Juan Antonio Rosado
La aparición de una antología de poesía siempre suscita inconformismos y es materia de discusión o polémica. Desde que existen diversas maneras de tratar un tema, poéticas incluso antagónicas, nunca ha habido una opinión unívoca sobre lo que es o no “buena” poesía. Por ello, me parece sensata la actitud del poeta sinaloense Rubén Rivera cuando, en la “Introducción” a Permanencia del relámpago, antología de poetas de Sinaloa (1960-1970) revela los tres criterios en que se basó como antologador: que la obra fuera de su interés y gusto estéticos; que el poeta tuviera libros publicados, y que el poeta mostrara su poesía actual con textos inéditos. Veintiún voces de Sinaloa desfilan en este volumen, importante porque, a pesar de las críticas condiciones en que se encuentra el norte de la nación por la guerra que inició el gobierno en 2006, todavía existe la intención de generar poesía y publicarla, aunque ¿no ha sido acaso la crisis una de las motivaciones universales del arte?
Para Víctor Luna, prologuista de esta antología, la “representatividad” puede definirse como “la capacidad que tiene un poeta para resumir las virtudes y los defectos de su generación, grupo o, como dice [Gabriel] Celaya, su ‘familia’”. En este sentido, justifica la ausencia de muchos poetas que “están sin estar” en la selección de Rivera. En otras palabras, tanto el antologador como el prologuista pretenden que este volumen es representativo de lo que se hacía en Sinaloa en 2008, cuando apareció el libro, y que, por la cercanía temporal, con seguridad se sigue haciendo.
Pero lo importante son los poemas seleccionados: desde obras de poetas líricos y sencillos, como el fallecido Salvador Sánchez, hasta los constructores de imágenes plásticas, pasando por los emotivos, los delirantes, quienes usan la violencia sintáctica o los versátiles, que combinan distintos tonos poéticos o caminan de lo lírico a la fabricación de imágenes. Referirse a cada uno de los veintiún poetas antologados rebasaría los límites de esta nota, por lo que me concretaré a enumerar sus nombres: el mencionado Salvador Sánchez, Alfonso Orejel, Rubén Rivera, Cosme Álvarez, Daniel Sepúlveda, Jesús Ramón Ibarra, Gilberto Cabanillas, Mario Bojórquez, Felipe Mendoza, Víctor Luna, Rafael Félix, Emma Campaña, César Carrizales, Leonel Rodríguez, León Cartagena, Santos Javier Velásquez, Francisco Meza, Francisco Alcaraz, Óscar Paúl Castro, Mijail Lamas Alfaro y Rafael Higuera. Estos poetas, nacidos entre 1960 y 1979, le han otorgado voz a la Sinaloa de finales del siglo XX y principios del XXI.
Rubén Rivera (recopilador), Permanencia del relámpago,
antología poética de Sinaloa (1960-1979), México, Editorial Praxis, 212 pp.
