Una necesaria reedición de la obra de Sergio Fernández

Edgar Díaz Yáñez

El 17 de agosto presentó Sergio Fernández la cuarta edición de su obra Los peces —aquella de la que experimentó un gran alivio al terminar— en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Sergio Fernández, más conocido que leído, según sus palabras, estuvo acompañado por Carmen Galindo, Eugenia Revueltas, Magdalena Galindo y, moderando, Hernán Lara Zavala. Entre el público, los hermanos Diez-Canedo, urira y Joaquine, este último editor de la obra como directo del Fondo de Cultura Económica. Hay que recordar que la primera edición fue en Joaquín Mortiz, la editorial de Don Joaquín Díez-Canedo, padre.
Un ligero cambio, aparte del capítulo sobre el marxismo —que el autor tuvo que eliminar porque «hoy son otros tiempos, la primera edición lo tuvo porque eran los 60 y hoy, insisto, son otros tiempos»—, es la afirmación en el prólogo que Los peces no es una novela para entenderla sino para sentirla, mas yo agregaría para disfrutarla. Sergio Fernández aseguró que esta obra es la primera en Hispanoamérica que es completamente lírica. Carmen Galindo reafirma lo dicho cuando menciona que es “Una novela lírica, novela del lenguaje, novela erótica, una novela transgresora, en dos sentidos: transgresora en lo moral, transgresora en lo literario” porque es una “Novela de celebración del lenguaje”, “Ese lenguaje, como en Quevedo y Góngora, es la estrella […] porque es igual que Góngora, escurridiza, hermética, enigmática” porque es obligatorio “Sentir el ritmo del lenguaje, el maridaje de las palabras, el predominio de la metáfora” Es una novela lírica: más cercana a la poesía que a la novela.
Aun cuando la anécdota que da pie a la historia es mínima,
«La primera experiencia del lector es que se trata de un inmenso torrente de palabras que no sólo están lejos de contar una historia, sino que ni siquiera permiten una interpretación cierta, y cuando el asombrado escucha está a punto de ahogarse en ese mar de incomprensión, el autor con una frase coloquial o una referencia concreta, lo conduce suavemente a la orilla, pero apenas empieza a sentirse a resguardo, cuando otro chorro de palabras lo vuelve a arrastrar a las tumultuosas metáforas para perder nuevamente el aliento.»
Menciona Magdalena Galindo, cuyo texto completo puede disfrutarse en este número del suplemento.
Eugenia Revueltas aseveró, con la confirmación de los demás ponentes, que esta obra rompió con las diversas formas de la literatura tradicional allá por los años sesenta: “Se hizo una ruptura importante dentro de la narrativa mexicana, al ofrecer diferentes estrategias, como la fragmentación del tiempo, los juegos de los diversos personajes y la terrible dislocación de la sintaxis”.
La presentación de la necesaria reedición de Los peces no pudo darse en mejor momento, justo cuando necesitamos ejemplos de transgresión; no pudo darse con mejores ponentes, personas que han dedicado la mayor parte de su vida al conocimiento y a la enseñanza —alumnos de Sergio Fernández todos—, no pudo darse con mejor público, un público ávido de libros inteligentes que provoquen, que reten, que inciten; obras que más que entenderse se disfruten sin dejar a un lado a la inteligencia. Los peces es una lectura obligada para todos aquellos que se dicen lectores. Los peces, una más que necesaria reedición, es para disfrutarse, no sólo para entenderse. Sergio Fernández es para disfrutarlo, no hay que preocuparse por entenderlo.