Los sismos de 1985 desnudaron la realidad en México y probablemente en otros países, nadie esta totalmente preparado para enfrentar una catástrofe de gran magnitud, mucho menos si no haces algo para que cuando ello suceda puedas responder con tremenda rapidez y de forma certera.

Tan fue así, que en un acto de soberbia el presidente De la Madrid decidió minimizar lo sucedido, prefirió no actuar y detener la iniciativa de las fuerzas armadas de intervenir y atender lo que era prácticamente un cementerio en ruinas, la ciudadanía golpeada y huérfana decidimos en la medida de nuestras posibilidades “agarrar el toro por los cuernos”.

Las tareas eran prácticamente innumerables, la preparación nula, y a pesar de ello salimos adelante, el resultado fue el Sistema Nacional de Protección Civil o SINAPROC, lo cual obligó a las autoridades de los tres niveles de gobierno a través del ensayo, el error y en la práctica poder generar protocolos, planes, legislación y destinar recursos públicos por la vía de un fideicomiso público que se podía activar como declaratoria de emergencia o de desastre.

Todos hemos tenido problemas en casa y sabemos lo que significa contar con un poco de recursos para atender rápidamente nuestras propias urgencias o emergencias, según sea el caso. Con el paso del tiempo se modificaron los reglamentos de construcción, se redactó el Plan de Emergencia Radiológico Externo para la central nucleoeléctrica de Laguna Verde, el Plan DNIII, el Plan Marina, y se fue extendiendo la cultura de prevención con los Planes Internos de Protección Civil para todo espacio público.

Se logró que México se convirtiera en un país resiliente, o sea, teníamos una capacidad espectacular para recuperarnos ante la adversidad provocada por la naturaleza, estados y municipios hicieron lo propio, ciudadanos también.

El cambio climático, tan negado por el populismo, nos ponía a prueba un día si y otros también, el SINAPROC era un órgano que cobró vida propia, ante cualquier eventualidad se activaba automáticamente el Consejo Nacional de Protección Civil y ello daba paso a lo mismo en estados y municipios, autoridades y ciudadanía interactuando de forma horizontal, tan valiosa la contribución de un gobernador o de un secretario, como la de un vecino afectado o la de un novel grupo rescatista.

Pues bueno, todo eso se acabó, el presidente, su partido y sus aliados decidieron quitarle las pilas al juguete, le dieron la puntilla al FONDEN, no han sesionado como consejo, los militares no han activado con tiempo sus planes, los marinos tampoco, estados y municipios, especialmente aquellos gobernados por el partido dominante, simplemente no saben que hacer ante una emergencia, a ello se suma la desaparición del CISEN, de la Policía Federal y el maltrato a los empresarios.

Los mecanismos de protección civil fueron integrados a los mecanismos de seguridad nacional, era obvio, se trataba de mantener la estabilidad del estado mexicano, por ello se hacía obligado que quienes lo integraban tuvieran acceso a información privilegiada para estar en capacidad de atender a la población.

La actual administración, encabezada por el presidente López, ha cometido al menos dos grandes errores homicidas en la atención de emergencias, las explosiones en Tlahuelilpan, Hidalgo y las inundaciones en Tabasco, estado natal del jefe del ejecutivo.

El resultado en el primer caso fue la muerte de más de 137 mexicanos muertos, en el segundo llevamos casi un mes y la población en riesgo simplemente no ha recibido ayuda mínima, elemental en estos casos. No hay brigadas de salud, ni de patrullaje, tampoco se ha apostado por trasladar a la población a refugios, no ha habido un llamado de ayuda y de unidad por parte del ejecutivo, no es notoria la presencia de las fuerzas armadas, la Cruz Roja tampoco ha sido activada, la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio menos.

La respuesta a la tragedia humanitaria por parte del presidente ha sido una serie de viajes a Nayarit, la celebración de su cumpleaños, y haber declarado que prefirió inundar deliberadamente las zonas mas bajas y por lo tanto más pobres de Tabasco, a ello hay que sumar el pleito entre el gobernador y el director general de la Comisión de Electricidad.

Pero todo se resume en las declaraciones de la titular de la CONAGUA, cuando en un mensaje público a la población tabasqueña les mandó decir “aquí les tocó vivir”.

En resumen: ¡jódanse!

@DrThe