Entrevista a José Antonio Crespo, analista político
El pasado 15 de enero, el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, y el consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer, se reunieron con miembros de la Junta de Coordinación Política del Senado, a quienes entregarían las iniciativas para reformar el sistema de procuración de Justicia. De inmediato, se empezaron a filtrar los borradores de las propuestas como son la modificación de la ley de arraigo, la criminalización de la difamación y la presunción de inocencia, lo que ha generado controversias y protestas al considerar, por decir lo menos, que son una regresión en materia democrática.
El senador Ricardo Monreal, líder de la bancada morenista tuvo que salir a anunciar que la presentación fue aplazada hasta nuevo aviso, mientras que la Fiscalía General de la República se deslindó del proyecto de reforma judicial, al señalar que nunca ha sido suscrito ni presentado por la institución o su titular. Pidió abrir un debate público, democrático y transparente par valorar las iniciativas y resolver la situación existente en el país en materia de seguridad y justicia.
Para el analista político José Antonio Crespo Mendoza, entrevistado por Siempre, el borrador filtrado plantea una serie de reformas “que constituyen una regresión a un estado inquisitorial”.

Cuestionado sobre las modificaciones al juicio de amparo, en las que se reflejaría la intención gubernamental de someter a la ciudadanía que busca generar contrapesos en el poder judicial mediante este recurso, el politólogo destacó que a los gobiernos en general “y Morena no es la excepción, no les gusta tener contrapesos, ni tener trabas en sus proyectos”. En este caso, dijo, los proyectos de obra pública como son el tren maya, el transístmico o el de Dos Bocas, o el ejemplo de Santa Lucía, “se vio como los amparos podían obstaculizar la obra y no quieren tener esas obstrucciones. Proponen quitar lo que es un derecho fundamental que viene desde hace muchos años y que ha servido para contrarrestar el abuso de poder o de autoridad, que es el amparo”.
Aseveró que “lo quieren quitar porque representa una obstrucción y de hecho un gobierno o un Estado que quiere quitar todos los contrapesos, tantos como sea posible, se convierte en un Estado autócrata, por definición. Justamente lo que define a la democracia de los demás regímenes autocráticos es que haya contrapesos, que haya prevenciones, que haya garantías de que los ciudadanos puedan defenderse ante abusos de poder. Si quitan estos, se convierte en automático en un Estado autocrático”.
Al referirse al tema de la libertad de expresión, en donde se propone modificar el artículo 468 para tipificar como delito contra la cultura cívica, la difamación y que se castigaría con prisión, Crespo recordó que no es una situación nueva, sino que también prevaleció durante el régimen priista “donde se buscó críticas ya sea de periodistas o de analistas hacia algún político, se considerara como una difamación con una pena de cárcel. Era típico del régimen priista y hoy lo retoman con más fuerza porque en los genes de Morena vuelven a resurgir, la genética del viejo PRI, es una vuelta al pasado”.
El también historiador se refirió a la filtración de los borradores sobre la reforma judicial y los atribuyó a los desacuerdos en el grupo gobernante, “creo que no hay un consenso al interior del propio gobierno; una parte del gobierno, pareciera que con el aval del Presidente de la República, ya que participa la consejería jurídica de la presidencia, no ve mal este conjunto de reformas, pero no hay un consenso entre todos los miembros del gabinete”.
Y agrega “se habla de que Alfonso Durazo no está de acuerdo y tampoco hay una total aceptación dentro de los legisladores de Morena, hay algunos más congruentes con los principios que dicen defender y están diciendo, ¡no!, esto no podemos pasarlo”.
Expresó su esperanza de que quienes “estamos en contra de estas reformas, que creo somos la mayoría de analistas, observadores y periodistas, que esas discordancias dentro del propio grupo gobernante impidan que salgan adelante estas iniciativas, que son promovidas por el grupo autoritario dentro de Morena y del gobierno, que por cierto algunos de ellos son los bolivarianos y otros son los viejos priistas. Esperaría que la parte democrática, que es más congruente, sea lo suficientemente fuerte para impedir que se lleven a cabo estas iniciativas”.
Por otra parte, Crespo Mendoza se refirió a la situación que vive hoy el presidente López Obrador frente a las críticas generadas tanto por estas presuntas reformas judiciales, así como por el mal manejo del Insabi y de la migración “tiene varios problemas muy difíciles, era muy fácil criticar desde la oposición. Y es que hoy está haciendo exactamente las cosas que criticaba, mucho de lo que vituperaba siendo opositores, ahora sacan argumentos para defender lo que antes criticaban. Es la doble vara que tienen los partidos y Morena no es la excepción, condenan lo que hacían los demás y justifican lo que hace su propio partido”.
Era típico del régimen priista y hoy lo retoman con más fuerza porque en los genes de Morena vuelven a resurgir, la genética del viejo PRI, es una vuelta al pasado
“Hoy hacen cosas que antes condenaban en materia migratoria, cediendo ante Donald Trump, eso se lo criticaban mucho a Peña Nieto y hoy están peor. Están más entreguistas que Peña Nieto o en su momento Calderón y Fox con los gobiernos estadounidenses. Este gobierno si le tiene pánico a Trump, no digo que no haya motivos, pero hoy la política migratoria es más dura ahora que la que aplicó el PRI o el PAN. Es una situación difícil, es perder-perder, si te portas flexible, es recibir a muchos migrantes y darles acomodo en México y en nuestro país hay muchas necesidades; ahí sales perdiendo con un sector de la sociedad, pero de ahí a cerrar la puerta, utilizar la guardia nacional y cierto grado de represión, eso te pone en contradicción con lo que defendías y genera un dilema con Estados Unidos”, remarcó.
Apuntó que ahora son pocos contrapesos institucionales que quedan todavía “la Suprema Corte, en algunos temas y la prensa, los periodistas críticos, son los que están generando algún tipo de contrapeso además de algunos miembros del propio Morena por ejemplo Porfirio Muñoz Ledo en el tema migratorio y en algunos otros temas Monreal”.
En su opinión, los escenarios son sombríos, sobre todo en materia política, derechos humanos y estado de derecho; en lo económico y los programas sociales, apunta, se puede discutir, “pues hay debates que están mal aplicados pero las intenciones, le parece que son buenas”. Enfatiza: “Morena no es igual al PRI, pero se le parece mucho en las intenciones y la forma de hacer las cosas, lo cierto es que hay una regresión de los 30 o 20 años, como se quiera ver de avance democrático, en materia electoral, en contrapesos, y en derechos humanos”.
