El 1º de febrero, el presidente López Obrador envió al Congreso una iniciativa preferente para reformar la Ley de la Industria Eléctrica con la que pretende privilegiar las energías contaminantes, violar la Constitución y el T-MEC y favorecer a la CFE indebidamente sobre un sector que ya está abierto a la inversión privada. Lo preocupante es que no sólo es una mala iniciativa, es un concepto integral de política energética que se ha impulsado en numerosas ocasiones desde el inicio del sexenio y que de seguir así se afectará gravemente la economía familiar, el medio ambiente, la salud y nos quedaremos en la era del carbón: sin luz y sin velas.
El sexenio inició con problemas en temas energéticos por la escasez de combustibles y por el proyecto para construir la termoeléctrica de Huesca, con su consulta popular ilícita y una serie de problemas (y el asesinato del activista Samir Flores) que siguen sin aclararse. Sumado a la anterior, el 20 de diciembre del año pasado se publicó una licitación de dos plantas termoeléctricas más en el sureste.
El proyecto de las termoeléctricas en la península de Yucatán está justificado en las necesidades energéticas que genera la construcción y generará la operación del Tren Maya, pero en realidad (y especialmente en verano por el uso de aires acondicionados) desde el 2019 empezaron a presentarse apagones constantes en la península e incluso el presidente López Obrador declaró el 22 de junio: “ya hablé con Bartlett, para que se construya una planta para que nunca más haya apagones en la península de Yucatán”.
En el sur falta energía porque usan aires acondicionados, en el norte por la necesidad de calefacción y ahora, a partir del martes 16 anunciaron que se harán cortes de energía “rotativos y aleatorios” en Aguascalientes, Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas. Es claro que no son ni los aires acondicionados ni las calefacciones, es la incapacidad del Gobierno Federal en su máxima expresión. Además, todo esto pasa en plena onda fría (con nevadas en buena parte del norte del país) y en plena pandemia (los respiradores y demás equipo hospitalario necesitan electricidad para funcionar).
Hemos escuchado al menos 6 veces declarar abiertamente al presiente López Obrador, que no habrá más apagones (la primera el 4 de febrero de 2019 y la más reciente el 16 de febrero de 2021) y cada vez se ve más lejos dicha afirmación.
Hoy tenemos un país en donde cada vez son más comunes los apagones y la propuesta del Gobierno Federal es expulsar a quienes produzcan energías limpias y construir plantas que funcionan con diésel, gas o carbón. La política energética de este gobierno necesita urgente un golpe de timón que garantice el abasto, no afecte la economía familiar, impulse las energías limpias y respete la Constitución y los tratados internacionales.
Coordinador del Grupo Parlamentario del PAN
@JCRomeroHicks
