Entre el Impasse de la pandemia y la crisis económica, pasó casi desapercibido la conclusión del proceso de registro ante el flamante INE, de siete supuestas fuerzas políticas de las cuales solo una “Encuentro Solidario” (PES) alcanzó la aprobación y con ello participar como partido en las elecciones del 2021. El INE concedió el registro como partido político a la organización Encuentro Solidario, a pesar de que se evidenció que 15 ministros de culto participaron activamente como líderes de asambleas y como auxiliares para llevar a cabo afiliaciones de militantes.

La resultante, parece por su origen confesional una violación a la normatividad que prohíbe a los ministros de culto asociarse en partidos políticos y cuyo dirigente ha sido en el pasado inhabilitado; eso no es novedoso pues en la práctica, tuvimos un pastor evangélico como gobernador, mismo que se alzó con el santo y las limosnas.

Respecto de las otras fuerzas políticas, poco es lo que puede decirse, una de ellas, se formó con prófugos del PAN con el ex presidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala asociación a la que se negó el registro con el argumento de que ante la falta de certeza sobre el origen de una parte de los recursos que obtuvo México Libre para su financiamiento fue motivo suficiente para no darle el registro como partido político.

Parodiando la sentencia popular: éramos muchos y pario la abuela. En efecto, estimo que con los siete partidos políticos que tenemos, PRI, PAN, PRD, PV, PT, MC, y MORENA tenemos para dar y repartir, ahora hay que agregar uno más el PES; sin embargo, también creo que se vale que existan todas las formaciones políticas, mientras alcancen sufragios suficientes. La paradoja, es que resulta más fácil obtener el registro de un partido político que obtener una candidatura independiente, en términos de las exigencias porcentuales respectivas previstas en la legislación.

La sociedad observa, hasta ahora pasmada, pero luego vendrá un tsunami crítico, el anuncio de que cada uno de los partidos, habrán de recibir entre todos para el 2021 la suma de 7 mil, 226 millones 3 mil 636 pesos para sus gastos operativos y de campaña, mismos que dicen tendrán que comprobar adecuadamente. Todo esto en un entorno de hastío y repudio a la partidocracia, donde algunos encuentran la causa de todos los males del País.

Por otra parte, el próximo año una vez más observaremos el triunfo pragmático de las alianzas locales o regionales entre PAN Y PRD, y tal vez el PRI que se unan solo para derrotar a MORENA, sin que la alianza responda al impulso de un programa de gobierno. Y las alianzas que no logran en el congreso, las concretan cuando la meta es solo el poder, aunque sea en un solo municipio.

Lo anterior resulta solo de interés pragmático en nuestra incipiente democracia porque se banalizan las alianzas electorales como instrumento democrático para avanzar en las transiciones. Así, los procesos de alianza política sólo se desnudan como factor sobre el cual se construyeron triunfos electorales pasajeros y falsas expectativas democráticas. El caso de Puebla, Oaxaca y Sinaloa, son muestra palpable de ello.

Las alianzas políticas entre los partidos son prácticas usuales en las democracias parlamentarias o semi-parlamentarias, mediante las cuales las fuerzas políticas partidarias -las más de las veces afines-  se coaligan para alcanzar el poder o subir sus votaciones y, por ende, acrecentar sus bancadas parlamentarias. En México no resultan novedosas, baste recordar las viejas alianzas priístas con los denominados partidos paraestatales PARM y PPS, que postulaban un único candidato presidencial.

La esencia democrática de las alianzas es que permiten la convergencia en un programa de gobierno que se oferta al electorado, basado en una plataforma de coincidencias ideológicas y que supone una alianza parlamentaria para modificar condiciones o leyes o un gobierno de coalición para realizar transformaciones pactadas. La verdadera y auténtica lucha democrática debe privilegiar el debate y las campañas electorales tienen que basarse en principios, valores, convicciones y propuestas.