El pasado domingo, a las 2 de la mañana, fue aprobado por la Cámara de Diputados el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), para el ejercicio fiscal del año próximo, sin hacer ningún cambio ni tan siquiera a una coma, fue aprobado con 273 votos a favor por parte de los diputados de Morena y sus aliados y 214 votos en contra de los partidos de oposición PRI PAN y PRD. Los partidos de oposición dieron la batalla, presentaron 1,994 reservas que no fueron aprobadas.
El PEF aprobado para 2022 contempla un gasto neto de $7,088,250.3 millones de pesos (mp), 8.9 por ciento mayor a lo programado para 2021. De este monto el 74.02 por ciento ($5,247,296.4 mp) se destinará a proveer bienes y servicios públicos a la población, y el 36 por ciento al pago de la deuda, participaciones y pensiones. Se asigna a Seguridad social y salud a derechohabientes 30.53 por ciento justificados a través de la adquisición de vacunas y medicamentos, servicios de salud gratuitos y atención al rezago existente en la materia; Fortalecimiento energético 21.77 por ciento, Educación, cultura y deporte para todos 17.05 por ciento, Comunicaciones, transporte y apoyo a la infraestructura regional y local 6.34 por ciento. Del total el Gasto de gobierno ocupa el 8.36 por ciento, 26.77 por ciento a Desarrollo económico, y el restante 64.86 por ciento lo ocupa Desarrollo social.

Se da prioridad a Programas insignia y Obras del Gobierno como, Pensión para el Bienestar para Adultos Mayores y el Tren Maya, Dos bocas y el Aeropuerto. Mientras que se redujo el presupuesto del Instituto Nacional Electoral (INE) que recibirá 4,913 millones de pesos (mdp) menos que en el 2021. Resulta preocupante que, tras dos años de resultados negativos en la tasa de crecimiento del PIB, por qué solo se destina un 26.77 por ciento al desarrollo económico. No se entienden cuáles son las verdaderas prioridades del actual gobierno.

Desde el inicio de la actual administración no hay un directriz que nos indique el rumbo; el Plan Nacional de Desarrollo 2018- 2024, tal cual fue elaborado, es un documento más de propaganda política, que una propuesta de planeación del desarrollo Es cierta, que crecimiento económico, no es lo mismo que desarrollo, pero no puede obviarse que el desarrollo requiere de crecimiento, si este significa una mejoría de las condiciones de vida de la población. Tan sencillo como entender que el crecimiento de la tasa de natalidad, significa presión para extender los servicios básicos, como: vivienda, salud, educación, empleo y un largo etcétera.

En cuanto al gasto, la restricción suplementaria al flujo operativo puede tener efectos paralizantes en varias dependencias y los ahorros mal entendidos lastimar a grandes franjas poblacionales y traducirse en descontento social, así como revertir avances de décadas. La actual composición de las asignaciones de gasto al ejército y las policías y los recortes al campo y al medio ambiente, no parecen congruentes con la retórica gubernamental.

Tampoco parece lógico, incrementar el destino de recursos a programas sociales asistencialistas y quitar recursos a Educación, Investigación, al INE, y a vivienda. O disminuir la inversión física en construcción de Infraestructura que genera empleos y revitaliza líneas productivas.

Ahora habrá que cuestionarnos de donde se obtendrán los recursos para la ejecución de este gasto, si se prevé que los ingresos tributarios representarán apenas un 14 por ciento del PIB. De los años anteriores se observa que el 82 por ciento de la captación impositiva proviene del Impuesto sobre la Renta (ISR) y del Impuesto al Valor Agregado (IVA), solamente se logrará si la economía mexicana se recupera de la crisis en la que se encuentra (la SHCP estima un crecimiento económico de 4.1 por ciento para el 2022), ya que ambos impuestos tienen un comportamiento pro cíclico.

En un intento desesperado y de la necesidad de una captación, se entiende la propuesta en la que plantea obligar a los jóvenes de 18 años a registrarse ante el SAT y obtener su Registro Federal de Contribuyentes. Si muchos de los jóvenes que no generan ingresos, ¿Cuál es la necesidad de empezar a fiscalizar sus cuentas a temprana edad? Por otra parte, la introducción del Régimen Simplificado de Confianza en la Ley del ISR, es otro mecanismo a través del cual se busca aumentar la recaudación fiscal, con la intención que la determinación y pago del impuesto sea más accesible y sin la necesidad de apoyo de algún Contador, beneficiando a los contribuyentes con menor capacidad. La Ley del ISR dispone que las personas físicas solo puedan deducir hasta el 15 por ciento del total de sus ingresos, y que los deducibles por donativos ya no estén en una bolsa aparte, sino dentro de esta misma.

Hacienda habla de un crecimiento económico del 4.1 por ciento, sin embargo, la inflación no se ha podido controlar, el SAT contempla tener una captación del 14 por ciento del PIB, pero esto depende de que los cambios propuestos por la miscelánea fiscal arrojen los resultados esperados y de que por fin se presente la recuperación económica. Ante este panorama de incertidumbre en la obtención de los ingresos y un destino del gasto que da preferencia a sectores que no son productivos para la reactivación de la economía se ve muy difícil el cumplimiento planteado por el Ejecutivo Federal.