La relación bilateral con los Estados Unidos, desde siempre ha sido difícil, complicada, ardua, cuesta arriba, en muchas ocasiones desde posiciones de debilidad que en no pocas veces conseguíamos equilibrar con base en la fortaleza que nos daba el respeto obtenido en los Organismos multilaterales. El respeto a México de la comunidad internacional, obedecía a una diplomacia fincada en valores y principios, mismo que en las últimas dos décadas, fuimos abandonando por un opaco pragmatismo que hoy, nos tiene a merced de la Casa Blanca.

México aceptó y suscribió el nuevo Tratado con Estados Unidos y Canadá “T-MEC” en el 2019, entrando en vigor el 1 de julio de 2020, estando ya en la presidencia López Obrador, tratado que fue ratificado por el Senado. En principio el texto de dicho Tratado fue revisado y modificado en lo conducente por los representantes de los tres países; de igual manera los senadores debieron dar lectura al documento que  contenía los compromisos que asumía México dentro de ese acuerdo que se iba a ratificar.

En el derecho internacional convencional no se discute la premisa que expresa sobre las obligaciones asumidas por los Estados, en virtud de que cada Estado se ha vinculado libremente a los instrumentos jurídicos que genéricamente conocemos  como “tratados”, a través de los procesos de ratificación o adhesión a los mismos, por lo tanto debe cumplirse  el  principio conocido como “pacta sunt servanda”;  asimismo, para un Estado parte, no procede el invocar disposiciones de su ordenamiento jurídico interno para evadir el cumplimiento de dichas obligaciones, y que el tipo de régimen político que rija en el Estado, es inoponible frente al deber de cumplir con lo pactado.

Ante la solicitud de Estados Unidos y Canadá  para que se inicien consultas sobre una presunta violación de México a los términos del Tratado Comercial México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) en materia energética, el presidente Andrés Manuel López Obrador desestimó las posibles repercusiones: “no va a pasar nada  no hay ninguna violación al tratado”. Consideró que este es un mecanismo que se utiliza comúnmente, como ya lo hizo en su momento México.

El hecho de haber sido denunciado por Estados Unidos y por Canadá de haber violado el Tratado de libre Comercio pactado y sometido a la aprobación del Senado Mexicano, pone a nuestro país en una posición por demás riesgosa. En el mes de julio se aprobaron consultas a México en el marco del Tratado México-Estados Unidos Canadá T-MEC debido a las diversas modificaciones en el sector energético mexicano, ya que consideran empresarios norteamericanos, que podrían estar violando el trato comercial en América del Norte lo que traería como consecuencia el suspender concesiones a las exportaciones mexicanas en sectores estratégicos. Los socios comerciales del T-MEC pusieron la lupa a México porque consideran que dichas medidas favorecen a la CFE y Pemex y afectan negativamente a las empresas tanto de Estados Unidos y Canadá.

México y Estados Unidos contarían con 45 días para tratar de llegar a un acuerdo y, de no alcanzarlo, Estados Unidos podría suspender concesiones de manera automática, pudiendo imponer sanciones como por ejemplo establecer aranceles a las exportaciones mexicanas. Es una mala señal para los inversionistas que tienen pensado venir a invertir a México aprovechando el T-MEC.

El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Economía, ha recibido la solicitud para el inicio de Consultas por parte del Gobierno de Estados Unidos.

Existen cuatro señalamientos que  EU supone que violan el T-MEC:

  • En marzo de 2021, México hizo diversas reformas a la Ley de la Industria Eléctrica. Para EUA esta favorece al Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) de preferir a la CFE sobre competidores privados.
  • Omisiones, retrasos, rechazos y revocaciones de permisos para que las empresas privadas de energía limpia puedan operar en el sector energético, así como importar, exportar tanto electricidad como combustibles, almacenarlos, transportarlos y construir u operar estaciones de venta de gasolina al por menor.
  • EUA identifica ampliación del plazo para que Pemex cumpla con la especificación de contenido de azufre en el diésel automotriz, que es previsto en la NOM 016, entre otras especificaciones que para ellos son incompatibles con la obligación del tratado por desfavorecer a las mercancías de EU comparadas a las mexicanas.
  • Diversas acciones relacionadas con el uso del Servicio de Transporte de Gas Natural, que favorecen a la CFE y que van en contra de reglamentos que afectan la venta, compra, transporte distribución o el uso de productos en el mercado de Estados Unidos. Así como violación a la obligación de no imponer prohibiciones y restricciones a las importaciones y exportaciones de mercancía.

México tiene que revisar con seriedad las reformas realizadas al sector energético a fin de atender los reclamos de las empresas extranjeras y  de esta forma mandar un mensaje al mundo de que México es un país respetuoso de las normas del sistema multilateral de comercio y comprometido con lo negociado en los Acuerdos de Libre Comercio.

Si no se logran resolver las diferencias tras la consulta, Estados Unidos podrá solicitar un Panel transcurridos 75 días a la fecha en que presentaron las consultas. Si el panel llegara a determinar que existe una violación, México y Estados Unidos contarían con 45 días para tratar de llegar a un acuerdo y, de no alcanzarlo, Estados Unidos podría suspender concesiones de manera automática, es decir restricciones arancelarias que afectarían a sectores estratégicos como el tequila, tomate, berries y otros importantes para México, así como el automotriz sector que ha sido muy presionado.