Mientras la pandemia del Codiv-19 hace de las suyas en todo el planeta (los infectados suman más de un millón de personas, y los muertos superan las 53 mil víctimas, y contando), muchos mandatarios andan “angustiados, con gran zozobra”, pero no por los decesos que el virus puede causar en los próximos días, semanas y meses, ni por las consecuencias económicas que indudablemente causará en la mayoría de los países –dicen los expertos que peor que la crisis de 1929–, sino por lo que representará para el futuro político de cada uno de ellos.
Por ejemplo, Donald Trump, el controvertido mandatario estadounidense, en plena campaña en busca de su reelección, acaba de decir la siguiente barrasada: “mi labor será buena (en contra del “coronavirus”) si sólo mueren entre 100,000 y 200,000 infectados”. Presionado por el incontenible avance de la pandemia, especialmente en Nueva York, el magnate neoyorquino abandonó la peregrina idea de que la economía de USA se “reabriría” el 12 de abril, en aras de “salvar vidas”, pues el sucesor de Barack Obama se percató de que si los norteamericanos no están vivos, no hay economía posible. La salud de las personas está por encima de cualquier proyecto presidencial, por más faraónico que éste sea. Ojalá así lo entendiera el tabasqueño que siempre “tiene otros datos” y que atosiga con la cantaleta de que el “pueblo está feliz, feliz, feliz”.
La semana pasada el fiscal general de EUA, presentó cargos por narcotráfico contra Nicolás Maduro, 11 colaboradores suyos y dos dirigentes de la guerrilla colombiana Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Siguiendo las costumbres de la Ley del Oeste, el Marshall estadounidense –que pese a todo niega ser el “policía mundial”–, ofrece además hasta 50 millones de dólares de recompensa por información que facilite la captura de cualquiera de los imputados, 15 millones por Maduro y 10 millones más por varios de los demás, como por el “número dos” Diosdado Cabello.

De acuerdo a la fiscalía estadounidense, esa trama permite operar al Cártel de los Soles, grupo conformado primero por miembros corruptos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y en las últimas décadas por elementos del régimen chavista para el tráfico de drogas. Desde 1999, dice el acusador americano, este cártel han introducido en el mercado de la droga en el vecino del norte hasta 250 toneladas métricas de cocaína anualmente.
William Barr, el fiscal general de EUA, relacionó la actividad del régimen de Maduro con los cárteles mexicanos, circunstancia que el presidente Donald Trump ha utilizado en sus discursos desde la primera ocasión que anunció competiría por la presidencia de la Unión Americana y que reutiliza a la menor oportunidad. De tal suerte, de acuerdo a los cálculos de los expertos del Tío Sam, la cocaína y otras drogas ilegales provocan la muerte de alrededor de 70,000 personas anualmente por sobredosis. Así las cosas, Barr señaló que que el gobierno de Maduro busca alternativas a la del Caribe para introducir drogas en su país. Por ello, el miércoles 1 de abril, Donald Trump anunció la movilización de las fuerzas armadas a aguas internacionales frente a las costas de Venezuela para operaciones en la lucha contra el narcotráfico. Junto con la plana mayor de su gobierno, Trump dijo: “No podemos permitir que los carteles de la droga exploten la pandemia del Codiv-19 para poner en riesgo vidas estadounidenses”.
Esta movilización obedece a una operación antidroga en el resto del continente, y participan la Armada, la Fuerza Aérea y la Guarda Costera, que colaborarán con los ejércitos de otros 22 países aliados de la zona. El anuncio de esta movilización –que de ninguna manera fue casual–, fue extraordinaria. Trump estuvo acompañado en la Casa Blanca por el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor; por el almirante, Michel Gilday, jefe de Operaciones Navale, y por el almirante Karl Schultz, comandante de la Guarda Costera, y otros funcionarios de alto nivel. Lo relevante del anuncio se da en momentos críticos del país, sobre todo por el estado de emergencia debido a la pandemia del coronavirus, que ya causado más de 200,000 infectados y más de 4,600 muertos. La operación militar comenzó desde el primer minuto de abril, con buques frente a las costas de Venezuela; en varios puntos del Atlántico y del Pacífico, sin fecha de finalización.
El anuncio de esta importante movilización militar –que conlleva todos los signos de la campaña de la reelección de Trump–, llega después de que la diplomacia estadounidense propusiera un plan de transición a la democracia en el que podría participar el grueso del régimen venezolano pero sin Maduro. De acuerdo al mismo, Juan Guaidó renunciaría a ser presidente de transición hasta que haya elecciones libres en un plazo de seis a 12 meses. A su vez, el vocero del sucesor de Chávez, el canciller Jorge Arreaza rechazó inmediatamente el plan y declaró en una entrevista radiofónica que, en todo caso, “las decisiones sobre Venezuela se toman en Venezuela”.
La decisión de apartar a Guaidó en la “transición” es poloémica, pues coloca a este personaje en el filo de la navaja. El senador republicano Marco Rubio, por ejemplo, replicó: “El secretario Pompeo tiene razón al reconocer un retorno pacifico a la democracia en Venezuela liderado por un gobierno de transición ampliamente aceptable como el camino ideal hacia adelante…Pero fracasará sí deja de lado a Juan Guaidó y la Asamblea Nacional legítimamente elegida que dirige. O si incluye a Nicolás Maduro y ciertos miembros de la mafia que él controla”.
Por otra parte, Guaidó ya ha propuesto un Consejo de Estado para conformar un Gobierno de Emergencia que se enfrente a la crisis por el coronavirus –que cada día es peor–, y encabece la transición a la democracia. El líder de la oposición, cada día más acosado por Maduro, declaró en un entrevista por televisión: “¿en su sano juicio quién le prestaría a un mala paga, a un violador de derechos humanos o a un narcotraficante? Nadie. Es un tema de sensatez. Eso deben entenderlo quienes rodean al dictador. Eliminen la soberbia. ¿Con quién debemos permanecer? Con los que nos garanticen estabilidad y gobernabilidad. Tampoco pidiéramos instalar un gobierno que dure dos días”.
Asimismo, el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó rechazó la petición del ministerio público, Tarek W illiam Saab, en la que les pidió compareciera el jueves 2 de abril, para declarar por un presunto golpe de Estado contra Nicolás Maduro al que ha sido vinculado. Guaidó dijo que Saab no tiene facultades para citarlo, además que él contaba con prerrogativas constitucionales por ser jefe del Parlamento y presidente encargado del país. Y, en tono burlón, agregó: “Esta es la acusación número 12 que hace Maduro en mi contra”.
Respecto a la posibilidad de que Venezuela sea el país más afectado por el coronavirus por tener el sistema sanitario más débil de la región, Guaidó explicó que su gran preocupación era la propagación del virus, “en total tenemos 84 respiradores en hospitales públicos y 126 aproximadamente en clínicas privadas…si la tasa de contigo es similar a la de España o Italia, que nada apunta a que sea distinta, podemos tener una situación compleja en Venezuela. Lo que sabemos es que la dictadura ha mentido desde el principio con las cifras del contagio, incluso utilizan el virus para perseguir como hicieron con el periodista Darvison Rojas que lo buscaron en su casa por estar “contagiado”. Esa opacidad solo va a agravar la emergencia…Hace once días, yo obtuve de Fuentes internas que la cifra oficial era de 200 contagios. Y Jorge Rodríguez –portavoz de la crisis del gobierno bolivariano–, anunció el primer muerto que reportó síntomas desde el 29 de febrero y ellos dijeron que emprimes caso fue detectado el 13 de marzo. Nosotros no sabemos en qué semana estamos de la epidemia y en cualquier momento puede haber un brote sin contención y sin capacidad de repuesta por el gobierno…En fin, a la dictadura no le importa la gente solo le importa permanecer en Miraflores. No tienen la capacidad, ni la sensibilidad para atender la pandemia”.
Como se ve, todos sacan raja o tratan de hacerlo, de la pandemia. Ahora, el asunto ya se contaminó, si eso fuera posible, con el narcotráfico. Trump aprovecha la coyuntura. El nuevo operativo militar estadounidense antinarcóticos en el Caribe es calificado por el mandatario de EUA como una “creciente amenaza” de narcotraficantes y terroristas buscando aprovecharse de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus. En este contexto Trump comentó positivamente sobre la cooperación antinarcóticos con México. O, lo que es lo mismo, cada quien aprovecha las circunstancias a su manera. Mientras tanto, el codiv-19 sigue su marcha. Y los pueblos afectados continúan poniendo los muertos. Vieja historia. VALE.
