Panorama incierto

El posicionamiento de los panistas en la escena pública avanza viento en popa a decir del presidente de ese partido, el senador Gustavo Madero. El informe legislativo, destape o redestape de la diputada Josefina Vázquez Mota, la visita del senador con licencia Santiago Creel al ex presidente Vicente Fox en su rancho y la nada coincidental, en esto no hay coincidencias, presencia en el mismo estado el mismo día de Ernesto Cordero para recibir espontáneas 38 mil firmas de adhesión a su aspiración de ser el candidato a la presidencia, dice Madero, los posiciona.

Cuesta entender la lógica del dirigente panista. Aun concediendo en que once meses, lo que nos separa de la elección federal, es una eternidad, demanda de mucha buena voluntad y algo de inocencia, aceptar que todo obedece a una sesuda estrategia partidista. No encuentran ni en Cordero ni en Alonso Lujambio una figura conocida y colocada en las encuestas. Ni Creel ni Vázquez Mota, que se defienden más en ese terreno, gozan de las señales mínimas necesarias desde Los Pinos. Emilio González parece jugar más a negociar y sacar no una candidatura sino un hueso para él y los yunquistas que le apoyan y promueven. El PAN no da color.

Con el telón de fondo del debate presupuestal, PRI y PAN se han enfrascado en escaramuzas discursivas. Humberto Moreira dice que no dijo lo que dijo sobre condicionar las otras reformas pendientes a la revisión de la Ley de Coordinación Fiscal. Los panistas, con Juan Molinar como su vocero más efectivo, argumentan la creciente deuda pública de los estados como muestra de lo que en el manejo económico los priístas son capaces de hacer, endeudarse mucho y no rendir cuentas. Se dan con todo. Es natural que previo a la discusión del paquete económico para el año electoral que viene, y siendo Ernesto Cordero el secretario cuasi candidato su arquitecto, pues no debe espantar a nadie este tipo de arrebatos mediáticos. Pero lo importante no es esa guerra por el posicionamiento en medios, sino que por esa circunstancia, cabe pensar que alguna de las partes miente, o ambas dicen sólo verdades a medias.

La lógica de una operación política eficiente desde la presidencia dicta que Cordero no puede ser el secretario que presente el presupuesto para el próximo año, pero la lógica del todavía mal posicionado precandidato dicta lo contrario, que Ernesto Cordero debe permanecer el máximo tiempo posible en esa vitrina que es la Secretaría de Hacienda, en medio del debate, de los dimes y diretes sobre las deudas estatales a fin de lograr la mayor exposición posible hasta el último minuto posible. Las cartas de Cordero se agotan, no despunta en las encuestas y, en contraste, la imagen de Josefina Vázquez Mota se mantiene, su discurso de fondo no enamora a nadie, pero sigue siendo una carta viable en términos de competitividad electoral.

Al PAN le urge apretar el paso, como diría Vicente Fox. Nada está escrito, pero el panorama es demasiado incierto para el panismo, los pronósticos económicos no son los mejores ni serán la carta de presentación deseable para quien quiera que resulte ser su candidato. Los suspirantes y la diputada piden PAN y no les dan.

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