Se ha abierto, nuevamente, el Templo del Cine,
donde pasea el unicornio invisible
Jean Luc Godard entusiasma, Jean Luc Godard irrita. Jean Luc Godard, a la manera de Goethe, quien tomó de la naturaleza (ciertos minerales se unen, otros se separan) el sugestivo título de su novela “Las afinidades electivas” (1809), nos lleva de las afinidades electivas a las desafinidades deselectivas y viceversa. Nos lleva, con sus constantes citas audiovisuales, del cine a la literatura y de la literatura al cine. Jean Luc Godard poeta, Jean Luc Godard político, Jean Luc Godard en la búsqueda de la libertad y del amor.
Cuando en la década de los 60 del siglo pasado se estrenaron en México las películas de Jean Luc Godard (fecha y lugar de nacimiento: 3 de diciembre de 1930, Paris, Francia): Sin aliento (A bout de soufflé, Francia, 1959), Los siete pecados capitales (Les sept péchés capitaux, Francia-Italia, 1961), que contiene el sketch La pereza (La paressa), firmado por Jean Luc Godard, Alphaville (Alphaville, Francia, 1965), La mujer casada (Une femme mariée, Francia, 1964), Masculino-femenino (Masculin-féminin, Francia-Suecia, 1966) y Pierrot el loco (Pierrot le fou, Francia-Italia, 1965), la crítica especializada comenzó a escribir, más acentuadamente, sobre la concepción de un “cine de autor”.
Se preguntaban: ¿Quién es el autor de un film? ¿El guionista? ¿El realizador? ¿O uno y otro a la vez? Jean Mitry, en particular, contestaba: La cuestión no puede zanjarse de manera definitiva, ya que cada film es un caso distinto. Sin embargo, siendo menos autor de una obra el que imagina las situaciones que aquel que les da una forma y un estilo (sin el cual ni Corneille, ni Racine, ni La Fontaine, ni el mismo Shakespeare, serían autores), es evidente que, en el cinema, el estilista es el que “escribe en imágenes”, o sea el realizador. Para las obras que tienen un estilo, el hecho es indiscutible. Para las otras, puede ser el guionista o el dialoguista, incluso el operador, el montador o el decorador.
Al no poder ver las películas de Jean Luc Godard, estrenadas en México en esos años, a mis 17 años (1970), tuve que buscar, información sobre los miembros de La nouvelle vague: Jean Luc Godard, Claude Chabrol, François Truffaut, Eric Rohmer y los demás integrantes.
En el libro LA NUEVA OLA (Libros de cine RIALP, No, 32, Madrid, 1962), de Jacques Siclier, encontré lo que sigue (2. EL EQUIPO DE LES CAHIERS DU CINEMA, Jean Luc Godard, págs. 97-98): “… Cinco cortometrajes…, a través de los que se elaboraba este estilo moderno y desconexo que iba a hacer furor en A bout de soufflé (1959) … a la vez que un film de autor, el manifiesto de la generación salida de Les Cahiers du Cinéma. Es más exactamente, el manifiesto de este equipo de críticos y de su ideología violenta. Una ruptura categórica con todas las reglas técnicas en uso, un deseo evidente de provocación, han conducido a Jean Luc Godard a reinventar el cine. Su film tiene la apariencia de una creación espontánea, de un brote continuo, porque es una escritura directa… en decorados naturales… con Jean-Paul Belmondo y… Jean Seberg… Cierto don natural para agarrar las cosas al vuelo, para la improvisación rápida. A bout de soufflé es el más nuevo de todos los films de la nueva ola…”
A mis 20 años, pude ver la cuarta película de Jean Luc Godard: Vivir su vida (Vivre sa vie, Francia, 1962). He aquí mi impresión, corregida y aumentada, de la película (13 de noviembre de 1973), como si ya hubiera visto las tres anteriores: A bout de soufflé, Le petit soldat y Une femme est une femme: A once años de su filmación, VIVRE SA VIE, es una obra de una frescura y una contemporaneidad pasmosa, en el sentido de asombrar en extremo.
GODARD nos ofrece una visión muy personal de la obra de EMILIO ZOLA, “NANA”, impregnándola de sus características formales más conocidas. Hacer cine para GODARD es meditar sobre el propio cine, y para delicia de los EXÉGETAS del séptimo arte, el personaje principal del film “NANA” (ANNA KARINA) va al cine a ver una verdadera joya del cine mudo: “La pasión de Juana de Arco” (Francia, 1928) del gran cineasta danés CARL T. DREYER. De este film vemos unas escenas. Se ha escrito que los films de GODARD irritan y entusiasman. Hay que añadir que el lenguaje del cineasta francés no es escritura clásica, es una incursión, por medio de las imágenes, a la vida, tal y como acontece en Paris, de seres con problemas económicos que son desalojados de su residencia, por no tener dinero para pagar la renta.
VIVRE SA VIE es el análisis de la vida de una prostituta, desde que se inicia en el oficio, hasta que muere por una bala perdida, venida del disparo del encuentro entre dos tratantes de blancas que se la disputan y negocian su precio, como una mercancía para explotar.
Dentro del plano de la anécdota, GODARD es extremadamente intelectual. Los diálogos de sus personajes, buscan un entendimiento sincero. El estudio de la vida de la prostituta es, antes que nada, por cariño a estas mujeres inevitables de cualquier ciudad importante del mundo. El énfasis en la concreción informativa, en el cine de GODARD, adquiere dimensiones de cine-verdad. La cámara (Raoul Coutard) recorre las calles parisinas, donde estas mujeres trabajan, mientras una voz fuera de cuadro nos explica, a nosotros espectadores hipnotizados ante la belleza del film, cual es el reglamento de orden legal que se ha establecido para que ellas trabajen en este oficio, el más antiguo del mundo.
Al enamorarse verdaderamente de un hombre, “NANA”, por su pasión hacia el conocimiento de arte de él, decide abandonar su vida para estudiar con él y dedicarse a él, deseo que no logra culminar porque la tragedia le espera. El contacto con la filosofía (escenas en las que platica con el anciano del bar sobre Hegel), con el arte, al través de la lectura de libros y referencias a obras pictóricas, al mismo tiempo que es un desahogo a su trabajo cotidiano, le ofrecen la pauta para comprender otra clase de existencia, la hogareña, la del cariño verdadero que sobrepasa las exigencias de una satisfacción erótica-económica.
Godard ha logrado con este film uno de los momentos más sublimes de su corta carrera como artista. Las citas cinematográficas GODARDEANAS no son exclusivas para los clásicos del cine mudo. En una secuencia del film, un auto recorre las calles de Paris. Este pasa por un cine donde se exhibe JULES ET JIM, film de otro ex crítico de cine que, al igual que GODARD, tiene una gran vehemencia por las citas de los grandes maestros del cine: FRANCOIS TRUFFAUT. Con su mirada de etnólogo social, a través de la cámara cinematográfica, y aprovechando la espontaneidad de sus actores, la ETICA GODARDEANA se pone de manifiesto como buscadora de la LIBERTAD absoluta, en todos los campos del comportamiento humano. En definitiva, el film, aun cuando no alcanza las excelencias de una obra maestra, es magnífico y nos introduce secretamente a la intimidad de los sentimientos, sobre todo, el sentimiento amoroso, ansiosa pasión de las pasiones.


