores, se llama Totalitarismo. El totalitarismo no le gusta a la Inversión Nacional ni a la extranjera.
  8. Paquete 2020 opresor fiscal, que cierra las puertas a la coinversión con el gobierno en sectores productivos, los concentra en sus conocidos. Eso sí que no. La Inversión va a comenzar a salir. Es tan delicada la situación, que ya sale Inversión Fija bruta. La inversión financiera se puede ir cuando quiera, pues ahí están abiertos los mecanismos financieros para hacerlo. Son 110 mil millones de dólares de extranjeros en bonos M expresados en pesos mexicanos.
  9. Ya lo dijo Claudio X González Sr., CEO de Kimberly Clark de México: “Desafortunadamente seguimos viendo señales de que la economía general se está desacelerando y seguimos viendo anuncios por parte del gobierno, o nuevas políticas del gobierno, que podrían no ser lo que nos gustaría ver, para que la Inversión se ponga en marcha en el corto plazo”. Es más el señor Claudio X Sr. espera que las condiciones macroeconómicas no se compliquen. Lo dice, van a ver cómo reaccionan sus competidores, así como los minoristas para decidir precios, innovaciones, y si invierten o suspenden inversiones.
  10. Empresas constructoras mexicanas ya crean nuevas divisiones de negocio en Canadá para vender propiedades a connacionales y por supuesto a clientes en general. El mercado mexicano de la construcción por lo pronto no cumple las condiciones para garantizar como antes las nuevas inversiones.

 

Ya estamos en recesión. La recesión es financiera, económica, es psicológica y moral.

Es miedo, sí. Es el Miedo al Miedo del que mucho hablo Heidegger. Es miedo al gobierno, miedo a sus disposiciones confiscatorias, persecutorias, es miedo a quebrar, es miedo al crimen organizado, es miedo al crimen callejero. Es miedo a la indignación.

Es miedo al cinismo propio de los regímenes totalitarios, que premian a los anarquistas y castigan a quienes quieren producir, a los medios de comunicación, a la libertad de expresión, a quienes disienten, a los ediles de partidos de oposición. Es en última instancia miedo a los grupos de poder y a las turbas y muchedumbres que apoyan al déspota, porque no entienden o no ganan en la democracia.

Se puede vencer el miedo. Pero es muy difícil superar el miedo al Miedo. Hannah Arendt lo entendía más que bien. Por eso buena parte de su vida la dedicó a combatir a los totalitaristas, al despotismo fanático que con delirio mesiánico creen poder resolver todo con su simple intención. Así fueron Hitler y Stalin. Así lo grita Hannah Arendt en su obra.

Mientras no entendamos la lección de la libertad en la política para crecer y desarrollar a la economía y a la sociedad, no saldrá el país de esta recesión integral en la que nos hundieron y que va más allá de definiciones técnicas de recesión.

Les recomiendo mucho los discursos de Arendt a partir de una ponencia que dio en Zürich, “Freiheit una Politik”, Libertad y Política. Si no saben quién es Arendt, en YouTube hay muchas conferencias, ponencias, entrevistas, que son una delicia y dúctiles para todos los auditorios.

Mientras no ocurra esa dulzura de libertad con Estado de Derecho y garantías serias a las garantías individuales, así como a la seguridad jurídica de la propiedad y las inversiones, me temo que la 4T tiene que prepararse para mudarse, y dar paso como bien dice el Financial Times, a la 5T.