Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum y los legisladores federales de Morena harían bien en escuchar o leer las palabras de la jueza Juana Fuentes Velázquez, quien anunció el inicio del paro indefinido en el Poder Judicial Federal en el primer minuto del 21 de agosto.
En una lectura cuidadosa de su discurso, podrán encontrar las expresiones más legítimas de los opositores a la reforma judicial del Presidente, la cual seguramente será aprobada en septiembre, a menos que ocurra algo excepcional.
Juana Fuentes Velázquez, quien se ha convertido en la voz y el rostro más visibles de su movimiento, es la Directora Nacional de la Asociación de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación A.C. (JUFED). Es licenciada en Derecho por la Universidad de la Sierra A.C. (1994-1999); se tituló en diciembre de 2000 y tiene una especialidad en Derecho del Trabajo y Justicia Laboral por la Escuela Federal de Formación Judicial. Ha recibido más de 50 cursos y ha impartido una cantidad similar.
Se trata de una jueza de carrera, una abogada laboralista que ha dedicado su vida al derecho, cuyo proyecto y el de sus compañeros cambiará abruptamente si la reforma se aprueba.
Se puede coincidir o no con lo dicho por Juana Fuentes, pero sus palabras no pueden descalificarse, frivolizarse, y menos aún minimizarse.
El Presidente ha calificado a los jueces y magistrados paristas como paleros, pero las palabras de Juana Fuentes no provienen de un político, sino de una jueza que defiende sus derechos y que tuvo que tomar el toro por los cuernos ante la falta de liderazgo de Norma Piña en el Poder Judicial. Alguien tenía que decirlo, y fue Juana Fuentes quien lo dijo.
¿Por qué hacer una ficha del personaje más visible del movimiento de jueces? Porque no tengo ninguna prueba, pero tampoco ninguna duda, de que no informan o informan mal al Presidente.
En los escenarios de riesgo del gobierno federal, habían medido las reacciones de los integrantes de la Suprema Corte, más atentos a negociar sus liquidaciones que a defender a su gremio; de los partidos de oposición, hasta el cuello de corrupción y desprestigio; e incluso de los empresarios y los mercados, pero el paro de los jueces no estaba en el tablero.
La huelga de jueces es inédita, por lo cual es difícil predecir su duración y alcances. Los jueces y magistrados afirman que la mantendrán hasta que López Obrador deseche su propuesta, o bien, que la Guardia Nacional o el Ejército los quiten por la fuerza. Lo que se sabe y se ve es que están preparándose para una resistencia larga.
En este momento, parece que el movimiento de los jueces no tiene futuro y que al final tendrán que asumir la realidad política del país, pero ¿a qué costo para el gobierno morenista? Nadie había desafiado con un paro indefinido al Presidente más popular de los tiempos recientes y, al mismo tiempo, a la Presidenta más votada en la historia de México. Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce.
@onelortiz
