Los Derechos Humanos de las mujeres en Afganistán viven un periodo de incertidumbre, en donde la educación se volvió de nuevo un lujo y no un reconocimiento para todos y todas.

 

Por:  Yoanna Shubich Green y Alejandra Jazmín López Sandoval

 

La toma del poder de los Talibanes en Afganistán y la salida de Estados Unidos, siendo el defensor de la democracia y los Derechos Humanos, han arriesgado a cada una de las mujeres que no pueden abandonar el país. La lucha recién comienza para aquellas que, en los últimos 21 años han conseguido estudiar una carrera universitaria, tener un código de vestimenta más libre o aprender un deporte sin ser juzgadas y criticadas por su propia sociedad.

Los Derechos Humanos de las mujeres en Afganistán viven un periodo de incertidumbre, en donde la educación se volvió de nuevo un lujo y no un reconocimiento para todos y todas. Dentro del país hay un ambiente de desesperanza, miedo y furia. Sin embargo, con el transcurso de los días y con los talibanes apoderándose del gobierno, la defensa y la garantía por los Derechos Humanos continua y persiste con más fuerza.

Actualmente, las mujeres afganas se encuentran segregadas por su sexo y limitadas ante cualquier actividad política, educativa y social. El subdirector de la Comisión Cultural de los talibanes Ahmadullah Wasiq mencionó que, las mujeres que practican deportes son actividades no necesarias e inapropiadas debido a que la ropa no cubriría todo el cuerpo, asimismo, ante un mundo globalizado, las mujeres serían expuestas por los medios de comunicación, lo que iría en contra de lo establecido en Afganistán.

En consecuencia, las mujeres afganas salieron a las calles a protestar a través de carteles en Kabul, capital de Afganistán, con el fin de tener inclusión en las leyes y en la toma de decisiones, así como buscar el reconocimiento y apoyo internacional. El gobierno ha enfrentado estas protestas “prohibidas (según lo establecido por el régimen talibán), que se presentan en cualquier ciudad del país de manera violenta y ha detenido el avance de las mujeres.

Ante esta serie de manifestaciones, Abdul Baqi Haqqani, el ministro de Educación Superior comentó que las mujeres estudiarán, pero separadas de los hombres; asimismo se llevará a cabo una revisión de materias dentro del catálogo educativo que tiene las mujeres, para que se cumplan las normas talibanes. Esta separación se ha llevado a cabo en las universidades, al igual que un código de vestimenta obligatorio, es decir, las mujeres deben llevar el hiyab, el cual no cubre la cara, pero si el pelo. Las clases son mixtas con un número de mujeres inferior a 15 y el espacio dividido por una cortina. Sin embargo, la pregunta radica en la estabilidad del discurso y en el pequeño avance de la continuidad de los derechos conseguidos por las mujeres desde la entrada de Estados Unidos en 2001.

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En comparación, cuando los talibanes gobernaron a finales del siglo XX, estos se han mostrado tolerantes al permitir que las mujeres continúen con su educación y con sus trabajos fuera de casa de acuerdo con los valores islámicos y han señalado la imposición de la sharía, lo que significa que se tendrá diversas interpretaciones de la ley, por ejemplo, como lo mencionó Ahmadullah Wasiq, ante las exposiciones de las mujeres en público o medios de comunicación.

Si bien, se tiene un mayor movimiento en las grandes ciudades debido a que es la ubicación de las Universidad del país y esto garantiza una educación superior, la lucha es para todas las mujeres de la región. Existen aquellas que se encuentran estudiando una profesión, pero son un número mínimo las que logran este objetivo y es posible que el esfuerzo no tenga un futuro y se ponga en riesgo otros derechos con el fin de imponer una interpretación de la Sharía dese una visón extremista. No obstante, son el impulso, en un país donde existe opresión a los derechos humanos, para promover la educación y el trabajo fuera de casa, y una lucha por igual en todas las zonas del país.

Es probable que el reconocimiento internacional al régimen por parte de la comunidad esté dominado por el tema de la paz y el reconocimiento de los derechos de las mujeres. A pesar de los cambios a ciertos privilegios en el gobierno Talibán, se necesita la plenitud de las libertades de las mujeres sea en el área educativa, profesional, deportiva y social.

De acuerdo con Valerie Hudson de la Universidad de Texas y Don Na Lee de la Universidad de Brigham Young, oprimir a las mujeres es negativo para éstas, pero también para los varones y la sociedad en su conjunto, ya que las comunidades se vuelven más pobres e inestables.

El gobierno talibán enfrenta un desafío internacional: la conservación de sus tradiciones desde una visión más moderada y la obtención de la ayuda internacional sin enfrentar otra guerra o violencia. Así como a una población de mujeres dispuestas a defender sus derechos adquiridos en los últimos años.

Acerca de la autoras: Mtra. Yoanna Shubich Green, Coordinadora Académica, Facultad de Estudios Globales, Universidad Anáhuac México. Alejandra Jazmín López Sandoval, egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales, Universidad Anáhuac México.