Entrevista a Mónica Lavín, escritora

La escritora Mónica Lavín es una de las voces más importantes de nuestra literatura. Con una reconocida trayectoria en la que resaltan títulos como Yo, la peor  y Cuando te hablen de amor, las historias de Lavín han logrado consolidarse  no solo en las preferencias de los lectores, sino también como parte ineludible del panorama narrativo mexicano. Poseedora de un estilo particular que da vida especialmente a personajes femeninos, Lavín ha publicado recientemente Todo sobre nosotras, una obra que de la mano de Planeta propone una introspección a temas como la amistad, la ausencia y los entrañables vínculos humanos  a través del tiempo. En una amena conversación con Siempre!, la autora comparte algunos reflexiones sobre el proceso de conformación y el simbolismo que este libro representó para ella.

“Esta novela cuenta el viaje de tres amigas; eran en principio cuatro, pero ahora quedan solo tres. Este grupo de amigas está junto desde la primaria, ellas prácticamente crecen juntas y desde 1985 cada quien toma su camino, siendo el sismo de la Ciudad de México un factor importante para entender por qué solo hay tres amiga de cuatro. Entonces, estas mujeres no se han visto desde hace tiempo y una de ellas, que vive en Portugal, las invita a celebrar su cumpleaños con ella. A pesar de la distancia, ellas rehúyen un poco el encuentro porque verse implicaría hablar de la amiga ausente y el viaje sirve de medio y pretexto ideal para que el pasado, el presente y las decisiones entren en juego y empiecen a darle forma a la historia. Es una novela que tiene que ver fundamentalmente con la amistad en el tiempo y la complicidad entre mujeres”.

 

Paralelamente, Mónica Lavín expresa que si bien las protagonistas son mujeres, los hombres no se encuentran excluidos de la trama, pues son evocados como personajes en la vida de ellas, sea como padres, esposos, hijos e incluso objetos de deseo.  La creadora, parafraseando a Federico Reyes Heroles,  califica su obra como una novela escrita en forma de espiral, donde las confesiones paulatinamente van adquiriendo mayor fuerza con el fin de que las sus portadoras revelen quién son y recobren el pacto de amistad gracias a la honestidad y la compañía. Vale decir, la trama no está exenta del matiz autobiográfico.

“Quienes dan vida Todo sobre nosotras, son mujeres de mi generación, todas nacieron en 1955. Pero además en la novela yo realizo un homenaje, por ejemplo, a la música de mi tiempo, porque existe una escena donde se está formando una playlist para la fiesta de cumpleaños y ahí se menciona el género del rock en inglés de los años 70´s. Esto no es un aspecto menor porque la música era parte de la formación sentimental, de lo que representaba salir al mundo para las jóvenes, acompañadas de The Rolling Stones o The Who. Por otro lado, yo tengo una amiga que vive en Portugal y que me dio el escenario idóneo para el relato, tengo amigas con las que mantengo una enrome complicidad, al igual que el sismo del 85 es parte de mi historia, entonces hay muchos puntos de diálogo con mi vida”.

Retomando el sismo del 19 de septiembre de 1985, la escritora indica que este acontecimiento le permitió desarrollar dentro de la novela el tema de la fragilidad, es decir, cómo los humanos desarrollamos formas de subsistencia, de continuar después del dolor y las pérdidas. Así mismo, Mónica Lavín destaca el proceso mediante el cual pudo revivir el pasado y traerlo al presente en sus páginas.

Mónica Lavín, escritora

 

“Es uno de los grandes privilegios del escritor hurgar en la memoria, creo que la escritura siempre es memoria y siempre está dialogando con el pasado.  Aquí tenía que retomar  asuntos específicos como las carreras que estudiábamos las mujeres, cómo eran las relaciones de pareja en cierto sector social, las colonias, la ciudad, la vestimenta e incluso cómo se veía el futuro desde los años 80. Fue fascinante el recrear la época”.

Identificando que en Todo sobre nosotras se encuentran esencialmente los elementos de la amistad y la pérdida, la también autora de La casa chica construyó una emotiva reflexión en torno a la partida de personas queridas y su relación con la literatura.

“Dentro de la obra no sé cómo pude conjugar la amistad y la pérdida, lo que sé es que yo tenía mis propias pérdidas, no las que parecen en la novela. En ese sentido,  yo tenía una amiga muy cercana a la que perdí, y después de su partida me di cuenta de que la muerte de un contemporáneo te marca y te hiere de una manera distinta a otras muertes como las de los padres o los abuelos. La muerte del contemporáneo tiene un matiz de lo injusto, de la amenaza de la muerte, y también es una lección acerca del disfrute de la vida. Al concebir el libro yo quería mirar el dolor de la mejor manera posible y he descubierto que así como leer salva porque te permite tener otras experiencias, al escribir estás motivado por muchas preguntas y eso te permite aproximarte a una especie de caricia de las respuestas, porque no existe una sola, y te crea una compañía de palabras que a la vez te da un asidero para la incertidumbre de la existencia. Yo no había pensado en eso, pero ahora que veo el transcurso de la escritura, el tiempo de publicación, yo escribí esta novela mientras mis dos padres murieron y nació mi nieto: escribir me dio un arropo contra esas pérdidas, una tabla para salvarme”.

Aunque Mónica Lavín reconoce que la naturaleza de su narración la encausa a que sus lectores sean principalmente mujeres maduras, es una grata sorpresa cuando la obra llega a un público amplio que se identifican con sus premisas como mujeres jóvenes que se interesan en ella porque las rodean personajes como las protagonistas de las novela, pero también lectores masculinos que sienten empatía, no necesariamente con los varones de Todo sobre nosotras, sino con las circunstancias que ocurren a lo largo de la historia. Sin embargo, Lavín sí hace un paréntesis para referirse al papel actual de la mujer en el mundo de las letras.

“Me interesan las mujeres que rompen moldes, las que estamos buscando un lugar en el mundo, nuestra pasión, nuestra voz. Creo que hay muchas mujeres escribiendo y es muy interesante leer, por ejemplo, a las autoras jóvenes. También considero que se lee a las mujeres y que las nuevas generaciones, por la visibilidad que ese necesita, se escribe con desparpajo, sin etiquetas, sobre ser mujer y sobre cualquier tema. Hay mujeres editoras, agentes literarias, quizá directoras de grandes editoriales hay menos, pero hay directoras de las más prestigiosas ferias de libro, entonces creo que existe una mayor conciencia de la participación de las mujeres en el ámbito literario y pienso que es necesario impulsar este aspecto sin enfocar este avance solo en una tasa forzada de presencia porque en el arte la dinámica es diferente a otros espacios”.

Finalmente, Mónica Lavín comenta sobre lo que le gustaría que se quedaran las personas al leer Todo sobre nosotras.

“Me gustaría que los lectores sintieran que se fueron de viaje, que hicieron un paréntesis en su vida, que se le antoje una copa de vino mientras lo leen, que se rían, que consideren a sus amigos de una manera  especial en la lectura y que Todo sobre nosotras no sea un libro desechable, que deje una cicatriz y que algunas de las frases que se encuentren en el diálogo y las locuras de las amigas sean subrayables y memorables”.