El futuro de las nuevas generaciones de mexicanas y mexicanos resulta muy confuso y preocupante frente al desastre que se avecina que destruirá la cultura y bloqueará la inteligencia y el deseo de superación de niños y jóvenes, es imperdonable que quienes tuvimos el privilegio de caminar sobre hombros de gigantes permanezcamos impasibles con un conformismo despreciable para el futuro de la sociedad.
La semana pasada, en declaración a los medios en una mañanera del Palacio, el director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública, Marx Arriaga, descalificó el sistema educativo aún vigente calificándolo de “meritocratico, patriarcal, elitista y racista y manifestó que el gobierno de la 4T implementará un nuevo modelo educativo que será libertario, humanista, que termine con el racismo, y con las pruebas estandarizadas que segregan a la sociedad, sin explicar cómo se implementará ese “nuevo modelo educativo” que más bien parece retórica de la “ideología” de la 4T. De entrada, ese nuevo modelo desconoce los actuales libros de texto según justifica por fomentar “el modelo neoliberal”, se eliminará los exámenes de evaluación internacional después de cancelar las pruebas PISA y Planea del desaparecido Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación INEE.
Cabe recordar el significado de meritocracia como un sistema en donde las jerarquías son conquistadas por el mérito y esfuerzo personal, y hay un predominio de valores asociados a la valoración de la capacidad individual frente a los demás y por tanto del espíritu competitivo en contra del modelo de perpetuación de las jerarquías de poder por el nacimiento, la herencia, el tráfico de influencias el amiguismo entre otros, este sistema promueve a los individuos considerados los mejores en los diferentes cuerpos sociales; políticos y económicos como la escuela, universidad, instituciones civiles o militares, mundo del trabajo, administraciones y gobierno.
En la actualidad existe una alarmante caída en el nivel de aprendizaje el nivel de conocimiento de los alumnos de primaria, secundaria no tienen los resultados esperados en materias como matemáticas, lengua castellana y civismo por el franco deterioro en el nivel educativo que ha visto un retraso aún mayor por la pandemia, será aún más difícil que este nuevo modelo salido de la ocurrencia de la 4T, sin un proyecto bien definido con una planeación ni apoyado en las corrientes modernas educativas a nivel internacional, que los niños y jóvenes mexicanos en un futuro sueñen tan siquiera poder competir con los niños y jóvenes de otros países con los más altos estándares educativos. Este deterioro del nivel educativo tiene severas repercusiones en la cultura, la economía en la política y en todas las áreas de la vida social.
Diversos expertos en Educación han opinado sobre la propuesta del gobierno que es una propuesta completamente ideologizada en el planteamiento general, que llega a lo absurdo en algunos de los planteamientos, donde califican que al anterior sistema como pésimo, por lo pronto la propuesta de este plan es confusa, ambigua y sin un modelo ni guía ni del rumbo educativo, solamente son un cúmulo de ideas surgidas de las asambleas de maestros y padres de familia en diversos estados de la República. La Secretaría de Educación no ha explicado cómo van a integrar todas las propuestas emitidas en las asambleas, ni tampoco presentan una planeación de algún cronograma para su implementación ni los tiempos de aplicación no se sabe si habrá un programa piloto para poder evaluar los avances y resultados.
El adoctrinamiento que pretende la 4T solamente se ha implementado en sistemas totalitarios y dictatoriales, y resulta altamente preocupante que los niños mexicanos vayan a ser objeto de un adoctrinamiento con fines políticos con el único fin de la permanencia del grupo en el poder.
Cada uno desde su trinchera debemos elevar nuestras voces y esfuerzos por el bien de los niños y niñas porque tengan los conocimientos y herramientas que les permitan llegar a una vida futura llena de bienestar y sabiduría para dirigir su propio camino y el rumbo de México.
