El día 28 de octubre se publicó en el Diario Oficial de la Federación, la Recomendación General 46/2022 emitida por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos dirigida a los poderes ejecutivo, legislativo, judicial, así como a autoridades federales y estatales, a fin de realizar acciones para que el Estado garantice el derecho a la verdad, a la memoria y, sobre todo, a la democracia y al pleno ejercicio de los derechos humanos en México.
Al Instituto Nacional Electoral después de hacer una crítica de su actuación le recomendó:
1.- Asumir el compromiso de fortalecer su independencia de cualquier grupo partidista, económico o social, y su identificación y empatía con el pueblo de México.
2.- Compromiso de ejercer y fomentar el desarrollo de la vida democrática, fortalecer el régimen de los partidos políticos y principalmente asegurar a la ciudadanía el ejercicio de sus derechos políticos electorales, con un presupuesto austero y responsable reduciendo privilegios y gastos onerosos injustificados.
3.- Compromiso de apoyar el desarrollo de la democracia participativa, promover y apoyar ejercicios de participación y consulta ciudadana.
El día 30 del mismo mes el INE publicó la respuesta a la Recomendación que le fue dirigida entre otras autoridades; el INE hace referencia al Artículo 102, apartado B, párrafo tercero, de la Constitución, que señala que los organismos de protección de los derechos humanos no son competentes tratándose de asuntos electorales, por lo que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos tiene la prohibición constitucional expresa para intervenir en temas de materia electoral.
Respuesta que está totalmente apegada a la Constitución en lo referente a las facultades y atribuciones de la CNDH, ya que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos no es competente tratándose de asuntos electorales y jurisdiccionales, y por lo tanto debió de abstenerse de entrar al tema electoral en dicha recomendación, y mucho menos debió emitir una recomendación dirigida al INE, la violación flagrante a la Constitución por parte de la CNDH, exhibe la poca cultura jurídica de su titular y del equipo que la rodea.
Esa recomendación es un documento que se pierde en referencias históricas y confusas y agrupa a muy diversas autoridades en hechos que narra sin estructura sin una técnica jurídica, que terrible que el otrora organismo defensor de los derechos humanos de los mexicanos se dedique a apuntalar las acciones del líder de la 4t en lugar de ocuparse de los más de 135 mil crímenes que suman en este sexenio o en proteger a las mujeres que son víctimas de violencia o abuso y feminicidio.
En México vivimos la degradación total del Estado de Derecho en donde desde el presidente y todo su equipo, descaradamente violan la Constitución una y otra vez y además son felicitados por su jefe como si fuera una hazaña.
En la década de los noventa México adquirió un compromiso con la Unión Europea mediante la firma de un acuerdo global, el cual contenía una novedosa figura denominada “cláusula democrática”, misma que tiende a buscar la paz y el respeto a los derechos humanos entre las naciones firmantes tanto en su interior como en su acción internacional. La aceptación de dicha cláusula debe entenderse como una expresión más del Estado mexicano en su tarea de defensa, promoción y difusión de los derechos humanos.
Para el seguimiento de dicho compromiso la Comisión de Venecia es el órgano consultivo del Consejo de Europa responsable de brindar asesoría legal sobre cuestiones constitucionales que promuevan el pleno respeto a los derechos fundamentales. Es por ello que dicha Comisión se pronunció sobre la propuesta del presidente de México para reformar la Constitución en materia electoral. Tal pareciera que las autoridades de la 4t desconocen por completo los compromisos adquiridos por nuestro país y se esmeran en exhibirlo como ignorante y en retroceso en la democracia que habíamos alcanzado.
La Democracia es concebida por diferentes tratadistas como una forma de gobierno y han tratado de explicar que el origen, el medio y el fin, es el pueblo. La democracia entendida como forma de vida, toma en cuenta que el ejercicio del poder se expresa en una mejora continua económica, social y cultural del pueblo.
No basta que un país se asuma como democrático, sino que requiere que observe determinados principios básicos fundamentales, los cuales, configuran el sustrato mínimo de democracia. Entre estos principios encontramos los siguientes:
- El principio de la Soberanía del pueblo y de la separación de poderes.
- La estructuración de un sistema representativo y un régimen de partidos políticos.
- Reconocimiento y respeto de los derechos humanos y que existan garantías individuales, para los derechos de la mayoría y de las minorías, asimismo de los derechos sociales.
¡Defendamos al INE! En México tenemos la urgente necesidad de despertar a ese gigante que es la Sociedad Civil, no como una moda, sino porque una auténtica democracia va más allá del ejercicio electoral; supone una participación real de los ciudadanos en las grandes decisiones. Sólo mediante un verdadero ejercicio democrático, se consigue una mayor participación de todos los sectores de la sociedad en la vida política, con objeto de promover la justicia social, luchar contra la corrupción y atacar de raíz las causas de la marginación. La participación de la sociedad civil en este momento es decisiva para que los diputados y senadores del Congreso de la Unión asuman el compromiso por el bien de todos y no solo con el presidente; movilizar a la sociedad para que llegue a la apropiación del país, a que sintamos que México nos pertenece, y que somos capaces de transformarlo en beneficio de todos y no solo de una facción.
Si queremos realmente un cambio para vivir en un verdadero Estado de Derecho con una Democracia Plena, debemos como sociedad dejar la apatía y el miedo, debemos tomar la iniciativa y organizarnos para poder ser más participativos y no dejar que otros decidan por nosotros.
