Contrario a lo que otros aseguran, estoy convencido que la reforma electoral de 2014 funciona, el sistema nacional de elecciones podría mejorar, pero el poder político no se ha puesto de acuerdo para hacerlo, es normal, abrir la posibilidad de reformar el núcleo electoral, ante los pocos números que tiene la oposición en ambas cámaras, haría de la negociación algo difícil, incluso abusiva como se ha visto en otros temas.
Ni duda cabe que el Instituto Nacional Electoral es un gran logro ciudadano y político, con un espectacular diseño institucional y grandes alcances, pero algo esta pasando al interior, difícil de explicar, culpar a la colonialización por parte del partido oficialista o a los ataques del ejecutivo ya no son respuestas válidas, señalar a los consejeros y consejeras como cadena de transmisión de algún partido político tampoco.
Con excepción del Registro Federal de Electores, el INE y sus direcciones ejecutivas se han convertido en convidados de piedra de la fiesta democrática, llegan tarde, mal y exigiendo lo que no les corresponde, son un compañero de viaje problemático y oneroso; desafortunadamente la cúpula arrastra al mismo camino al Servicio Profesional Electoral, un gran servicio civil de carrera que se ha fortalecido con grandes inversiones de capital humano, financiero y político.
En el pasado reciente los consejeros electorales nos regalaron el famoso Reglamento de Elecciones, una abigarrada colección de sinsentidos organizacionales que les facilita la vida a ellos, pero se la complica a los demás, después quisieron reglamentar el artículo 134 constitucional lo cual acabó en un penoso revés judicial que por la vía de acatamiento les enmendó la plana y les descuadró la quijada.
En el inter para las elecciones de Coahuila y Estado de México votaban en un sentido en la comisión de fiscalización y cambiaban criterios en la mesa de Consejo General argumentando “nuevos descubrimientos”, negaron la existencia de un proyecto de acuerdo que exhibía la forma tramposa e ilegal en la cual el partido MORENA manejaba el fideicomiso para las victimas del sismo de 2017 y después lo votaron a favor, claro después de la elección de 2018.
Ni que decir del proceso de construcción de nuevos partidos políticos y la forma en la cual procesaron la votación al interior de comisiones y los gritos que pegaban algunos en la supuesta defensa del “estado laico”.
Hoy han decidido legislar, en temas sin duda justos y sensibles como la asignación de candidaturas a gubernaturas para mujeres, el fondo es indiscutible, no así la forma política, se les olvida que son árbitros, la soberanía popular no recae en ellos.
Decidieron dejar a su suerte al OPLE de Hidalgo en la debacle del PREP local, rápidamente salieron a decir que la responsabilidad no era de ellos, era obvio, vieron que caía un cuerpo del ultimo piso de un edificio y en lugar de tirarle una red de salvamento dejaron que se estrellara en el pavimento.
Ahora han apurado la destitución de algunos consejeros, como fue el caso del OPLE de Morelos, pero cuanto trabajo costó lograr lo mismo por la vía judicial en Morelia cuando decidieron apoyar a la presidenta con la fuerza del aparato del cual son juez y parte.
Ni que decir sobre los lineamientos de reelección, tienen razón en apuntalar que el legislativo se tardó y probablemente esté en falta, pero ello no implica que la facultad reglamentaria se traslade al INE, ha sido un error o estrategia del legislativo, pero es su error y su estrategia.
Hoy día nos sorprenden con un acuerdo para “defender” a capa y espada el artículo 54 constitucional y la sobrerrepresentación que se logra a través de alianzas político-electorales que da como resultado mayorías artificiales ¿no era lo mismo que pedían los partidos políticos y la ciudadanía en 2018? Es exactamente lo mismo, solo que en aquel entonces no hubo voluntad para tomar decisiones, hoy si la hay, no es necesario un acuerdo aprobado en el seno del Consejo General para honrar un mandato constitucional.
Claro el road show en medios para acusar la sobrerrepresentación fue impresionante, ruedas de prensa, artículos en revistas especializadas, entrevistas, columnas en diarios de circulación nacional y un largo etcétera. Todo para que ahora nos informen que han descubierto un artículo perdido en la inmensidad constitucional que les va a permitir tomar decisiones.
El actuar “enigmático” de los integrantes del Consejo General le da pauta y el pretexto perfecto al jefe del ejecutivo para que enfile sus baterías en contra de ellos, y por mala fortuna fortalecen la sensación de la poca utilidad del aparato institucional, sinceramente los OPLE´s harían el trabajo sin tanta estridencia y a la perfección con un consejo general temporal, un poco más de infraestructura y de recursos públicos, incluso sería una solución “financieramente más viable” aunque desagradablemente austera.
Todavía hay voces sensatas al interior, cabe revisar redes sociales y comunicados de prensa, solo dos consejeras se han tomado el tiempo y la molestia de dar seguimiento al proceso de instalación de consejos distritales, por poner un ejemplo, los demás habitan en una burbuja impenetrable para partidos políticos y ciudadanos que somos los usuarios últimos del ejercicio público que se les ha mandatado realizar.
Tolstoi lo narra a la perfección respecto a la insaciabilidad de las pasiones humanas en su recopilación de Aforismos, “para mantenerse con vida, poco necesita el cuerpo, pero los caprichos del cuerpo no tienen fin”…
@DrThe
