El pasado 22 de agosto, Querétaro vivió una de las lluvias más intensas de los últimos años, que dejó a la capital inundada y con muchísimos daños, especialmente en las zonas más vulnerables como las colonias San Pedrito Peñuelas, Menchaca y Felipe Carrillo Puerto.

En tan solo unas horas, llovió el equivalente al 25 por ciento de todo un año, lo que incluso llevó a que se emitieran declaratorias de emergencias en tres municipios: Querétaro, Corregidora y El Marqués. Lamentablemente por estos sucesos, se perdieron tres vidas humanas.

Si bien fue un fenómeno climático atípico en sus proporciones, tampoco es nuevo. Las lluvias fueron el resultado de múltiples factores: geográficos, urbanísticos, ambientales e incluso sociales. Gran parte de las inundaciones que ocurren en la zona se deben a que el dren Peñuelas se satura y desborda, principalmente por las acumulaciones de basura y la falta de mantenimiento. En este sentido, es responsabilidad social de todas y todos no tirar desechos para no tapar las alcantarillas y así prevenir estas inundaciones. También es tarea de los gobiernos realizar las obras y el mantenimiento necesario como medida de prevención, en especial en temporada de lluvias.

Las inundaciones, que no son un tema reciente en Querétaro, son consecuencia de un mal diseño hidrológico urbano y de una expansión inmobiliaria sin precedentes. Por eso es importante recuperar los ríos y cuerpos de agua naturales, para permitir un cauce abierto y constante; regular la deforestación y proteger las cuencas; un desarrollo urbano que conviva con el agua en vez de ignorarla; implementar vigilancia constante a los sistemas de drenaje; así como una serie de acciones que hemos mencionado anteriormente.

La ecuación del problema del agua, las inundaciones y la cultura de protección civil, implica una reflexión más profunda. La realidad es que Querétaro se caracteriza por ser un estado en el que prácticamente no tiembla, no tiene volcanes ni caída de ceniza, y mucho menos huracanes ni riesgos mayores. Sin embargo, las inundaciones sí representan una constante en el estado.

Las lluvias de hace unos días, para las cuales no estábamos preparados, obligan a replantear una nueva cultura de protección civil en Querétaro y a voltear a ver los costos que estamos pagando por desarrollos inmobiliarios sin una visión ecológica. Si no tomamos las medidas ahora, estos fenómenos se podrán potenciar en el futuro con daños aún más devastadores.

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