Mank (Estados Unidos, 2020) de David Fincher, con Gary Oldman, en el papel de Herman J. Mankiewicz y Amanda Seyfried, en el papel de Marion Davies.

¿Quién escribió el guión de El ciudadano Kane (Citizen Kane, Estados Unidos, 1940-41) de Orson Welles? Jean Mitry, en el estupendo análisis que hace de la película, pone, en el genérico, por delante de Herman J. Mankiewicz, a Orson Welles: Guión y diálogos: Orson Welles y Herman J. Mankiewicz. Peter Cowie le da prioridad a Herman J. Mankiewicz. Guión: Herman J. Mankiewicz y Orson Welles. Añade que Joseph Cotten y John Houseman también contribuyeron. En Mank, con guion de Jack Fincher (1930-2003), siempre vemos a Herman J. Mankiewicz  escribiendo el guión, con la ayuda de una chica taquígrafa, sin la colaboración de nadie. Lo cierto es que tanto Herman J. Mankiewicz, como Orson Welles ganaron el Oscar en 1941, por el mejor guión original.

Mank es una historia escrita por un guionista de cine (Jack Finche, padre de David Fincher, el realizador) sobre un guionista de cine (Herman J. Mankiewicz, hermano del también famoso guionista y realizador Joseph L. Mankiewicz). Mientras vemos a Mank escribir el guión de Citizen Kane, combinando trabajo y tremendas borracheras en solitario, se insertan constantes flash-backs, que describen la vida social de la jungla Hollywoodense, en la década de los 30s del siglo XX, y en la que se ve involucrado a Herman Jacob Mankiewicz (7 de noviembre de 1897, Nueva York-5 de marzo de 1953, Los Ángeles, California) con magnates de la industria cinematográfica: Louis B. Mayer (Arliss Howard) y, principalmente, con Marion Davis y William Randolph Hearst (Cherles Dance), personas en las que se inspiró Herman J. Mankiewicz para escribir el guión que daría como resultado la realización de una de las mejores películas de la historia del cine de todos los tiempos: Citizen Kane. También aparecen Orson Welles (Tom Burke), su hermano Joseph L. Mankiewicz (Tom Pelphrey) y Rita Alexandrer (Lily Collin).

No se trata de una convencional película biográfica, en las que vemos la vida del personaje desde que nace hasta que muere. Sino que, recurriendo al método del flash-back, empleado por Orson Welles en Citezen Kane, apoyado por la fotografía de Gregg Toland y el montaje de Robert Wise y Mark Robson, David Fincher, con el apoyo de Erik Messerschmit, su cameraman, emplea el blanco y negro con claroscuros, diríase casi expresionistas, y la edición de Kirk Baxter, testimonia a un  Mank trabajando a rajatabla, para terminar de escribir el guión, bajo la presión de un Orson Welles, a veces amable, a veces colérico.

Un convencional biopic nos contaría que se trata de uno de los más legendarios guionistas de Hollywood, recordado, entre otras cosas, por su humor ácido y cínico, capaz de bromear sobre el “trasero” del irascible Jack Warner (otro magnate del cine), en su presencia, y su genialidad para decir las cosas. Hay que mencionar su disertador desahogo, encontrándose completamente borracho, en una fiesta en la que todos lo escuchan, aceptando, en silencio, la crítica que les hace. Su alcoholismo lo llevó a la muerte prematura (55 años), por insuficiencia renal. Acostumbraba a escribir sus  guiones, no exentos de crítica social, en las clínicas de desintoxicación donde pretendía curarse de su aguda afición al alcohol.

Vale la pena trascribir la sinopsis del argumento del Citizen Kane, de Jean MItry:

“El magnate americano Charles Foster Kane acaba de morir en su fabuloso palacio de Xanandú, que había hecho construir para su segunda mujer Susan. Ha muerto pronunciando una palabra Rosebud (capullo de rosa). Dada la personalidad de Kane, todos se preguntan sobre el significado de esta misteriosa palabra. Un periodista asume la tarea de aclararla. Interroga a todos los que han conocido  íntimamente al magnate o que fueron sus colaboradores más inmediatos. Cada uno de ellos revela un aspecto del personaje, pero ninguno de ellos acierta a explicar el significado. Por fin, entre recuerdos sin valor que se están arrojando al fuego, se lee, en un trineo de niño, la misteriosa palabra Rosebud. A pesar de su éxito social, Kane ha guardado el recuerdo de un sueño infantil, un sueño de felicidad que nunca pudo conseguir. Su vida fue un fracaso. O, al menos, resultó desviada. Todo el acompañamiento de Kane, a lo largo de su existencia, no ha sido otra cosa que una especie de Tranfert (transferir), el saciarse en una cosa distinta de la que no ha podido obtener.”

Por supuesto que Charles Foster Kane es William Randolph Hearst. Por supuesto que Susan Alexander es Marion Davis. Por supuesto que, dada su irreverencia hacia los hombres del poder, el guión fue de Herman J. Mankiewicz y la única e incomparable puesta en escena cinematográfica (y digo puesta en escena cinematográfica, aunque Orson Welles haya dicho que para él, casi todo lo que se ha bautizado con el nombre de puesta en escena es un gran bluff) fue de Orson Welles. Por supuesto que la puesta en escena cinematográfica de David Fincher fue para homenajear a su padre (Jack Fincher) y de paso darle el lugar que se merece a Herman J. Mankiewicz (en un momento de la película, cuando todos lo consideran acabado, él, consciente de lo que escribió, le pide a Orson Welles que le de crédito a su trabajo). La puesta en escena de David Fincher, sobre Mank, no alcanza, por supuesto, las alturas de la puesta en escena de Orson Welles, sobre Hearst, ni en construcción dramática, ni en estilo, ni en técnica.

Tal vez tenía razón Orson Welles cuando afirmó que “en el cine hay realmente muy pocas personas que sean directores, y entre estos, hay muy pocos que hayan tenido en alguna ocasión oportunidad de dirigir. La única dirección de importancia real se ejerce durante el montaje. Yo necesité nueve meses, a seis días semanales, para montar Citizen Kane.” ¿Y si Herman J. Mankiewicz no hubiera escrito el guión de Citizen Kane, aunque la idea fue de Orson Welles? La película habría sido diferente, habría sido otra la construcción dramática, otro el estilo, otra técnica. Quizá me equivoque, dada la genialidad del Orson Welles. Pero, lo que fue ya no puede cambiarse.

David Fincher (28 de agosto de 1962, Denver, Colorado, Estados Unidos) sí es de las pocas personas que son directores de cine y ha tenido varias oportunidades de dirigir. De su filmografía solo conozco El caso de Benjamin Button (2008), La red social (2010), Perdida (2014) y Mank (2020). Jack Fincher, escribió el guión de Mank ya hace muchos años atrás y se proyectó para que se realizara a fines de la década de 1990. Con Mank, David Fincher nos reta a comprobar lo que dijo Orson Welles. “el montaje no es un aspecto, es el aspecto”.