La temática de la película La vida de Adela (La vie d’Adèle, Francia-Bélgica-España 2013), del realizador tunecino-francés Abdellatif Kechiche, trata sobre el descubrimiento de la identidad, el deseo y la sexualidad en la adolescencia y en la madurez, haciéndole un poderoso homenaje, como telón de fondo sobre la liberación femenina, a una de las más enigmáticas divas de la historia del cine mundial: Louise Brooks (14 de noviembre de 1906, Cherryvale, Montgomery, Kansas, United States-8 de agosto de 1985, Rochester, Monroe, New York, United States), cuando, inesperadamente, aparecen imágenes de ella personificando a la Lulú de la célebre película La caja de Pandora (Der Büchse der Pandora, Alemania,1929) de Georg W. Pabst, en la que le dio a su personaje una extraña fascinación erótica, muy propia de ella misma en la vida real, y en la que en las últimas escenas, al ser asesinada por Jack el Destripador, nos damos cuenta que es ella misma, sufriendo el abuso sexual de los hombres y no ella abusando de los hombres, en venganza por lo que alguno o algunos le hicieron en su niñez (se sabe que a los 9 se propasaron sexualmente con ella y a los 14 ya bebía alcohol, problema que padeció durante la mayor parte de su vida), quizá en su adolescencia y juventud, más que la explotación de su belleza y talento para el baile.
Vale la pena citar a Jean George Auriol, por conducto de Claude Beylie: “El cine es el arte de “hacer-hacer” (doble hacer) cosas lindas a mujeres lindas”. Beyllie concluye: “La caja de Pandora responde a esta definición: una criatura de sueño ríe, baila, llora, goza y muere allí sin una sola exclamación”. Lo mismo puede decirse del personaje de Adéle Exarchopoulos, en La vida de Adela, excepto que muera.
Al contrario vive, revive, madura, consiguiendo su libertad emocional por propia decisión. Como lo hizo Louise Brooke en la vida real y no como la muerte trágica de la Lulú en la película de George W. Pabst. En 1936, Louise Brooks, en un pequeño papel, se interpretó a sí misma, en un rol indeterminado que fue eliminado del montaje final, en la película Hollywood Boulevard (Estados Unidos, 1936) de Robert Florey.
En 1928 se había divorciado de A. Edward Sutherland quien la había dirigido en la comedia I’ts the Old Army Game (Estados Unidos, 1926) y en 1932 se casó con el industrial Deerling Davis, reduciendo sus actuaciones hasta retirarse en 1938 y volviéndose a casar en 1953. Creo que el amor por la música (su madre tocaba el piano) y los libros (escribió crítica cinematográfica y un libro titulado Lulú en Hollywood, en el que menciona a Goerg-Wilhelm Pabst y el rodaje de las películas en que actuó para él, mencionando a Frank Wedekind, autor de las piezas teatrales Erdgeist y Die Büchse der Pandora, inspiradoras de la realización de la película Lulú o La caja de pandora) la salvaron de no caer, prematuramente, en la desgracia emocional y llevarla a la sublimación y a la liberación femenina. En la “Gran Historia Ilustrada del Cine” se lee: “Después de un discreto comienzo en su país… se trasladó a Alemania, donde Georg-Wilhelm Pabst la convirtió en gran estrella.
“Tras su experiencia en Alemania y Francia, donde alcanzó su plenitud como actriz, Louise Brooks volvió a Hollywood, donde su talento no supo ser aprovechado de igual forma”. En el “Cine, enciclopedia del 7º arte” se lee: “Estudió baile bajo la dirección de Ruth Saint-Denis.
El famoso empresario Ziegfeld la descubre mientras actúa en el Denishawn Dancers y la contrata para los espectáculos musicales Louise the 14th y Ziegfeld Follies. Otro empresario, George White, la contrata para intervenir en Londres, en Scandals y Café de París. Regresa a Estados Unidos y debuta en la película The Street of Forgotten Men (Estados Unidos, 1925) de Herbert Brenon y logra la aceptación general con las películas Una novia en cada puerto (A Girl in Every Port, Estados Unidos, 1928) de Howard Hawks, Beggars of Life (Estados Unidos, 1928) de William A. Wellman, su mejor actuación, según la crítica, interpretando a una joven de quien han abusado sexualmente, y Canary Murder Case (Estados Unidos, 1929) de Malcolm St. Claire y Frank Tuttle.
La liberación femenina a lo Louise Brooks no sólo se dio en la esfera sexual, sino, también, en la esfera espiritual y comenzó cuando se fue a Alemania al encuentro con el austriaco Georg-Wilhelm Pabst quien la invitó a trabajar en la realización de La caja de Pandora (Die Büchse der Pandora, Alemania, 1929) y Tres páginas de un diario (Das Tagebuch eine Verlorenen, Alemania, 1929), obras maestras de un artista intuitivo y perspicaz que tenía un profundo conocimiento de los factores psicológicos y del subconsciente, lo que le permitió ser un apasionado auscultador del alma humana y guiado por el más frío cálculo. En Premio de belleza (Prix de beauté, Francia, 1930) de August Genina, se ve encantadora y mágica, como una taquígrafa que a través de un concurso de belleza llega al estrellato cinematográfico y en la que aparece la tragedia, cuando yace en el suelo tiroteada por un marido celoso, y su imagen en la pantalla continúa cantando: ‘J’ai qu’un amour, c’est toi’ (No tengo más que un amor, y eres tú)”.
Se ha comentado que las tres películas fueron severamente censuradas, porque su contenido fue considerado demasiado atrevido (el lesbianismo es tocado abiertamente en La caja de Pandora), en torno al libertinaje sexual, más que a la crítica social.
La liberación femenina a lo Louise Brooks trascendió el convencionalismo del cine romántico. Su estrellato y su mito (el corte de pelo que la caracterizó fue el rasgo distintivo de su imagen, en el cine y en la vida real, convirtiéndose en leyenda) se debió a la particular forma de expresar el vampirismo, en la que el sexo y la muerte son los ingrediente distintivos. La conducta sexual de Lulú en La caja de Pandora provoca y altera el orden establecido. Louis Brooks ya había trabajado haciendo el papel de una vampiresa en la comedia En cada puerto un amor del maestro Howard Hawks.
La liberación femenina a lo Louise Brooks, la maravillosa, perversa y a la vez ingenua Lulú de La caja de Pandora”, consiste en que se convirtió en una de las personalidades más asombrosas de la década de los años veinte del siglo pasado y, sin embargo, se comenta, “la que conoció una peor fortuna (mitificada posteriormente por los intelectuales que han visto en ella, y con razón, a una de las vampiresas más fascinantes de la historia del cine) cuya carrera terminaría voluntariamente en los años cuarenta con un western B, a falta de mayores oportunidades”.
Se trata de Cabalga y dispara (Oberland Stege Raiders, Estados Unidos, 1938) de George Sherman. Vivió los últimos años de su vida sola, muriendo a los 78 años, de un ataque al corazón, después de sufrir artritis y enfisema crónicos.
La liberación femenina a lo Louise Brooks, es un ejemplo del feminismo que reivindica la libertad sexual y que denuncia la explotación del trabajo creador: “No hay otro trabajo que se pareciera más a la esclavitud que el de una estrella de cine”, escribió. También escribió: “Una estrella brilla por sí misma, pero muchas veces la soledad la condena”. Y si con citas terminamos, pongamos otra de ella, muy reveladora: “El gran arte del cine no consiste en el movimiento descriptivo de la cara y el cuerpo sino en los movimientos del pensamiento y el alma transmitidos en una especie de intenso aislamiento”.
